19.

1182 Words
Atlas daba vueltas alrededor de la habitación de Víctor, luego de un rato escuchó abrirse la puerta y salió a ver quién era puesto que reparó en varias voces. Vió entonces entrar a Ekrem, Víctor y a su terapeuta. Los tres observaron a Atlas e inmediatamente fueron hacía él. El joven intentó huir, sin embargo le retuvieron y forcejearon, hasta que Víctor le propinó un fortísimo golpe dejándolo aturdido durante unos segundos. - ¡PUTA MADRE VICTOR!. Gritó Atlas furioso. Entonces en un rápido movimiento Atlas sacó su arma y apuntó a su amigo en la cabeza. - ¡¿Vas a dispararme?!... ¡ANDA! ¡HAZLO! ¡HAZLO DE UNA PUTA VEZ!... Le gritó su amigo y acercándose más hasta quedar con la frente en el cañón. Atlas entonces bajó el arma y rompió en llanto desconsolado. Se arrodilló en el suelo y se abrazo a si mismo haciéndose un ovillo. - ¿Porqué tenían que hacerme esas cosas?... ¿Que fue lo que hice para merecer que me hicieran tantas cosas?... ¿Porqué no puedo ser normal?... Lloró él. Ekrem entonces empezó a llorar también puesto que el sabía perfectamente lo que Atlas sentía. Entonces este se arrodilló a su lado y lo abrazó con fuerza. - No fue culpa nuestra Giulio... No fue culpa nuestra. Le aseguró él. Victor observó a ambos jóvenes y no pudo evitar llorar por la impotencia. Ver sufriendo a aquellos jóvenes le hizo valorar su estupenda niñez y adolescencia. - Tú y yo debimos de haber muerto Ekrem... No deberíamos estar respirando.... Yo no debería estar vivo siquiera, no merezco vivir... Por mi culpa murió Machain... Por mi culpa Víctor tuvo que abandonar sus sueños de ser actor... Lorraine tuvo que dejar su tranquila vida atrás... Y el profesor Horace... Ya no puede ejercer por mi culpa... Se lamentó Atlas. Victor entonces no lo soportó más y le abrazó también. - No... No fue culpa tuya que Machain muriera... Fue de esas personas y ya están muertos. Además... No me vi obligado a abandonar nada, yo mismo fui quien decidió hacerlo por qué era lo correcto. Por qué eres alguien maravilloso a quien le han sucedido muchas cosas malas. No tienes la culpa de nada Giulio. De nada... Ellos te hicieron así. Le dijo él muy seguro. Atlas alzó la vista y lo miró muy serio. - Le hice daño a Lorraine... La lastimé. Confesó él con un hilo de voz. Victor asintió. - Todos lastimamos a los que amamos en algún momento. No nada más tú. Aseguró el este. - No... No entiendes, literalmente le hice daño físico. Le hice lo que a mí me hacían mientras teníamos relaciones. Explicó Atlas. Victor abrió los ojos sorprendido. - ¿Es por eso que ya no quieres que ella te toque?. Le preguntó él. Atlas asintio. Ekrem entonces cayó en cuenta la razón de por qué Atlas estaba vuelto loco. - Oye... Oye... Tranquilo. Cálmate... Ella ya me contó todo a mí. No fue culpa tuya, lo que le hiciste fue el resultado de que tuviste un detonante al acceder meterte al jacuzzi con agua caliente. Ella lo sabe y no está molesta contigo. De hecho está preocupada y asustada por qué piensa que la vas a dejar. Le informó Ekrem. Atlas asintió. - Si... Ella me dijo que ya no estaba segura de querer estar conmigo por qué no quería que yo la arrastrara en mi mierda. Así que decidí dejarla ir... Además, ella ya conoció a alguien más y salió con él... Lo besó. Le contó Atlas devastado. Victor entonces se enfureció al escuchar eso. - ¿Y te consta?. Preguntó él escéptico. Atlas sacó su teléfono celular y le mostró el vídeo. Victor y Ekrem entonces comprendieron en su totalidad lo que le sucedía al joven. - Estás sentido Atlas, y es normal. Pero estoy seguro que ella te ama. Le dijo Ekrem. Pero Atlas negó. - Siento mucha rabia e impotencia, ¡YO JAMÁS LA HE ENGAÑADO CON NADIE!. Por qué la amo. Y ella, lo primero que hizo en nuestro primer problema y conflicto fue buscar a alguien más y salir con él. Es como si ella me hiciera daño, tuviésemos dificultades y yo me dedicará a salir con otra. Literalmente todo el pueblo la vió salir en repetidas veces con ese hombre... Se besaron en público. Le explicó Atlas con el ego y la confianza heridos. Victor asintió comprensivo. - Me siento tan furioso, tan... Tan poca cosa. Por qué en el fondo se que cualquier persona es mejor que yo. Reconoció Atlas. Ekrem entendía a la perfección esa sensación de engaño y los celos. - Ya no quiero verla... Me duele mirarla... Creí que Jaques era la única persona que podía hacerme sentir asi de miserable y poca cosa... Pero Lorraine... Ella me ha hecho sentir peor. Se le hizo tan fácil dejarme y hacerme a un lado e irse con el primer hombre que conoció. Si eso hizo ahora... ¿Que me haría después?. Yo la amo... Pero ahora me siento tan hueco y vacío. Y no quiero verla ni estar con ella por qué no quiero que esté conmigo por lástima. No quiero... Odio que me tengan lástima. Confesó Atlas totalmente furioso. Victor entonces se sentó a su lado mientras el terapeuta escuchaba todo con atención. - Soy tan poca cosa... No valgo nada y nadie me ama... Cualquier persona me va a dejar. Aseguró Atlas aterrado. Victor lo abrazó de nuevo. - Yo no. Y tampoco Ekrem. Siempre estaremos contigo por qué te amamos, eres nuestro amigo. Le aseguró Víctor y Ekrem asintió dándole la razón. - No es justo que te sientas así, y reconozco que lo que hizo Lorraine estuvo mal. También estás en tu derecho de ya no confiar en ella y tampoco querer permanecer a su lado. Cualquier cosa que decidas te apoyamos. Si ella no pudo comprender que estás enfermo, que tienes muchos problemas emocionales y trastornos sabiendo desde hace mucho que los tienes, y a las primeras de cambio te manda al diablo y se pone a salir con otras personas, aunque sea mi mejor amiga, no estoy de acuerdo que sea lo correcto. Y apoyo tu decisión, tienes que tener dignidad. Y tú no tienes la culpa de ser como eres por qué tu no pediste ni te buscaste lo que te hicieron. Y si ella no pudo cumplir sus votos de en la salud y en la enfermedad, y en la adversidad... Entonces no veo el motivo por el cual tu debas soportar que te engañen. Estoy contigo, por qué estás en tu derecho y me consta que la amas profundamente, que jamás la has engañado con nadie. Reconoció Víctor muy seguro. Atlas se tumbó al suelo y respiró hondo, entonces se dio cuenta de que hablar con sus amigos le hizo sentir muchísimo mejor. - Me siento más ligero... Muchas gracias por escucharme. Les dijo a sus amigos. El terapeuta le ayudó a levantarse y así pues, entró al despachó para hablar con él en privado.
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