Atlas encendió un cigarro y permaneció viendo la nada en medio de la nada literalmente.
Estaba sentado sobre el capó de su Ferrari y luego se recostó sobre el y el parabrisas.
Entonces comenzó a llorar, se sentía herido, vacío e insignificante.
Sabía perfectamente que Lorraine merecía algo mejor que lo que él podría darle.
Cualquier persona lo sería, estaba sólo y se sentía solo.
No tenía a nadie en el mundo, salvo tal vez su abuelo, pero él estaba muy lejos y tenía su vida hecha, de ahí en fuera a nadie le importaba lo que le llegase a suceder.
Siempre creyó que estaría con Lorraine, que las cosas funcionarían, pensaba que una vez se hubiese casado con ella todo estaría bien, sin embargo no fue así.
"No valgo nada"
Pensó con amargura y de nuevo rompió en llanto.
Entonces entró una llamada y vió que era Víctor.
No estaba de humor para hablar con nadie.
"Todos estarían mejor sin mi, ellos tenían unas vidas felices antes de conocerme y yo solo arruiné las cosas".
Molesto consigo mismo tomó la pistola de su bandolera y la puso en su cien.
Respiró hondo y jaló el gatillo.
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Lorraine llevaba ya dos días intentando localizar a Atlas, Víctor y Ekrem estaban vueltos locos buscándole junto con sus hombres por todo Cefalú.
Notificaron a Giorgio sobre la repentina desaparición del joven y este mandó a buscar a su nieto por toda Sicilia.
Lorraine estaba asustada, sabía perfectamente que ella tenía algo que ver con su desaparición.
Luego de dos días más, llegó Víctor con cara de pocos amigos.
- Ya apareció.
Le dijo apenas verla.
- ¿En donde está?.
Preguntó ella.
- No se que haya sucedido entre ustedes y no me puedo entrometer... Pero no te va a gustar saber dónde se encuentra.
Le dijo él.
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Lorraine entró a un bar y encontró a Atlas inhalando c*caina en compañía de unos hombres y unas pr*stitutas.
Se le veía agotado y claramente dr*gado.
Al ver a Lorraine Atlas echó a reír.
- Hola Woods...
Dijo éste con la mirada desorbitada.
- Vámonos.
Le ordenó ella.
- ¿Quién es ella?.
Le preguntó una mujer a Atlas mientras le acariciaba los brazos y besaba el cuello.
- Mi ex... Me dejó por un pintor... Es que yo tuve la culpa.
Le respondió él para luego tomar una botella de ginebra y empezar a beber directamente de ella.
Lorraine sintió la furia crecer en su pecho al ver cómo aquella mujer tocaba a su esposo.
- ¿Porque lo dejaste niña?... Si la tiene de un excelente tamaño.
Además esa cara... Y ese cuerpo... ¿El pintor está más bueno?.
Le preguntó una de las prostitutas.
Lorraine entonces perdió la cabeza tras imaginarse a Atlas follando con ellas.
Los celos la cegaron e inmediatamente sujetó a Atlas de las mangas y tiró de él haciéndole caer al suelo.
Atlas se puso de pie rápidamente y la miró molesto.
- ¿Que mierda te pasa?. Lárgate con tu pintor...
Le dijo éste.
- No estoy saliendo con él. Él me besó...
- Y tu le respondiste el puto beso.
¿Sabes a quien fui a ver esa noche? A Nicole...
Le contó él con maldad.
Lorraine permaneció muda, Atlas se acercó a ella y le susurró al oído.
- ¿Y te cuento algo? A ella si le gustó mi verdadero yo...
Lorraine le dio una bofetada.
- Esa es por mentir, se perfectamente que jamás irías donde esa mujer.
Y se también que no te has follado a estás putas.
Le dijo ella muy segura.
Las mujeres inmediatamente se pusieron de pie, pero entonces entraron Ekrem y Victor, al verlos inmediatamente comprendieron quien era Atlas.
- Vámonos.
Le dijo ella para luego darse vuelta, Atlas iba a sentarse de nuevo pero sus amigos lo sujetaron y se lo llevaron con ellos.
Al llegar a la finca, Víctor ayudó a Atlas a descender de la camioneta y lo llevó hasta la ducha.
Lorraine llegó tras de ellos con la intención de bañar a su esposo, pero éste inmediatamente se negó al verla entrar.
- Vete Woods. Victor, ayudame tú... No quiero que ella me toque.
Le pidió él.
Lorraine lo miró dolida.
Victor se mostró incómodo, pero accedió de mala gana.
Cómo Atlas estaba muy intoxicado, Ekrem tuvo que ir para ayudarle con tan enorme joven.
