CAPÍTULO 32 Existen personas que presienten cuando y dónde van a morir, pero en el caso en específico de el juez municipal Eduar Young, éste tenía su sexto sentido a flor de piel con la certeza de que su fin podía llegar en cualquier momento. El pequeño teléfono analógico tornaba opaca la iluminación de su pantalla, dando la sensación de que se estaba quemando internamente, el juez Young lo colocó a un lado y se dispuso a cubrir su cabeza utilizando los brazos preparándose para la gran explosión, la cuál parecía ser inevitable, cerró sus ojos con mucha fuerza, como si se negara a aceptar la realidad que estaba experimentando, sus dientes rechinaban debido a la gran presión que ejercían unos contra los otros, buscando erradamente una manera de resistir el estallido, pero al cabo de un m

