Capítulo 16

1705 Words
Moritas Estas últimas semanas habían sido algo extrañas, mejor recapitulo todo lo sucedido para que quien quiera que me lea lo entienda. Primero, acabo de llegar de unas merecidas vacaciones en Ibiza, donde lo menos que hice fue descansar, es que diablos entre tanto cuerpo desnudo y alcohol había perdido la noción del tiempo, pero lo comido y lo bailado no me lo quitaba nadie, ni siquiera la cara de tres metros de mi madre que estaba el día de mi maravillosa llegada en el aeropuerto esperándome. Segundo, me reuniría con Christian para hacer el traspaso de mando de las oficinas de la constructora, pues el tío James y el idiota de James Jr habían decidido ampliar los horizontes y se estaban instalando en Nueva York, cuestión que me venia como anillo al dedo para hacerme cargo de la oficina en Dublín y sacarme a mis padres de encima. Tercero, Christian no llegó y me tuve que reunir con el insulso de James que venia acompañado de una castaña, con cara de pocos amigos, como su asistente. La mujer era… mmm como lo digo, atractiva, pero desde que me vio el día de la reunión me mira como si fuera un perro envenenado y le produjera asco. Next… Cuarto, vuelvo a mi madre que se la ocurrido la genial idea de buscarme novia entre las hijas de sus amigas ¿Qué no se daría por vencida? ¿No se daba cuenta de que era un espíritu libre? Next again… Quinto y no siendo menor, es la llamada que recibo a las cuatro de la madrugada de ese inconsiderado que debería estar trabajando conmigo en vez del idiota de su hermano y la asistente cara de bruja. —Puedes bajar las revoluciones y explicarme de qué mierdas me hablas, Chris. —Perdón, perdón es que necesitamos de tu ayuda con urgencia. —¿Quiénes necesitan de mi ayuda con tanta urgencia? —Nosotros, si serás, ¿de verdad que no has escuchado nada de lo que te he dicho en todo este rato? —Pues la verdad es que no, me estaba quedando dormido. —Mierda, Aaron lo que te estoy explicando es que mi cuñadita va a viajar a Dublín en búsqueda del idiota de James para que ambos vuelvan a su felices por siempre. —¿Cuñadita? ¿felices por siempre? No estoy entendiendo ni mierda, por lo que he notado desde que James volvió a Dublín es que es el mismo idiota de siempre, sumergido en el trabajo y con una asistente que da miedo. —¿Conociste a la preciosita de Shannon? Ella es tan amorosa, un encanto de mujer—¿Será que nos referimos a la misma persona? No, la verdad que esa no es la misma mujer —¡Ah! pero eso no es lo que necesito que entiendas, lo que pasa es que James se fue sin saber muchas cosas y mi cuñadita ya no aguanta más y quiere ir a reclamarlo como suyo. —Dame un segundo, Chris, necesito un trago para entender todo esto. Voy al bar que tengo en la sala y saco mi whisky para servir un vaso y sentarme en mi sofá favorito y le pido a Chris que me cuente bien los hechos para poder entender qué mierda quiere de mí. En una hora quedo absolutamente informado de las locuras que ha hecho el que supuestamente es el más cuerdo de los cuatro amigos y como se enamoró como un estúpido de una psiquiatra que además se las da de dominatriz y de como mi amigo era su sumiso. — ¿Me estás jodiendo, Chris? —Noup, esa es la pura y santa verdad, hermano, por eso en estos momentos te necesitamos como cupido service para que ayudes a Vannah a encontrarse con el idiota de James. —¿Y qué gano yo con eso? —No puedes ser tan bruto, Aaron. James siempre ha estado ahí para ti, incluso cuando no lo querías cerca ¿no te basta con eso? —Ya, ya, entendí. Además que me encantará ver esa faceta del idiota de James, bien escondidito que se lo tenía eh. —Ni se te ocurra decirle algo, sino el primero que te va a matar es él y luego te revivo con las esferas del dragón y te mato yo, por imbécil. Y heme aquí, en el aeropuerto con un cartelito que dice Savannah Lewis esperando a la mentada cuñada de todos, como echo de menos a Duncan para hacer estas cosas, nos estaríamos riendo como estúpidos esperando a la dominatriz de nuestro amigo y hermano. Aunque debo decir que, estoy un poquito celoso de mi amigo, pero a la vez muy feliz porque por fin ha encontrado el amor, algo que no todos pueden decir pues unos lo encuentran y lo pierden como era mi caso. El altavoz del aeropuerto me saca de mis pensamientos avisando que el vuelo que trae a mi nueva cuñada acaba de aterrizar. Noto que mis pensamientos me habían llevado a recordar a mi ninfa y me apresuro a limpiar