Narra Carolina
Ya no había vuelta atrás. Estaba frente a la base... Sé que él se está quedando aquí, así que vine directo del aeropuerto, sin avisarle a nadie. Me registro en la entrada y pido que no le avisen al teniente coronel Sallow. Me dirijo a su oficina y juro que mis piernas están temblando. Una vez frente a esa oficina, esa misma oficina en la que me confirmó que me engañó... No pude evitar que una lágrima corriera por mi mejilla.
- No puedo creer que esté aquí - dije viendo hacia arriba para evitar que más lágrimas salieran. Tomé el valor y toqué, pero nadie me respondió así que entré. La oficina estaba sola así que decidí esperarlo. Empecé a observarla. En su escritorio, había una fotografía, era de nuestro matrimonio, seguida de esa, había una que nos habíamos tomado cuando aún eramos novios, en esa, yo sonreía mientras el me miraba. Su abrazo era por la espalda...- Realmente fuimos muy felices en ese tiempo, Adrián - dije viendo la fotografía -
En ese momento, decido sentarme porque mis pies empezaron a doler y mi mente también... Mi corazón palpitaba a millón.
- Tranquilo, bebé... No te angusties - dije mientras miraba al techo para calmar un poco el mareo. Abrí mi bolso y saqué un termo con agua. Tomé un poco y se me fue pasado. Justo en ese momento, la puerta se abre, dejando ver a Adrián. Nuestros ojos se encontraron... Se veía cansado, la tormenta en su mirada, se veía enredada... La verdad es que no sabía cómo tomar aquello. El carraspeó y entró -
- Buenos días - dijo formalmente, lo que realmente me dolió -
- Buenos días, Adrián - dije en respuesta, el me miraba y me miraba mientras yo seguía muriendome de los nervios. Ninguno de los dos decía nada, así que suspiré - Necesito hablar contigo- dije seria y segura, el asintió viendo mi abdomen, me sentí muy incómoda -
- ¿Pasa algo?- yo asentí mientras sacaba unos papeles-
- Quiero que firmes el divorcio - dije seria, el me miró sin decir nada y negó -
- No puedo hacer eso- dijo también seguro-
- Adrián... - intenté decir, el negó -
- No lo haré, Carolina... No firmaré - dijo serio-
- ¿Pero qué sentido tiene?- pregunté dolida aún... Su frialdad me tiene mal, me está doliendo más que si me pidiera volver, el me mira y suspira, agachando su cabeza-
- Carolina... - me miró como si quisiera decirme algo. Por un momento vi la mirada de ese hombre del que me enamoré, pero de un momento a otro, sus ojos cambiaron, su mirada se colocó dura. - No lo haré -
- Adrián ¿podrías ser razonable, por favor?- pregunté exasperada-
- ¿Podrías dejar de comportarte como una niña caprichosa?- preguntó serio, yo lo miré y suspiré ofendida-
- Bien, está niña caprichosa, se va- dije al momento en el que me levantaba. El se colocó de pié rápidamente, impidiendo mi paso-
- ¿No me explicarás?- preguntó mientras veía mi abdomen, yo negué -
- ¿Qué sentido tiene?- pregunté duramente, el suspiró -
- Carolina, soy tu esposo- dijo mirándome suavemente -
- Porque no has querido firmar los papeles... De lo contrario, ya serías mi ex esposo- dije seria, en su mirada, un destello de dolor pasó. No dijo nada, solo asintió -
- Está bien... Pero si es mi hijo, necesito saberlo, Carolina- dijo viendo mi abdomen-
- Yo... Yo... - no supe que decir, el asintió -
- Así que es nuestro- dijo con ilusión, Dios... Esto me está costando, quiero abrazarle, decirle que si, que espero a nuestro hijo... Que este bebé es fruto de nuestro amor pero tengo miedo, tengo miedo. Miro su rostro y el espera una respuesta de mi parte, pero yo solo aparto mi mirada y empiezo a llorar. El me observa y sin decir nada, me abraza -
- Oye, oye... Tranquila... ¿Por qué lloras?- preguntó preocupado, yo negué -
- Lo siento, no sabía que esto pasaría - el seguía abrazándome y por primera vez en mucho tiempo, necesitaba aferrarme a él -
- ¿Qué es lo que sientes, Carolina?- preguntó con duda en su voz-
- Que haya quedado embarazada... - dije entre sollozos - No por mi bebé, porque lo amo infinitamente, Adrián... Pero lamento el hecho de que ahora estés unido a una parte de mi, para siempre - dije mientras sentía como mi pecho se encogía-
- No tienes razones para lamentarlo, Carolina... Eres mi esposa, la mujer con la que decidí pasar el resto de mi vida... Ninguno de los dos, tuvimos precaución, y créeme que es el accidente más hermoso que haya podido suceder- dijo cerca de mi rostro, sus ojos fijos en los míos. Colocó su mano en mi abdomen y el bebé pateó levemente, el sonrió - amo a nuestro bebé, Carolina, y no me arrepiento de que tú seas quien lleve en su vientre a nuestro hijo- dijo juntando nuestras frentes... Mi bebé no dejaba de dar golpecitos, lo que me hizo sonreír en medio del llanto -
- Está feliz de conocer a su papá - dije mientras me abrazaba a él... Así era como teníamos que estar... Infortunadamente, solo es pasajero-
- Yo estoy feliz de conocerle- dijo besando mi cabeza. De pronto, algo le preocupó porque lo ví en su mirada- Carolina... Escúchame bien- dijo con su voz seria, yo le miré intrigada- Nada que me haría más feliz que tener a mi hijo a ti, cerca de mí, en todo momento... Pero- agachó su cabeza y suspiró - necesito que te devuelvas a Estados Unidos - dijo preocupado, yo le miré extrañada y de pronto, la ira se apoderó de mí -
- Bien, sabía que esto pasaría y ya estaba preparada- dije seria, tomé y bolso y cuando estaca por salir, le hablé - Firma los papeles y me iré - dije seria, el negó -
- Eso no... No lo haré - dijo serio, yo asentí -
- Bien, cuando estés dispuesto a firmarlos, me iré... Mientras tanto, me quedaré aquí - dije dolida por su petición - Y por el bebé, no te preocupes... Estará bien- dije mientras una lágrima corría por mi mejilla... Dios, estoy muy sensible -
- Carolina, eso no es lo que... - lo interrumpí-
- No importa... Cuando los tengas firmados, me avisas... Al día siguiente compraré mi boleto de regreso a Estados Unidos... No sabrás más de nosotros - dije mientras salía, sin darle tiempo si quiera de responder-