Luego de un rato, lograron dejar a su amigo más o menos decente y lo vistieron con ropa limpia.
Atlas estuvo bastante parlanchín durante un rato e incluso puso música muy alto.
Luego se le acabó la energía y cayó rendido en su cama.
- Ya localizaron el Ferrari, estaba en las afueras.
Le notificó Ekrem a Víctor quien acomodaba las cobijas sobre Atlas.
Al salir de la habitación, el joven miró a su amiga detenidamente.
- Creo... Creo que es mejor que lo dejes dormir.
Le pidió para luego bajar las escaleras.
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A la mañana siguiente, Atlas despertó con un insoportable dolor de cabeza.
Tenía náuseas y no se acordaba de absolutamente nada de lo que hizo días anteriores, salvo la tarde del día anterior que fue cuando lo encontraron.
Al bajar al piso inferior vió a Lorraine quien lo miraba angustiada.
Ella se puso de pie y se acercó a él, pero Atlas se negó y retrocedió.
- ¿Porque ya no me dejas tocarte?.
Le preguntó ella al borde del llanto.
- Por que te prometí que te dejaría ir... Y por qué me prometí a mi mismo que me alejaria de lo que me hace daño.
Y tú me haces daño Woods... Al igual que yo a ti.
Respondió el.
Lorraine rompió a llorar.
- Yo te amo. No quiero perderte, no quiero que nos separemos.
Lo prometimos en nuestra boda.
En nuestros votos... ¿Recuerdas?.
Le dijo ella.
Atlas asintió, pero entonces se alejó un poco más.
- Si no quieres que nos divorciamos está bien.
Pero no te acerques a mi... Jamás volveré a tocarte, al menos no de esa manera.
Eres libre de estar con quién tu quieras.
Le dijo él.
Lorraine entonces gritó frustrada.
- ¡YO QUIERO QUE ME TOQUES! ¡Quiero tenerte de vuelta! Eso que te dije en el auto no es verdad.
Yo quiero estar contigo, quiero que me arrastres en tu mierda, quiero hacerlo por qué te lo juré el día en que me case contigo.
En la salud y en la enfermedad... En la adversidad.
Atlas negó.
- No sabías con quien te estabas casando, te hice creer algo que no era.
No me debes nada, nada... Por qué yo valgo menos que nada... No soy nada.
Dijo él para luego quebrarse.
Lorraine inmediatamente fue pra abrazarlo, sin embargo él intentaba evitar cualquier contacto.
- No digas eso. Tu lo eres todo para mí.
Le aseguró ella.
- Claro... Y por eso salías con ese pintor.
Le reprochó Atlas.
- Me equivoqué, estuvo mal lo que hice.
Pero te juro que entre el y yo no había nada, no paso nada.
Ese beso no significó absolutamente nada.
El me besó y yo hice mal en responderle... Lo reconozco.
Pero no significa que yo quiera estar con él, yo solamente quiero estar contigo.
Le aseguró ella
- No puedo Woods... No puedo obligarte a estar conmigo por lástima.
Respondió él.
Lorraine logró abrazarlo y acunarlo como un niño pequeño.
- Yo no te tengo lástima... Lo que te tengo es mucho amor.
Te amo, por favor perdóname por no saber cómo entenderte y ayudarte.
Pero te suplico que no me alejes.
Atlas se puso de pie y se alejó de ella.
- Si no quieres dejarme, entonces... Dame un tiempo para pensar. Por favor.
Necesito aclarar mi mente y curar mis heridas.
Eres libre de hacer y estar con quién tu quieras.
Pero necesito mi espacio... Y necesito que vivas tu vida plenamente como mereces.
Libre.
Que conozcas más personas, y que encuentres a alguien sano de su cabeza.
Y si para cuando yo mejore, aún quieres estar conmigo... Entonces podríamos intentarlo.
Pero, si durante ese tiempo te das cuenta de que en verdad no quieres estar conmigo, te daré el divorcio sin chistar.
Por mi no te apures... No debes tener ninguna consideración conmigo.
Al fin de cuentas estamos así por culpa mía.
Lorraine lloraba.
- Es prácticamente lo mismo a estar divorciados.
Le dijo ella
Pero Atlas negó.
- Es la única manera que yo tengo para poder demostrarte cuanto te amo.
Le dijo él para luego salir.
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Atlas recordó lo que intentó hacer aquella noche.
La única razón por la que es se hallaba vivo era por qué la pistola se le encasquilló.
Se sintió asfixiado, tenía ganas de desaparecer del mundo, ya no quería vivir.
Estaba exhausto, fatigado, harto de él mismo y de su mente.
