Capítulo 4.

2762 Words
Leah Llevaba un delicado vestido rojo con un pequeño escote, mis labios pintados de un rojo carmesí y preciosos tacones dorados. No tenía idea respecto a la sorpresa de esta noche, pero de cualquier forma tenía una muy buena corazonada. Cerca de las ocho, escuché el claxon del auto que vendría a recogerme por lo que salí de casa de inmediato luego de tomar mi bolso. Mi boca se abrió al ver la lujosa limosina que estaba frente a mí, eché mi cabeza hacia atrás y pensé en qué podría ser tan especial para armar un espectáculo como éste. — ¡Buenas noches! —Subí a la limosina con una sonrisa de confianza, no obstante eso cambió al darme cuenta que tenía al hombre que me puso tan nerviosa en la librería frente a mis ojos. Sentí que mis piernas temblaron de nuevo y me obligué a mí misma a controlarme antes de empezar a tartamudear, acto que suelo cometer al encontrarme inquieta. — ¡Mi hermosa Leah, luces aún más preciosa en esta noche tan especial! —Maxine, quién era encargada del Diseño de cubiertas de libros en la Editorial Roses, me halagó. —Oh, Maxine eres muy amable... — ¡Leah, quiero presentarte a dos personas muy lindas hoy! —Wendy me sonrió y le devolví la sonrisa. —De acuerdo corazón. —Ella es Irene, mi mejor amiga —Me presentó a una atractiva pelinegra de ojos encantadores y sonrisa radiante. —Es un gusto conocerte, Irene. —Digo lo mismo, estoy encantada —mi estómago dolió al darse cuenta que el siguiente en ser presentado iba a ser el hombre guapo. —Él es Kaleb, mi mejor amigo también. —Es el dueño de la empresa "D'amico" además —Malena indicó y le agradecí con un asentimiento de cabeza. —Es un enorme gusto conocerla para mí, preciosa señorita —tomó mi mano para plantar un delicado beso en ella. Demonios, me estoy volviendo loca por él. —Es un honor también, Kaleb —Sonreí, sabiendo que me encontraba completamente ruborizada. —La cena de esta noche será extremadamente conmovedora debido a la grande sorpresa que hemos recibido hoy —Darla, quién se desempeña como traductora en la editorial, anunció colocándome todavía más nerviosa. Aquella sorpresa llevaba dando vueltas y vueltas en mi cabeza desde que me avisaron de la cena. —Si no es mucha molestia, permítanme decirles que el hecho que no me han dicho de qué se trata la sorpresa sigue matándome lentamente... —Lo que sucede, querida Leah, es que esta sorpresa es extremadamente gratificante...Es una recompensa por todo el trabajo realizado. —Bueno, tal explicación no ha hecho más que asustarme...¿En verdad no pueden darme un adelanto al menos? Vamos, por favor. —No Leah, sólo espera un poco más. —Bien, no hay problema —Respondí encendiendo mi teléfono para darme cuenta que Mina, mi adorada amiga, me había enviado un mensaje hace más de diez minutos. Hola Leah, lamento no haber ido a la firma de hoy. Se supone que lo haría, pero al restaurante ha venido un chef famosísimo y no he podido irme con él aquí. Mina querida, no te disculpes. Entiendo que ha sucedido algo fuera de lo planeado y me alegro mucho por ti, ojalá hayas disfrutado lo sucedido. Te quiero mucho, ya después no veremos y te entregaré una ejemplar personalmente. Mina, ha sido mi mejor amiga junto a Jade desde que he llegado a Italia. Es una persona sana, que no tiene intenciones malas y no hace más que sonreír ante las adversidades. Me ha apoyado en los momentos más difíciles de mi vida, cosa que le agradezco infinitamente. —Leah, corazón, ya hemos llegado. —Oh, muchas gracias por avisar —Reí guardando mi teléfono en mi bolso. Cuando me dispuse a bajar, una mano me detuvo. —Déjeme la ayudo —Kaleb sonrió. Oh Dios mío, me has regalado el cielo con esa sonrisa angelical. —Muchísimas gracias —Sonreí— Me parece haberlo visto en la firma de mis libros esta tarde —le comenté cuando todos se encontraban unos cuántos pasos más adelante que nosotros. —Sí, estuve allí porque Wendy hace poco ha leído su último libro y pues ella ha quedado fascinada. —Me alegra escucharlo sinceramente ¿Usted no lo ha leído tal vez? —Evité mirarlo a los ojos, pues seguramente si lo hacía me derritiría allí mismo. —Lástimosamente no lo he hecho, el trabajo me ha estado consumiendo demasiado en el último tiempo. Lanzaremos una nueva línea de teléfonos en dos meses y la verdad ha sido bastante cansado concretar todos los detalles. —Vaya, por supuesto que sí...Su trabajo debe de ser muy difícil. —Pero no tanto como el suyo, claro...Su talento al momento de escribir es asombroso, déjeme felicitarla por eso. —Oh, muchísimas gracias —Reí— A pesar que he escrito mucho y muchos me han dicho comentarios positivos, aún sigo sintiendo la misma emoción que sentí la primera vez que alguien mencionó que le había gustado mi forma de escribir...Simplemente, creo que es algo maravilloso en todo el sentido de la palabra. —Y alguien tan talentosa como lo es usted merece que se lo recuerden a cada instante. —Muchas gracias por eso —evité su mirada porque me ponía muy nerviosa sin duda. —Tal vez lo que voy a preguntarle a continuación le parezca un poco atrevido de mi parte porque apenas nos hemos conocido hace un par de minutos. —No se preocupe, usted pregúnteme lo que desee. — ¿Usted tiene una pareja actualmente? —Cuestionó enarcando una ceja, en ese mismo momento me pregunté a mí misma si acaso él era consciente del poder que sus palabras poseían sobre mí. —Oh, no, no la tengo...Parecerá gracioso pero, jamás la he tenido, y aunque lo he dicho ya en la firma del día de hoy...Me sigue pareciendo muy divertido. —Y sorprendente, vaya que sí. Me pregunto como es que usted, siendo tan bonita y amable no ha tenido ninguna pareja hasta la actualidad. —Supongo que se debe a que la vida lo ha querido así...Posiblemente exista algún hombre, puede que más cerca de lo que creo o al otro lado del mundo, que esté completamente dispuesto a amarme por el resto de la vida y que no lo haya conocido...O puede que sí, quién sabe. —Tiene razón, yo estuve enamorado profundamente de una mujer. Ella era mi esposa, nos divorciamos hace más de dos años gracias a su radical cambio de actitud de un día a otro. — ¿Usted estuvo casado? Disculpe ¿Qué edad tiene? —Cumplí treinta años hace dos semanas, el seis de octubre para ser exactos. —Es bastante joven, por un instante creí que era mayor...Yo solamente tengo veintiocho y cómo todos ya nos hemos dado cuenta, no he tenido ni un poco de experiencia en algunas cosas. —Eso puede cambiar en cualquier momento ¿Lo sabe? —Claro que lo sé, inclusive el gran cambio podría estar frente a mis ojos...—me atreví a coquetearle un poco, vi que funcionó por el tono rojizo que tomaron sus mejillas. — ¡Leah, apresúrate que ya vamos a entrar! —Malena gritó, sacándonos de nuestra pequeña burbujita de coqueteo descarado. —Bueno, tendremos que dejar esta conversación para más tarde...Nos están llamando. —Sí, es mejor que vayamos ahora —sonrió y comenzamos a caminar lentamente. — ¿Qué tal si toma asiento a mí lado durante la cena? De esa manera nos conocemos un poco más a fondo, espero que mi propuesta no le parezca un poco atrevida después de todo. —No es así Leah, yo estaré encantado de sentarme a su lado. —Entonces es un sí, gracias —Reí, por milésima vez en menos de una hora a mí parecer. Entramos al restaurante y al llegar a la mesa, hice que Kaleb se sentara a mi lado rápidamente. Observé que Wendy se sorprendió mucho y le di una sonrisa cómplice a Irene. —Muy bien, pido perdón por parecer tan impaciente esta noche...Sin embargo, la duda me está carcomiendo lentamente ¿Así que podrían decirme cuál es la sorpresa? —Calma Leah que cuándo te enteres de la sorpresa, te vas a morir de la felicidad... — ¿Tanto así? En ese caso, esperaré hasta que ustedes me lo digan voluntariamente...Las mejores sorpresas se las debe esperar de la forma correcta ¿No es así? —Sí Leah, es así cariño. —Por cierto, mañana se publica "Melodía" en español, creo que lo has olvidado. — ¡Ay, tienes razón! Muchas gracias, ya casi lo había olvidado gracias a que mi cabeza está trabajando tan rápido en los últimos días... — ¿Y eso a qué se debe? —Irene preguntó tímidamente. —Leah se pone así cuando está trabajando en el proceso creativo y de desarrollo de una nueva historia...A veces llega a perder la paciencia. —Y la cordura, qué no se te olvide —Solté una carcajada— Cuando estaba escribiendo Peligrosa debilidad, no dormí durante tres días por decidir por cuál camino deseaba llevar la historia... —Quiénes conoces a mí Leah, ya conocemos la mayoría de sus actitudes o costumbres de memoria. —Y por la misma razón, sabemos que la sorpresa de hoy va a fascinarle. Seguimos hablando de temas al azar, hasta que hubo un momento en el que Kaleb y yo nos perdimos profundamente en la mirada del otro, pensé que nadie se dio cuenta de ello aunque no fue así: —Oh, cuánta tensión s****l hay por aquí —Nessa confesó haciendo que casi me de un paro cardíaco. Nadie dijo absolutamente nada por un par de segundos, no obstante luego soltaron una gran risa. —Ya que el ambiente se ha relajado un poco ahora, supongo que es el momento indicado para revelar la famosa y tan esperada sorpresa de esta noche tan bonita y especial —Malena se colocó de pie con una sonrisa radiante— Por favor, me gustaría que presten la mayor cantidad de atención posible. Asentimos, en lo personal sin razón aparente el estómago me dolía con fuerza. Puede que se deba a los nervios. —Mi querida y asombrosa Leah Roosevelt...—Tomó un suspiro antes de continuar y yo traté de controlarme para no soltar un grito de frustración— Hoy, veinte de octubre, tengo el grato honor de comunicarte que este año recibirás el premio Princesa de Asturias de las Letras, el cuál se te otorga por el enorme aporte que le has dado a la literatura juvenil en los últimos catorce años. Me contuve para no llorar como una niña pequeña. Ese premio significaba más que cualquier cosa porque era una recompensa por el trabajo que he decidido hacer para mí misma y el mundo. —Espera ¿Qué? ¿Premio Princesa de Asturias de las Letras? —Lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas con suma rapidez— ¿No es una broma, cierto? —Por supuesto que no cariño, te darán el fabuloso premio este año. Me limité a observar a todos por varios segundos, sentí que el aire empezaba a hacerme falta y de la nada, perdí el conocimiento. Kaleb Mi presión seguramente subió al ver como Leah perdía el conocimiento, por suerte alcancé a sostenerla en mis brazos antes que se cayera o recibiera algún golpe. —Ay, creo que la noticia le pegó fuerte. — ¿De verdad se desmayó? —Jennie aguantó las ganas de reírse. Conocía su nombres gracias a que me la presentaron como la Representante editorial apenas subí a la limosina. —Nunca he visto a Leah ponerse tan mal por alguna noticia relevante. —A pesar que ella recibe noticias extraordinarias acerca de sus libros, sus publicaciones y espectaculares ventas...Recibir un premio tan honorífico para su carrera como escritora es algo totalmente extravagante. —Al igual que sus escritos, ella se lo merece. —Por supuesto que lo merece, ha trabajado muy duro para construir su carrera profesional como escritora desde que era una niña. —Me pregunto qué edad tenía cuando empezó a escribir, espero alguien pueda responder mi duda...—Irene confesó tímida. —Leah comenzó escribir a los once años, al publicar su primer libro a las catorce su vida cambió por completo. — ¿Ha formado parte de su editorial durante todo este tiempo? —No, cuando publicó su primer libro con la Editorial Sunset seguía viviendo en Holanda pues es originaria de allí. Al cumplir los dieciocho, se mudó a Italia junto con su hermano mayor y un año después firmó un contrato con nuestra editorial. Quisimos tenerla dentro de nuestro catálogo de escritores porue todo el mundo empezó a decir que estaban completamente seguros que ella quedaría escrita en la historia de la literatura por su particular manera de escribir. —Es sorprendente que ella ha estado con ustedes por nueve años, digamos que aquella es un tiempo bastante extenso. —Lo es, pero, para mantenerla a nuestra lado trabajamos muy duro. Es bastante exigente, le encanta que los libros lleven hermosos detalles, que no quede nada mal...Es complicada, sin embargo, vale mucho la pena. —Estoy segura que sí. Mientras todos mantenían una animada conversación, olvidando que Leah había sufrido un desmayo momentos atrás, yo logré reanimarla con la ayuda de un poco de perfume. — ¿Se siente bien o necesitas algo? —Le sonreí dulcemente. —Ya estoy bien, muchas gracias por preocuparte por mí —Soltó una pequeña risa mientras se sentaba en una buena posición— Por Dios, no puedo creer que me he desmayado, no obstante, ha sido tan fuerte recibir una noticia de este tipo que fui incapaz de controlarme. —Es normal que te hayas sentido de esa forma luego de conocer el premio que recibirás. —Me siento extremadamente feliz de que me hayan elegido para recibir el premio, es un sentimiento tan bonito el que siento ahora...Ha sido Un sueño durante casi toda mi vida ganar un reconocimiento así. Durante más de dos horas aguantamos la crisis emocional en la que entró Leah. Era entendible pues es algo que obtienen solamente los mejores escritores, y el hecho que ahora ella formara parte de la lista de quiénes lo han ganado parece ser complicado de asimilar. Cerca de las once de la noche, luego de una cena llena de emociones, nos encontrábamos en la limosina camino a casa de todos los presentes. Me mataban los nervios, no obstante, necesitaba el número del teléfono de Leah antes que llegáramos a su domicilio si deseaba seguir en contacto, por lo que me acerqué: —Leah ¿Podría darme su número de teléfono? Me encantaría volver a verla. —Oh, claro —Se ruborizó mientras sacaba el teléfono del bolso— Guarde su número en mi teléfono que yo guardaré el mío en el suyo. —Está bien —Hice lo que me pidió con las manos temblorosas, noté que ella las vió pero, no dijo absolutamente nada. —Entonces la volveré a ver pronto, le pido disculpas pues es posible que esté un poco desconectado del mundo hasta que salga a la venta la nueva línea de productos de mi empresa. —Yo entiendo, no se preocupe. Es una pena despedirme de usted ahora, sin embargo me siento muy cansada y necesito dormir lo más pronto —dijo al ver que ya habíamos llegado a su destino—Me ha encantado conocerlo, espero verlo en algún momento. —Lo hará, se lo prometo. —Gracias —Mi miró por última vez antes de dirigirse a todos los presentes— Muchísimas gracias a todos por acompañarme a celebrar la noticia que he recibido hoy aunque no haya estado consciente de ella al principio. —No es nada. —Malena ¿Podrías darle mi número a Irene y Wendy? Lo haría yo misma, pero, juro que siento que mis ojos se van a cerrar...Lamento molestarte. —No te preocupes, lo hago con mucho gusto. Asintió para luego salir del auto, la observé caminar con pesadez para entrar a su domicilio de inmediato. Mi teléfono me notificó que había recibido un mensaje, que resultó ser de Wendy: Lo has hecho todo muy bien esta noche, Kaleb, así que me siento muy orgullosa por ello. Has demostrado tener un gran interés en ella y creo que todos lo han visto.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD