Narra Carolina
Había revisado todos los documentos, ya estaba lista y esperando a Adrián para irnos a la clínica. Pasados los minutos, el llegó por mí y en silencio absoluto, nos fuimos a la clínica. Adrián, estaba totalmente concentrado en conducir, giraba y giraba. Yo no podría dejar de verle.
- ¿No vas a decir nada?- pregunté después de no verle ánimos de hablar, me sentía incomoda ante tanto silencio, el suspiró-
- ¿Qué quieres que diga, Carolina? - me miró de reojo y siguió con su vista al frente- No puedo pretender que nada pasa cuando evidentemente cada vez que pasa algo entre nosotros, dices que es un error- dijo serio- ¿Qué se supone que debo decir ante ello? ¿Afirmar que fue un error?- preguntó tranquilo pero lo conozco tanto para saber que está enojado- No puedo asegurar algo que para mí no es cierto, Carolina- dijo mirándome, una vez se detuvo en un semáforo. Yo le miraba sorprendida-
- Pero Adrián... - el negó -
- No quiero escuchar tus excusas, Carolina... No quiero escuchar tus justificaciones para no admitir lo nuestro... Eres mi esposa, y te amo, pero no estoy dispuesto a permitir que interfieras así en mis sentimientos- me miró fijamente- Perdón por amarte, Carolina... Perdón por no creer en tus palabras, pero simplemente, no puedo convencerte de algo que no sientes- dijo parqueando el carro, yo tenía lágrimas en los ojos, sé que le duele, a mi también me duele y fue una tontería decir que era un error, pero esas palabras fueron muy duras, el solo me miraba, yo lloraba en silencio-
- Tienes razón, vamos- dije desabrochando el cinturón de seguridad-
Ambos bajamos del auto, el pie su lado y yo por el mío. Tenía la sensación de que algo no estaba bien.
Fuimos a consulta y juro que fue la cita médica más incómoda de todo mi proceso. El médico dijo que debíamos estar muy atentos porque en cualquier momento, podría nacer nuestro hijo.
Ambos salimos de la cita médica con rumbo a la casa. Al llegar, yo me bajé y el fue a la oficina mientras yo entraba a casa. Ninguno dijo nada. Me encerré en mi habitación a llorar, las lágrimas salían como si tuviesen vida propia. No puedo creer todo lo que está pasando.
- No puedo con tanto- dije apegada al dolor. No sé en qué momento me quedé dormida. Al día siguiente, Sam vino a visitarme, ella me miraba sin decir nada-
-Hermana, creo que tú eres la que está haciendo las cosas muchísimo más difíciles de lo que ya son -
- Pero, Sam...- ella negó -
- No, Caro... Osea, Adrián no es cualquier persona, es tu esposo, el padre de tu hijo y el hombre al que amas con locura- dijo mirándome fijamente- ¿Por qué colocas tantos peros a su amor? Dijiste que le darías una oportunidad a tu matrimonio, ¿Qué ha pasado?- preguntó expectante-
- Le estoy dando una oportunidad - dije obvia, ella negó -
- A medias...- contrarrestó, ella suspiró - Caro, para estar colgando, es mejor caer- dijo su famoso dicho, yo le miré -
- Pero es que no quiero separarme de él - dije melancólica-
- Pero tampoco le das un chance verdadero a su amor ¿Qué sentido tiene?- pregunta y yo me quedo pensando-
- Al menos podemos vernos- dije mirándole un poco intimidada por sus argumentos-
- Eso se puede hacer por medio de una fotografía - dijo mirándome, yo no pude resistir y unas lágrimas salieron de mis ojos-
- Siento que no puedo dejar de sentir remordimiento pero tampoco puedo simplemente apartarme- dije llorando, ella asintió no convencida -
- Hermana, eso suena egoísta - dijo seria pero comprensiva-
- Tal vez, Sam... Pero le amo, realmente le amo-
- Entonces perdona el pasado y vive tu matrimonio como realmente debe ser... Empieza a tomar a Adrián como lo que es... Tu esposo- dijo mirándome y yo asentí mientras seguía llorando, ella me abrazó - Ay, hermanita... Es tu matrimonio, disfrútalo sin tantos remordimientos - dijo mientras me seguía abrazando- Búscalo, habla con él - dijo seria y yo asentí -
Narra Adrián
-¿No crees que fuiste muy duro con ella?- preguntó intrigado, yo negué -
- No encuentro otra forma de hacérselo saber, Sebastián... Juro que se lo he dicho muchas veces de todas las formas, pero ella sigue tomando nuestra relación como un error-dije desesperado- estoy desesperado porque la amo tanto, que duele, duele saber que a pesar de tanto amor que nos tenemos, ella sigue considerándome una mancha en su vida, mientras que ella es la luz en la mía - dije melancólico, realmente estaba afectado por toda la situación con Carolina- No quiero discutir con ella, solo quiero amarla, demostrarle que es ella la mujer con la que deseo pasar el resto de mis días, criar a nuestros hijos, envejecer juntos y contarles mil historias a nuestros futuros nietos - dije conun nudo en la garganta- Tal vez sea muy ambicioso, pero por más que quiera, no puedo dejar de anhelarla- dije seguro, el asintió y tocó mi hombro en señal de apoyo-
-Te entiendo, amigo... Pero no es la mejor forma- dijo mirándome - Carolina, está sensible, lastimada y sin confianza... Estoy seguro que no te considera un error y eso se nota en la forma en la que te mira, es como si su mundo desapareciera y solo existieran ustedes dos...- le miré -El amor es algo que no se puede ocultar- dijo sonriendo, yo asentí -
- Eso lo sé, amigo, pero no puedo evitar que sus palabras me duelan tanto- dije mientras algunas lágrimas se escapaban en silencio de mis ojos- No sé que hacer- dije desesperado-
- Haz que se enamore más de tí- dijo seguro, yo le miré -
- ¿Como es eso posible?- le pregunté, el miró el horizonte-
- Los detalles - me miró - Amigo, hazla sentir como cuando era tu novia... Qué ella misma entienda la razón por la que se enamoró de ti y por la que tanto te ama- dijo sonriendo, yo le miré curioso- El peor error del matrimonio, es dar todo por hecho- dice mirando el horizonte- El que sea tu esposa, no significa que deja de ser tu novia... - yo me quedé pensando-
- Quizá tengas razón... Pero me preocupa el hecho de que ella no quiera hablar conmigo, después de lo que pasó -
- No hay peor diligencia que la que no se hace- me miró - Búscala y habla con ella- yo asentí seguro-