Entonces observó todo a su alrededor y lo que vió le pareció poca cosa y carente de sentido.
Agobiado se llevó las manos a la cabeza y se arrodilló en el suelo.
De nueva cuenta la idea de dejar de existir le daba vueltas en la mente, el miró a todos lados buscando una salida.
De repente un flashback de su niñez le llegó a la mente, cuando estaba siendo abusado.
Rápidamente se puso de pie y corrió hacia su habitación cerrando con llave.
Entonces desesperado buscó la caja de madera donde guardaba las navajas de afeitar que habían pertenecido a su padre.
Y tomó una, la puso sobre su muñeca y presionó contra la piel.
– ¡ATLAS!.
Gritó Lorraine aterrorizada al pié del baño.
Evidentemente el joven no reparó en que ella se encontraba ahí, según él ella estaba abajo en la cocina.
Al verla inmediatamente soltó la navaja y desvió la mirada al suelo bastante apenado.
Lorraine estaba espantada por lo que había visto.
- ¡Ibas a quitarte la vida!.
Dijo ella furiosa.
Atlas no supo que decir e inmediatamente salió de la habitación a toda prisa.
Lorraine fue tras él pero el ya se había subido a su automóvil.
Condujo como loco durante un rato, fue entonces que llegó a casa de Victor.
Tras llamar a la puerta, el joven al verlo le abrazó.
- ¿Que sucede?...
Le preguntó él.
- Si te llama Lorraine... No le contestes por favor.
Le pidió Atlas.
Victor frunció el ceño.
- ¿Por?.
- Vámonos a Marruecos, dile a mi abuelo que lo veo mañana en la mañana.
Tengo que salir de aquí, tengo que alejarme de ella cuanto antes.
Le pidió angustiado.
- ¿De Lorraine?.
- Si. Ya no debemos vernos, yo solo le hago daño... Le hago daño a todo el mundo.
Ayudame a salir de este puto lugar.
Le pidió a su amigo.
Victor asintió.
- De acuerdo, iré por Ekrem.
Dijo él.
- Gracias... Y por favor...
- Ya sé, Ya sé... Nada a Lorraine. No sé que se traen ustedes dos, pero ya me están hartando.
Le dijo este muy molesto.
Atlas asintió.
- Yo también estoy harto. Harto de mí.
Dijo él en voz baja.
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- ¡Esta enloquecido! Cuando salí del baño, él estaba a punto de abrirse las venas.
Le contó Lorraine a Ekrem por Face Time.
Ekrem entonces se mostró preocupado.
- El siempre ha tenido tendencias suicidas... Así tiene temporadas. Lo que me preocupa es que algún día de esto le salga bien la cosa.
¿Entonces crees que quiere morir porque lo quieres dejar?.
Le preguntó él.
Lorraine negó.
- No, yo no lo quiero ni lo voy a dejar. Yo lo amo.
Pero, no está haciendo eso por mi... Más bien creo que por sus recuerdos.
Y yo tuve la culpa, yo le provoqué un detonante en la bañera... Desperté sus traumas y sus filias.
Le confesó ella.
Ekrem abrió los ojos alarmado, él también evitaba a toda costa los jacuzzis y cualquier cosa con agua caliente exactamente por el mismo motivo que Atlas.
- ¿Porque le hiciste eso?.
Preguntó él.
- Por idiota... Creí que podía ayudarle a superar esos traumas.
Y lo único que hice fue ocasionarle un desequilibrio mental.
Ahora está desatado, como loco.
Le dijo ella llorando.
Ekrem asintió comprensivo.
-Es por el MKUltra que le hicieron... Esas personas del gobierno.
¿Recuerdas el reacondicionamiento que le mando a hacer Jaques?.
Le preguntó él.
Lorraine asintio.
- Bueno... Eso lo dejo bastante trastornado. Déjame hablar con él para ayudarlo con su ataque de pánico y ansiedad.
Iré a buscar a su terapeuta y lo llevaré donde Víctor.
Tranquila, ya verás que volverá a ser el mismo de siempre.
Solo por favor Lorrie, evita provocarle detonantes en un futuro.
Deja sus traumas en el pasado... No lo obligues a enfrentarlos o a "superarlos" por que jamás podrá hacer tal cosa.
Siempre supiste que él no era normal.
Es el precio que debes pagar por este con él, aceptar el hecho de que le hicieron mucho daño mental.
Lorraine recordó la vez que Atlas perdió la cabeza en Canadá.
Entonces supo lo que le sucedía.
Definitivamente fue un error haberle presionado al meterse en la bañera y tener relaciones en el agua caliente.