una lágrima rebelde. Ojalá fuera así de fácil el poder volver a ver a mi Rosy. Levanto el cartel, frente a la salida de los pasajeros y de repente una mujer se acerca a mí, que digo mujer, es el tremendo mujerón, enfundada en unos jeans ajustados y una camisa transparente que deja poco a la imaginación. Estoy embobado por tanta belleza. —Hola— es ella la que me habla primero y yo sigo como un estúpido mirando al monumento de mujer frente a mí. Diablos, Aaron, enfócate. Es la mujer de tu amigo… —¿Tú eres Savannah? —Y tú debes ser Aaron, un gusto de conocerte. —Un placer conocerte, Savannah. Salimos del aeropuerto y cuando entramos en mi auto me atrevo a explicarle el pequeñísimo inconveniente de reunirla hoy con mi amigo, me armo de valor y le lanzo la bomba. —Me temo, Savannah que no podremos reunirnos hoy con James— le digo y ella me mira con cara molesta—. No es que no quiera llevarte de inmediato, pero hoy tenemos una cena, a la cual ya estoy llegando tarde por venir a buscarte al aeropuerto. —¿Y estará él ahí? —Por supuesto, estamos invitados al ser nuestra constructora una de las asociadas. —Entonces llévame a una tienda comercial, necesito un bello vestido. Y eso hice, la llevé a varias de las mejores tiendas de Dublín, hasta que por fín encotramos lo que estaba buscando y ¡Diablos! esta mujer no me decepcionaba para nada. El vestido rojo se me ceñía como un guante y los tacones de zuela del mismo color le daban ese toque sexi que podría matar a cualquier. Mi amigo era un verdadero suertudo. —Te ves hermosa… —Pues estoy lista, llévame con O'Connor. —Okey. Enfilamos camino al lugar donde se realizaría la cena y de vez en cuando la miraba de reojo, se notaba que estaba nerviosa, por lo que me decido a sacarle conversación. —¿Hace mucho que conoces a los O’Connor?. —Desde que están en Estados Unidos. —Pero tu acento y tu cara... —Soy inglesa, nací en Londres, pero por trabajo me radiqué en Nueva York. —Ya veo— la conversación fue tan amena que en menos que decía Irlandés ya estábamos llegando al hotel—. Estamos llegando. Detuve el auto y me bajé rápidamente para abrir su puerta y darle la mano para salir, ella me agradeció con un asentimiento y luego colgué su brazo en el mío. Cuando entramos al lugar ella mira desesperada y me imagino que busca a mi amigo, pero al parecer reconoce a alguien pues sonríe y niega a la vez, como si esa persona le trajera algún recuerdo. Todo bien hasta ahí, pero cuando ve a James con su asistonta se tensa. —Si me aprietas más el brazo me lo cortarás, linda. —Perdón, mi falta. Nos acercamos a ellos y llegamos justo cuando la tal Shannon le habla a la insulsa de Erin y siento como su agarre fuera a desaparecer, por lo que la aferro más a mí. —Hola, tu debes ser la desubicada que le intentó meter un crío inexistente a James. Soy Shannon Dumas, la novia de James. —No me habías dicho que Shannon era tu novia, James— hablo fuerte y claro para que el idiota de mi amigo se de cuenta de quién está conmigo y surte efecto porque la cara de James era para retratarla y colocarla en todos los letreros de la ciudad. La insulsa de Erin no se percata de que está haciendo el ridículo y le habla a Savannah como si fueran las mejores amigas del mundo y ella como una dama le saluda a ella y a su padre como si estuviera hablando del clima. La situación, para ese momento, era lo bastante tensa, yo aferraba más el brazo de Savannah para que no se desvaneciera y la asistonta le dice algo a James sobre uno de nuestros socios y él todo idiota en vez de hablar con su novia me habla a mí. —Tienes razón, con permiso. Connelly, después me gustaría hablar contigo de algo importante. —Por supuesto, O’Connor. Los vemos alejarse y Savannah intenta mantener la compostura. Un camarero nos ofreció algo de beber y niega solicitando un vaso de agua. Seguimos unos minutos más con los Cadwell hasta que por suerte divina uno de mis colegas me llama y nos despedimos de los Cadwell. —Disculpa, Savannah. No tenía idea de que James salía con su asistente. —¿Asistente?—preguntó curiosa y con un dejo de celos. —Si, Shannon es su asistente, pensé que la conocías pues vino con él desde Nueva York. —No lo sabía, pero pronto lo averiguaré. ¡Mierda!, esta mujer daba miedo con esa voz y la forma en que mira a James junto a su asistonta, mejor me preparo para la matanza. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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