Capítulo 14

1397 Words
James O’Connor Este día había sido un tanto estresante, la prueba de estadística terminó por freírme el cerebro y por desgracia había aceptado el turno de noche hoy en el bar, pues Jeremías estaba con un resfrió de la puta madre. —Iré a buscar unas cosas a la bodega—me grita Dom y yo hago mi cara de ve con dios hermano para que siga su camino, estoy terminando de pulir unas cuantas copas cuando el espécimen más bello que haya visto en este mundo entra por esa puerta y lo juro, si no fuera porque me encantan las mujeres me lo como con papitas al velador, ya me entienden. Se acerca hasta la barra con ese porte de como diez metros de altura, con los músculos a punto de salirse de su traje a la medida que ya veo que puede explotar si se mueve un poquito más y se sienta en la barra frente a mí. —Una botella de tu mejor whisky y hielo, por favor— Se acomoda y me lanza su tarjeta negra para que me quede más que claro que no es broma lo que está pidiendo, pero wow no estoy impresionada por la tarjeta o por su cuerpecito divino es que para más remate es amable y caballeroso, ¡dios! El hombre perfecto. Hago lo que me pide, colocando una botella de Highland Park de 25 Años y él me miró alzando una ceja. —Buena elección, ahora me sirves por favor. Si volvía a pedirme algo por favor juro que dejo mi virginidad de lado, bueno ya no era virgen, había experimentado con varias chicas y perdí mi virginidad con un vibrador que use con Lucile y… Enfócate, Shannon, deja tus pensamientos libidinosos para otro momento. Me grita mi conciencia y le hago caso. Y como la buena niña obediente que soy eso fue lo que hice y me dediqué en cuerpo y alma al trabajo, mientras admiraba como el Higlander que estaba en la barra se sacaba la chaqueta y se arremangaba las mangas de la camisa. —Mal de amores ¿Eh? — le pregunto, sirviendo la primera copa y él se tragaba el whisky como si fuera agua. —No es eso— me responde muy molesto y tomándose el vaso de un solo trago— y a ti no te importa, sírveme otra. —No me importa, tienes razón, solo trataba de ser amable y sí para eso me pagan — estoy segura de que eso me iba a decir, ya de por sí era riquillo y puede que unos tantos por favores no fueran la gran maravilla para él, pero de verdad que el tipo se veía mal. Cierro mi boquita y sigo con lo mío, cuando aparece Dom con un barril de cerveza. —¿Y ese tipo tiene para pagar la botella que se está bebiendo? —Ya pagó—digo mostrando la tarjeta y el comprobante. —Atiéndelo como un rey. Ve, ve… —Interesado— Con la orden dada y sin ninguna otra intención que ser amable me acerco a él y le hablo nuevamente— ¿algo más en que pueda ayudarle? ¿otro tipo de bebida? ¿algo de comer? ¿Un hombro para llorar? Creo que eso fue todo señoras y señoritas, mi hombre ideal se ha puesto a llorar como niño chiquito por una mujer. Me cuenta de su moritas, que está enamorado hasta el tuétano y que aceptó firmar un contrato de dominador/sumiso ¡Y que él es el sumiso! Señor, había escuchado tantas barbaridades en este bar, pero esta es la primera vez que escucho algo así, por lo que lo insto a seguir. Vamos que no soy una experta y esto me anduvo interesando. ¡Él es el sumiso, mujeres! El tiempo pasa y ya va por su segunda botella, mi conciencia me obliga a hacer un acto de caridad y tratar de que pare con el alcohol o terminará con un coma etílico y eso nos puede salir más caro que todo el whisky que se ha bebido. —James, creo que has bebido en demasía, dime a quien llamo para que te venga a buscar. —No, la única que quiero aquí es a ella, para que me diga que es mentira todo lo que está pasando. ¿Sabes Shannon? Ella no es así, yo lo sé, estoy seguro de que algo le pasa y no me lo quiere decir, por eso lo hizo. —Pues llámala, si ella piensa así vendrá, sino me dejarás llamar a alguien para que venga a buscarte. —Ja, ¿ni siquiera me contestarás Moritas? ¿Por qué me hiciste esto? Sírveme otro. Y me hace caso, el pobre vuelve a llorar como cachorrito al ver la foto que tiene en su teléfono y que a al parecer la chica no le conteste ¿Qué hago ahora? —Cumple con lo prometido, James. Dime a quién llamo para que venga a buscarte— me hago la fuerte y le quito el teléfono, esperando que me diga a quién llamar y aprovechar de ver a su supuesta novia y nuevamente me quedo con la boca abierta al ver el cuerpazo que se gasta la tal Moritas, es que uff hasta yo la estaría llorando por las esquinas, pero el señor sumiso me saca de mi stalkeo para darme el nombre de quien debo llamar. —Christian— dice en un hilo de voz mientras se limpia las lágrimas con la manga de mi chaqueta y seguir bebiendo. Busco el nombre del susodicho y me percato que en su foto de perfil hay un Om, lástima, pero ya lo iba a conocer ¿no? Marco el número y una voz adormilada, pero sexi me contesta. —Estas no son horas de molestar, James. No sabes que mi sueño de belleza debe durar exactamente ocho horas y apenas son las tres de la madrugada. —Disculpa, no soy James. Mi nombre es Shannon Dumas y trabajo en el Bar de Dom, lo siento si te desperté, pero James no está en las mejores condiciones para conducir y necesito que alguien lo lleve a casa. —¡Mierda! — grita—. Mándame la dirección por mensaje y estaré ahí en menos que dices Irlandés. —¿Qué? —Solo hazme caso y mándame la ubicación. Hago lo que me pide y no ha pasado ni media hora cuando un tipo igual de atractivo que James entra en el bar. ¿Qué le daban de comer a estos hombres para ser tan exquisitamente apetecibles? Que alguien me explique eso por favor. El adonis, que debe ser el tal Christian se acerca a nosotros y agarra a su hermano de un brazo, pero ni se mueve, así que se dirige a mí un tanto molesto. —Y a este ¿Qué mierda le paso? James, oye idiota despierta. —Tu debes ser Christian, mucho gusto, soy Shannon la que te llamó. —¿Por qué le diste tanto de beber? — pregunta molesto y yo estoy que lo mato, ese es mi trabajo, vender alcohol ¿no? Pero James es quien habla por mí. —Shannon, este es mi hermanito, Chris. Chris, esta es Shannon, mi nueva amiga— y se vuelve a recostar en la barra, por suerte ya no quedan muchos clientes porque se vería un tanto mal toda la situación. —Idiota, estás ebrio hasta las masas. No sé qué mierda te pasó, pero no puedes hacer esto, tú eres el futuro ceo de la empresa y si alguien te ve así puede ser un problema, imagina y te ve un periodista. Se ven tan chistosos los dos discutiendo, que no aguanto y me largo a reír, lo que no pensé fue lo que iba a pasar después de esa pequeña reprimenda. —Ya cállate, Chris. No te llamé para que vengas a hacértelas de hermano mayor, ese es mi trabajo. Y ahí termina todo para mi nuevo amigo. Veo como si fuera en cámara lenta como James se levanta del taburete para caer estrepitosamente en medio de la barra y su hermano absolutamente desmayado y lleno de vómito, se me cayó mi hombre ideal, Sniff. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD