Capítulo 15

1737 Words
Mi nuevo jefe y el idiota de su amigo Después del show de James esa noche, lo he visto casi todos los días en el bar. Sí, díganlo fuerte y claro soy una masoquista. El primer tipo que me llama la atención y está más que comprometido. Desde que llega hasta que se va habla de su Moritas, creo que ya la conozco mejor que él de tanto que la ha nombrado. —Deja de beber que mañana debes viajar temprano, me dijiste que te detuviera cuando fuera necesario y creo que ya lo es. —Una más y te juro que me voy. —Nada de una más, James. Fue suficiente y si sigues así no te permitiré entrar más en mi bar—ese era Dom entrando con su flamante “amiga con ventaja” y mi mejor amiga Lucile. —Déjalo ser, cariño. Además James es uno de tus mejores clientes si no es que el mejor que tienes en estos días. —Gracias Lu, por tus maravillosas palabras, pero justo es con tu no novio con el que quiero hablar. Dominik ¿tienes un tiempo para darme? —Si, claro, James, pero yo me llevo tu botella de whisky, unqa copita le vendría bien a este humilde caballero—le dice mi amigo y nos guiña un ojo. Cuando ambos salen hacia la oficina de Dom nosotras soltamos el aire que debíamos tener atorado en los pulmones, es que era demasiado ver a ese pobre hombre pasar cada noche bebiendo como si el mundo se fuese a acabar. —¿Y qué le pasa hoy a James? —Lo mismo de siempre, amiga. A veces me dan ganas de ir a buscar a esa tal Moritas y agarrarla de las mechas por hacer sentir tan mal al irlandés, pero luego me arrepiento, no somos tan amigos como para hacerlo. —Lo que pasa es que te gusta—me dice en un tono sugerente. —¿Y a quién no Luci? —Eso sería un gran avance para tí, amiga. —¿Estás loca? —¿Por qué? ¿por querer que superes tus traumas? Shannon, esta seria una gran oportunidad y ¿qué si al tipo le gusta y quieres llegar a algo más? —Ahí está la diferencia, amiga, que me guste y me atraiga como hombre no quiere decir que me vaya a encamar con él. Además, yo sé respetar y tengo más que claro que él solo me ve como su amiga y nada más. James O’Connor jamás se fijaría en mí como otra cosa. —En eso tienes razón, Shannon, yo jamás me fijaría en ti—Auch, eso dolió como la mierda—, pero no es solo por Vannah que no lo haría, sino porque te considero como mi hermanita pequeña, algo así como Christian en versión femenina y lo que me nace más que nada es protegerte y ser un ejemplo para ti. Es por eso, que desde hoy dejaré de beber—lo miré un tanto triste, puede que me haya acostumbrado a tenerlo aquí todos los días, aunque fuera para escucharlo —, pero seguiré viniendo, podrás preparar cualquier cosa que no tenga alcohol y yo la beberé. —De verdad que estás loco, James O’Connor. —Un tantito, pero no me queda de otra, es la única forma que tengo para sobrevivir sin ella. —Pues buscaré recetas de tragos sin alcohol, lo prometo y te las preparé cada vez que vengas. —Así me gusta, por ahora ya me voy. Estoy cansado y mañana debo viajar a Dublín. —¿No vendrás mañana? —Vendré a despedirme, lo prometo... Al día siguiente estaba tan desganada que llegué super temprano de clases para trabajar y digamos las cosas como son, sabía que James se iría a despedir, pero no pensé que pasara tan temprano. —¿Qué haces aquí tan temprano? —Toma y dame un whisky, lo necesito. —¿Qué es esto? ¿no dijiste que dejarías de beber?— el niega y me insta a abrir el sobre que me ha dado, cuando leo lo que hay dentro mis ojos se expanden como dos huevos fritos—. James ¿dime que no es verdad? Es una broma ¿no? —No y si decides aceptar la misión tienes cinco horas para hacer tu maleta. —¡Me cago en dios! —era un contrato de trabajo para su empresa y tenía mi nombre impreso. —Pues eso seré desde hoy para ti, ve y habla con Dom, te está esperando. Me saco el delantal y corro a la oficina de Dom, el queestaba reclinado en el marco de la puerta y me recibe con los brazos abiertos. —¿Y Shannon? — pregunta James apoyado en la barra. —¡Te digo que sí, idiota! Voy por mis cosas. —Te llevas a mi mejor bar tender, O’Connor, pero gracias—le grita Dom, mientras me sostiene en sus brazos.. —Lo sé y también te agradezco a ti por dejarla crecer. —Estoy listas— digo como niña chiquita y salimos del bar— Esto es genial, James. Ansió conocer Dublín y disfrutar de una buena cerveza y todo. —Ya, baja las revoluciones chica lista, ahora dame tu dirección para buscar tus cosas. Debemos estar mañana presentables en la oficina y es por eso que tenemos que viajar hoy. —Sí, jefe. A su orden, jefe— le respondo haciendo un saludo militar que le saca más de una carcajada. —Vamos, idiota. Ya verás que esto no será la panacea, te haré trabajar más que Dominik. —Si será en lo que estoy estudiando lo acepto gustosa. Vamos a mi casa y ahí está mi hermosa Luci con mi maleta lista, la abrazo y lloro con ella. —Sabía que dirías que sí, así que te hice la maleta con tus mejores prendas, no puedes dejar mal al irlandés—me dice en son de regaño y yo me estoy limpiando los mocos con mi camiseta—. Cámbiate, no pretenderás irte llena de mocos. Entro a la casa y camino hasta mi habitación, está todo desordenado y reniego con mi cabeza. —Espero y cuando vuelva, esta loca ordene este desorden. —Deja de decir que estoy loca y apresúrate, que James necesita estar pronto en el aeropuerto. —Ya mamá, estoy listas. Ambas nos volvemos a fundir en un abrazo y le doy las gracias por todo lo que ha hecho por mí en todo este tiempo y le pido que cuide muy bien a Dom, ella me responde que es un adiós temporal y que pronto nos volveremos a ver. Además me recuerda que hay video llamadas, así que no me dejaría en paz tan fácilmente y que por Dom, era lo de menos, ahora estaría pegada a él como lapa para espantarle las moscas, Nos subimos al auto de James y en menos de media hora llegamos al aeropuerto, entramos por la entrada vip, nos subimos a su jet privado y esperamos a que la asistente de vuelo nos dijera que todo estaba listo para comenzar el vuelo. ¡Ya dije que volamos en su jet privado? ¡Jet privado, mujeres! Era la opulencia en palabras mayores. Respiro hondo cuando el avión comienza a tomar fuerza y alza el vuelo y comienzo a relajarme. Después de eso nos desabrochamos el cinturón y la misma chica bonita nos ofreció algo de beber y comer. Como era mi primera vez en esto de los jets privados acepté todo y me preocupé porque mi querido jefecito tomara y comiera cosas saludables. James aprovechó de entregarme una Tablet, un teléfono y un computador con acceso a toda su agenda, además me indicó que en los contactos de mi celular estaban los datos de su asistente y amiga Rocío, los de Christian y de su padre, al que conocería cuando volvamos a Nueva York. Así que mientras el trabajaba yo me ponía al día y ordenaba mis prioridades como por ejemplo la agenda que tendría James en Irlanda. En un momento, el cansancio me estaba por vencer, pero había hecho varias anotaciones y estábamos en medio del Atlántico ¿Qué podía hacer? —¿Necesita algo señorita Dumas? —Es algo tonto lo que te voy a preguntar, pero necesito comunicarme con alguien en Nueva York no sé podrá ser por la radio del avión. Definitivamente debo estar loca, porque la chica se ríe de mi pregunta y niega con la cabeza. —No es necesario, señorita Dumas, el avión cuenta con wifi y puede conectar su teléfono desde ahí para comunicarse con cualquier parte del mundo. —Perdona mi ignorancia. —No se preocupe a cualquiera le puede pasar, ¿alguna otra cosa más en que le pueda ayudar? —No, gracias— aunque un buen masaje tántrico lo aceptaría…—. No nada, de verdad con eso me basta. Hago lo que me indicó la auxiliar de vuelo y puedo comunicarme con Rocío y dios otra mujer hermosa ¿Qué hacía James para conseguirse mujeres tan lindas? ¡Es un jodido suertudo! Pero volviendo al tema, Rocío me explicó con lujo de detalles todo lo que haríamos en Dublín y de los negocios más importantes, sobre todo de la reunión que tendría con Aaron Connelly, que en palabras de ella era el idiota que tenía por amigo James, un tanto pasado para la punta y bastante mujeriego, me recomendó mantener bien mis barreras— si supiera— y sobre todo no le diera alas a sus insinuaciones. —Me quedó más claro que el agua y te lo agradezco Rocío. —Dime solamente Ro y de verdad bienvenida a este manicomio—soltó una risita y luego me miró un tanto seria— Shannon ¿te puedo hacer una pregunta? —Ya la estás haciendo, pero dale, dime. —¿Cómo está él? —Durmiendo como un bebé. —No me refiero a eso, sabes lo que pasó con Vannah ¿no? —Sí, me lo comentó. —O sea que sigue llorando por las paredes ¿no? —de nuevo te tengo que afirmar, sí, así es. —Pues te voy a contar algo… ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD