Leah
Observé mi reflejo en el pequeño espejo que llevaba en mi bolso por una última vez. Dentro de un par de minutos saldría a recibir mi premio y dar un pequeño discurso sobre el mismo. Jamás a lo largo de mi vida me sentí tan emotiva como en este momento, mi mayor deseo era abrir mi corazón cuando tuviera el premio en mis manos y decir todo aquello que siempre he querido.
—Leah Roosevelt, ya es momento de que usted salga a recibir el premio, pero, antes debe permanecer sentada hasta que la mencionen ¿De acuerdo? —Una muchacha me sonrió con amabilidad.
—De acuerdo y muchísimas gracias, ahora salgo.
Le devolví la sonrisa con dulzura, volví a ver mi reflejo en el espejo y pensé en cómo había llegado hasta aquí, recordando el primer día en que se me cruzó por la cabeza la idea de convertirme en escritora por primera vez en la vida y como pensaba acerca que eso sería imposible.
—Lo has hecho muy bien Leah, todo el trabajo duro realmente ha valido la pena —me limpié las lágrimas que recorrieron mi mejilla. Me fijé en sostener las puntas de mi vestido n***o para que pudiera caminar con comodidad con los tacones. Al salir, las miradas estaban puestas en mí en su totalidad, me senté en el lugar que me correspondía con la postura correcta.
Durante varios días, estuve buscando maneras de controlar mis nervios. No quería sufrir un desmayo como el de la cena en medio de la ceremonia. Tengo una enorme sonrisa en el rostro seguramente mientras intento repasar una y otra vez las palabras que van a formar parte de mi discurso.
—Este año, el Premio Princesa de Asturias de las Letras será otorgado a Leah Roosevelt. Escritora holandesa de veintiocho años de edad, quién con su especial forma de transmitir emociones en sus libros ha forjado su camino en la literatura. Ha vendido millones de ejemplares alrededor del mundo y cada uno de sus libros ha sido traducido a más de veinte idiomas, algo que sólo los mejores logran. Sus libros están llenos de emociones y nunca olvida mostrar las consecuencias de las decisiones que se toma en la vida. Además también muestra un gran sentido de responsabilidad y sabiduría en los mismos. Su manera de narrar ha sido elogiada por cientos, y es que al leer un pequeño párrafo te darás cuenta que es algo escrito por ella. Eso y otras razones nos han llevado a elegirla cómo la ganadora de este premio, así que ahora le pedimos que se acerque a recibir este premio.
Me puse de pie de la forma más delicada, olvidándome de mis piernas de gelatina y caminé segura. Es uno de los mejores momentos de mi vida y querré recordarlo hasta el final.
—Muy buenas tardes a España, Familia Real de España. Majestades, señores y señores éste es mi discurso de agradecimiento: Durante toda mi vida, incluso de pequeña, no fui cómo todas las personas de mi edad. Lo hacía todo más rápido y me interesaba por otras cosas, así que a la edad de diez años me cuestioné qué se sentiría escribir una historia que de cualquier manera podría cambiar la vida de alguien. Un día luego de darle vueltas a aquella descabellada idea, decidí que no perdía nada si lo intentaba por lo que lo hice y el resultado me encantó. Continué creciendo mientras escribía un par de novelas juveniles y fue entonces que llegó, Esto es lo que soy y lo que seré, cuándo estaba cerca de cumplir los catorce. Mi principal objetivo fue demostrarle al mundo la importancia del amor propio y el entendimiento del cambio que uno mismo llega a tener a través de los años. La escritura era lo único que me mantenía viva, llena de sentimientos y emociones a cada instante. Sin darme cuenta dependía de ella totalmente y pensé en que no habría nada que se ajustara mejor a mí. Ahora, con veintiocho años de edad, qué he crecido y madurado ampliamente. He aprendido y descubierto el mundo, su lado positivo y el negativo. En este momento que soy una persona influyente en la literatura, por fortuna, deseo continuar tratando de llevar un mensaje hasta los rincones más pequeños del mundo. Quiero pedirles a todos aquellos niños y ñiñas pequeñas que aún no tienen ni la más mínima idea del mundo que les espera allá afuera, que nunca dejen de soñar a pesar de todo lo que pueda pasar o de lo que las personas que están a su alrededor digan. Lo más importante es que ustedes mismos se sientan bien con la persona que son y que se respeten, con defectos o sin ellos, todos somos iguales y no importa tu inclinación s****l, gustos musicales, nacionalidad, r**a, tendencias sociales, ideales, pensamiento político. Todo aquello es lo que nos hace ser quiénes somos y jamás permitan que alguien les diga qué no son hermosos tal y cómo son. También quiero pedirles que no olviden el respeto y la tolerancia, qué ya falta demasiado en este mundo. No olviden lo importante que es respetar a nuestros hermanos humanos y entender qué situaciones o acciones son erróneas. Recuerden hasta el último día de su vida cuan significativo es lo que tú puedes hacer por el planeta, por más pequeño que sea. Lo único importante es que hayas hecho algo y que hayas sido consciente de todos los problemas que engloba nuestra sociedad actual. Nunca permitas que te hagan de menos por ser hombre o mujer, qué te limiten a realizar ciertas actividades por tu género, qué te toquen sin tu consentimiento, hacer algo que tú no quieres por el simple hecho que el resto lo haga, no consumas algo que no deseas y no pongas un arma asesina en tu boca si sabes los problemas que va a traerte. No tienes que callar por miedo a la opinión de los demás, porque no necesitamos saber lo qué piensa una sociedad tan terribleque como lo es la nuestra. No olviden el amor es lo que único que tendrán hasta el último día al igual que la esperanza. Niños y niñas, por favor, necesitamos que su generación sea la que nos salve de este desastre ambiental y social, que sean quiénes entiendan lo qué significa el respeto y conservación de los animales del planeta y que sepan que no debemos matarlos para usarlos de abrigo o decoración. Planten un árbol y cada vez que este crezca un poco más, ustedes ya deben haber aprendido algo nuevo que les ayude a mejorar la vida del ser humano. No pongan una venda en sus ojos ni una sola vez más, mantengan los ojos abiertos y expresen su opinión cuando y en donde quieran. Nadie debe obligarlos a callar. Vivimos en un lugar tan hermoso y con características preciosas como para permitir que todo lo malo lo opaque. No dejen de soñar nunca, se los vuelvo a pedir, y no olviden qué nuestras palabras o nuestra ayuda puede salvar a alguien o algo siempre aunque ni siquiera lo parezca. La historia de mi vida ha estado llena de tropiezos, arrepentimientos, tristezas, melancolías, alegrías y orgullecimiento. Me ha hecho la persona que soy, un ser humano que siente y espero que todo lo que vivirán en cualquier momento, los haga reflexionar de alguna manera.
Todos comenzaron a aplaudir y sonreí levemente al sentirme más tranquila y realizada. Mi corazón deseaba gritar lo que piensa a cada segundo, qué está harto de tanta maldad y inhumanidad en este planeta. No logré evitar llorar al observar con detalle el premio que tenía en las manos. Me sentía muy bien, tal vez como nunca antes me había sentido. He sido consciente de la clase de persona en la que quiero convertirme siempre pero, ahora que ya he pasado tanto, estoy segura que ya soy aquello que siempre deseé y no hay mejor sentimiento que este. Estoy orgullosa de mí misma.
Irene
—Ese discurso ha sido simplemente el mejor que podía dar...Ha sido tan bonito, emotivo y consciente que solo me hace adorarla más —me soné la nariz, producto del llanto causado al escuchar el discurso de Leah al recibir el premio a través de una transmisión en directo. Me encontraba junto a Kaleb y Wendy como de costumbre en la empresa. Kaleb ya había lanzado la nueva línea de productos de la empresa por lo que podíamos venir a visitarlo como antes tal y como en este momento.
—Y cualquiera notó que todas esas palabras provenían del rincón más profundo de su alma...Oh, ni siquiera sé que debería decir...—Wen suspiró consternada.
—Me sorprendió el discurso. Ella es preciosísima por fuera, por supuesto que sí, pero, hoy ha demostrado que también lo es por dentro y claro está que no hay nada mejor que la belleza interior.
—Al fin y al cabo, lo que más importa es lo que tu corazón siente. No sirve de nada ser atractivo, cuando tu alma no lo es.
—Claro que sí —volví a decir— Kaleb, no puedo creer que te hayas fijado en alguien que valga realmente la pena. Sin embargo, viendo como es ella, a pesar de haber visto muy poco, su corazón debe ser difícil de conquistar.
— ¿Crees eso?
—Por supuesto que sí, parece ser de aquellas personas que no saben cómo expresar sus emociones correctamente...Por lo tanto, lo hace a través de su discurso y de aquellas oportunidades que le otorgan para hablar frente a una multitud.
—Eso demuestra lo bonita que es, nada más.
— ¿Por qué no le escribes un mensaje?
— ¿Ustedes ya lo han hecho?
—No, al menos yo no lo hago debido a que me conozco y sé bien que termino diciendo algo que no debía cada vez. Si mantengo una conversación con ella, seguramente terminaré confesando que estás perdido por ella y van a matarme.
—Me gusta como es ella...No sé, hay algo que me sigue trayendo fuertemente a ella, pero, no sé si ya estoy perdido en ella.
—No obstante, te gusta, y sabemos que la atracción se convierte en amor a fin de cuentas...En la mayoría de los casos aunque han excepciones, claro está.
—Y si toda esta atracción, se convierte en amor, espero y sea uno correspondido.
—El destino lo dirá por supuesto.
—En mi opinión, Kaleb, deberías enviarle un mensaje invitándole una cena bastante elegante.
— ¿Una cena en un lugar público? No lo creo, a Leah todos la conocen por ser escritora y a Kaleb por ser el dueño de la empresa tecnológica más grande de Italia. Si ellos sólo van a conocerse mejor por el momento, no sería tan bueno que se expongan de tal manera.
—Tienes razón Wendy, ellos no pueden hacerlo. Quizá es mejor que la invites a tu departamento y le prepares algo bonito.
—Y romántico, tal y cómo ella es.
—No quiero asustarla, prefiero no ir rápido hasta que ella no me diga que le agrado o me de alguna indirecta.
—Entonces ya está decidido porque es bastante simple en realidad: La invitas a casa, le preparas algo delicioso con una bonita pero mínima decoración e intentas hacer que tenga ganas de volverte a ver.
—Me parece genial la idea de Wen, Kaleb —sonreí— Sin embargo, también creo que es adecuado que le digas que la conoces antes de la cena, es decir,que la veías en aquella colina porque te gustó o algo en ella te llamaba la atención...Y que la apodas la mujer de la pluma.
—Voy a decírselo, no te preocupes por ello. Planeo encontrar el mejor momento cuando esté con ella y confesarle que me daba demasiada curiosidad verla y que lo hice por varias ocasiones.
—No lo sé de qué manera se lo puede tomar, no obstante necesitas hacerlo con delicadeza...No lo sueltes de golpe, ya que cuándo realizas las cosas así todo puede salirse de control de repente.
—Bien, gracias por los consejos chicas. No sé realmente qué es lo que haría sin ustedes dos.
—Kaleb, ya llegó el nuevo encargado del departamento de desarrollo de aplicaciones—Dexter entró con una sonrisa torcida— Por cierto muchachas, hoy lucen tan hermosas como todos los días.
—Muchas gracias, Dex.
—Si no es mucha molestia para ti Dexter, dile que pase por favor. Quiero recibirlo de una vez aquí antes de regresar a mis labores —Le pidió.
—No hay problema Kaleb, yo se lo digo —Rió y salió de la oficina.
—Oye Kaleb ¿Cómo es eso del nuevo encargado del departamento de desarrollo de aplicaciones? —Enarqué una ceja. Me sentí un poco triste ya que Sean ocupaba ese puesto en la empresa, sin embargo, decidió renunciar de pronto después que nuestra relación llegara a su fin y se mudó a otra ciudad. Vaya suerte la mía.
—Ya sabes, ya que Sean dejó su puesto necesitábamos contratar a alguien más de forma inmediata...—no pudo continuar porque un hombre entró. Oh, sus ojos negros al igual que su cabello son muy lindos.
—Buenas tardes a todos, mi nombre es Oliver Simone y soy el nuevo encargado del departamento de desarrollo de aplicaciones —sonrió tomando la mano de Kaleb para saludarlo.
—Encantado de tenerte trabajando con nosotros a partir de ahora Oliver, mi nombre es Kaleb D'amico y seré tu jefe a partir de tu momento. Cualquier problema, duda o idea qué tengas debes comunicarte conmigo.
—Entendido, es un placer trabajar aquí.
—Te presento a Wendy Russo, nuestra ilustradora digital —Wen sonrió amablemente dejando que él besara su mejilla rápidamente— Y ella es Irene Zhang, es una de nuestras ingenieras en software con visión de negocio. Wen es estadounidense e Irene es taiwanesa.
—Encantado de conocerte también, Irene —Besó su mejilla y no sé por qué me dio una mirada de picardía. Qué atrevido.
—Bien, te enseñaré tu espacio de trabajo —Le dio un golpecito en la espalda, a cada momento me cuestionaba a mi misma la razón por la que los hombres hacen eso siempre—Las veo luego, preciosas.
Oliver se despidió con un gesto, el cual correspondimos y le sonreímos a Kaleb. Ambos salieron de la oficina un instante después.
— ¿Wen?
— ¿Sí, Irene?
— ¿Viste la mirada que él acaba de darme?
— ¿Esa mirada llena de picardía? ¡Claro que la vi mujer, no es como si al menos hubiese disimulado!
— ¿Por qué lo haría? Qué extraño.
—Probablemente piensa que eres sexy y vaya que lo eres, sólo mira lo preciosos que son tus hombros descubiertos al igual que tu dulce sonrisa —hizo que me viera en el espejo de cuerpo entero que había allí.
— ¿Qué haré si vuelve a mirarme así otra vez? Apenas y terminé con Sean.
—No pasará nada fuera de lo común Irene, no nos preocupemos tan pronto...¿Pero te imaginas qué quiera besar esos labios? —Los señaló y la miré molesta— No me mires así, yo nada más te digo lo que pienso.
—Ay no Wendy, haz silencio porque todo lo que sale de tu boca resulta ser una realidad tiempo después —murmuré, sin embargo solté una pequeña risita luego.
—Está bien, no obstante, no olvides que nunca podemos saber lo que va a suceder en un futuro.
—Lo sé Wen, es sólo que ahora no tengo ganas de pensar en eso...Ya veremos qué pasa, mientras hagamos otras cosas.