Nuestra propia mente puede convertirse en nuestro peor enemigo en momentos desesperados , jugando con nuestros sentidos de maneras increíbles, llegando a un punto que nunca hemos imaginado. El juez municipal Eduar Young tenía la salvación literalmente a sus pies, el problema es que tenía que actuar con mucha sabiduría si no quería terminar completamente quemado, la conciencia y las ganas de vivir son dos fuerzas imparables que cuando chocan entre sí ocasionan una enorme colisión, y es necesario estar en ese tipo de situaciones para entender lo difícil que es pensar, además si a eso le sumamos el hecho de estar en contra de el reloj, la presión acaba siendo mil veces mayor, hasta provocar que algo tan simple como pensar, se convierta en una tarea casi imposible. Una parte de su ser decía

