Maldito idiota
¿Qué haces cuando al despertar te sientes tan cómoda de tener un falo en tu trasero presionando? Te dejas llevar por ese instinto animal de querer que te lo hunda hasta lo más profundo de tu ser ¿no? Pues en mi caso no, mi cuerpo se tensó de inmediato al sentir ese cuerpo tras de mí ahogándome en ese pasado del que huía una y otra vez…
Y así llegamos al día de hoy, con este tipo restregándome su pene gigantesco y metiendo sus manos en mi coño como si supiera lo que yo quería.
Lo aparté como si fuera la lepra misma y me puse en modo defensivo ¿Qué se creía el muy estúpido?
Lo odiaba tanto como a todos los hombres, bueno, salvo a James, a Dominik y alguno que otro por ahí, por que seamos honestas, en lo único que pensaban esos seres era meterse entre tus piernas y creer que eras de su propiedad.
Eso aun me repugnaba, sobre todo saber que yo era ese objeto de deseo para los hombres.
Salgo, como puedo de este lugar y me meto a la ducha, no me importa que el agua esté fría, ni que mis lágrimas se confundan con ellas, necesito sacarme ese olor de encima, me siento sucia, me doy asco por lo que bajo la ducha me restregué hasta dejar mi piel roja.
Cuando salgo del baño me percato que no hay nadie en la habitación y lo agradezco, tenía que trabajar mucho lo que pasaría después de esto que sucedió hoy. Lo peor de todo esto es que debería trabajar con ese incordio, pues James quería que fuera el nexo entre las empresas, cosa que me dijo en el desayuno. Y, aunque me molestara ese hecho, tendría que soportarlo. Yo solita me había metido en este forro.
Los días fueron pasando y tuve el placer de conocer a Vannah, ella es una chica fenomenal y por eso entendía por qué James la amaba tanto, es que hasta yo la amaba. Era honesta, sin filtro y veía en los ojos el amor que se profesaban.
En las mañanas, trabajaba en la oficina y en las tardes llegaba muerta a la casa de James, pero Vannah me esperaba para conversar de todo y de nada. Era demasiado linda conmigo que entre una de nuestras conversaciones le conté lo que me había sucedido.
—Y tú ¿Qué piensas Shannon? No me digas el típico discurso de que "el psicólogo me dice que"... porque ese no es el punto.
—Es que yo seguí mi vida y no me arrepiento de nada, a mi padre jamás lo voy a perdonar por lo que me hizo, asumo que puedo vivir con eso, pues él debió ser la persona que me protegería de todo y de todos, pero no lo hizo.
—Te entiendo y sé que para una víctima esto es lo más cruel y doloroso, sabiendo que la figura que más debe darle amor y contención fue quien más la maltrató, pero eso no resuelve mi pregunta.
Shannon ¿Tú te has perdonado?
—Qué difícil, Vannah, esto es un tema complejo, pues varias veces me culpé por lo que él me hacía, también me culpé por su muerte y hasta llegué a culparme por existir.
—Pero te diste cuenta de que no eres el problema ¿no?
—Eso lo estoy dimensionado ahora que soy una adulta, sé que debo sanar mis heridas de a poco y puede que nunca termine de sanar, pero la vida me ha dado tantas oportunidades de crecer que eso hace que siga aquí.
—Te admiro, de verdad, Shannon. Te juro que me saco el sombrero ante tus palabras.
—Gracias.
Nuestra sincera y llorada conversación es interrumpida por los pasos del personaje más nefasto que he conocido en la vida, ya lo había tenido que aguantar toda la mañana e incluso verle el pene erecto después de que una de sus noviecitas, saliera bajándose el vestido y con las medias rotas, ¡infeliz! Aunque debo decir que la rubia estaba bastante apetecible, pero de solo pensar que se la había montado, iugh, Next.
—¡Hola, familia! ¿Dónde están?— reviro los ojos y me molesta esa voz profunda y sexi, ¿es que lo tengo que aguantar las veinticuatro horas del día?
—¡Dios! ¿no tiene otro lugar donde ir? ¿Qué no tiene casa?—Reclamo, pataleando en el suelo (o eso quisiera)
—Tranquila, Shannon, al parecer a Aaron le encanta pasar con los hermanos O’Connor y como ahora trabaja junto a ustedes lo tendremos tupido y parejo por acá. ¡Aaron, estamos en la sala!
—Será mejor que me vaya, yo…
—Ni se te ocurra dejarme sola con él.
—¡Vannah!
—Querida, cuñada— el idiota se acerca a ella y la saluda de besos como si fuera James, si él lo viera ahora lo mata— Hola, incordio.
—Mmm…
—No empieces Aaron, sino te puedes ir por donde mismo entraste.
—Lo siento, prometo portarme bien, pero es que tienes que entender que esta señorita es un tanto molesta en la oficina y tener que aguantarla aquí también es un tanto…
—Incómodo, molesto, asqueado — respondo con mi mejor cara de culo y ahora es Vannah quién revira los ojos.
—Niños, niños. Ya dejen el berrinche. Aaron.
—Si Vannitha.
—James te está esperando en su despacho, será mejor que vayas antes de que se ponga como energúmeno. Ya sabes que me cuesta domar a la bestia.
—Uff, voy, pero que conste que sólo lo hago porque no quiero que le pase nada a mi sobrinito— dice en tono dramático y pasa por mi lado moviendo su culo como si fuera miss universo.
—Idiota.
—Tranquila, chica lista. Yo creo que en el fondo Aaron te cae mejor de lo que dices, es solo que no lo quieres aceptar.
—¿Qué? ¿Estás loca o James te quemó el cerebro? — me pongo de pie molesta, ¡Esto era el colmo! Y Vannah se muere de la risa.
—No, no, no. Solo es lo que veo. No me hagas caso, puede que esté equivocada, pero mis instintos no me fallan. Hay cierta tensión s****l en el ambiente.
—Eso será porque estás en sequía por orden de tu doctora.
—Bruja.
—Dominatriz.
Ambas soltamos la carcajada después de eso y seguimos discutiendo de alguna que otra cosa, hasta que James me mandó a llamar para que fuera a su despacho. Caminé por el pasillo y al llegar a la puerta golpee despacio y esperé el "adelante" de mi jefe.
—¿Me necesitabas para algo? — digo, mientras entro y veo que ambos hombres están con una copa de Borbón en la mano.
—Siéntate Shannon, estaba hablando con Aaron de lo que se nos viene. Por fin a mi Moritas le autorizaron para viajar y quiero que volvamos mañana, entenderás que aún hay cosas por terminar acá, pero no quiero dejarla sola con toda su carga.
—Lo entiendo, pero ¿a qué viene todo esto? — pregunto curiosa.
—A que te quedarás conmigo trabajando hasta que cerremos todo el traspaso, ¡felicidades!
—Idiota— mascullo entre dientes y miro a James, al ver sus ojos de súplica no me queda de otra que aceptar¿no? —. Sabes que haré lo que me pidas y si eso conlleva trabajar con— miro al otro de pies a cabeza con recelo— el señor aquí presente, prometo dar lo mejor de mí.
—Gracias, chica lista. Era lo menos que esperaba de ti, sé que estás en el momento y lugar preciso para crecer como profesional y que trabajar con Aaron será un plus.
«Si, claro. Cómo no»
Sonrío con mis dientes apretados y muevo mis ojos a la copa que James está sirviendo, una vez que deja la botella en el escritorio me acerca la copa y me guiña un ojo.
—Entonces brindemos por esta nueva alianza y antes que mi amada Moritas venga y me reprenda por estar bebiendo— dice bajito y yo me río en su cara.
—Salud, jefe por esta nueva etapa en nuestras vidas.
—Salud por esta excelente asociación — chocamos nuestras copa y mientras miro a los ojos a ese incordio me bebo todo de un sorbo. Este tipo sería un problema andante, de eso estaba segura. No me gusta como es y tengo claro que me hará la vida de cuadritos, pero no me doblegaré ante este maldito imbécil, Aaron Connelli no me las va a ganar.
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