Leah
Mi pulso se descontroló muchísimo cuando mi mirada se encontró con la de un hombre demasiado atractivo. Él tenía los ojos cafés al igual que su cabello y su sonrisa parecía ser de otro mundo. Sentí que todo mi cuerpo se tensó, también tuve un cosquilleo en el estómago. Eso me bastó para desconectarme por completo de lo que estaba pasando. Escuchar la voz de la persona que me estaba acompañando en la entrevista, me trajo nuevamente a todos mis sentidos:
—Han venido muchos de tus lectores a verte hoy, ellos también tienen muchas preguntas para ti ¿Deseas escucharlas?
—Por supuesto, responderé cada duda —Sonreí con intranquilidad, quería darle otra mirada a ese hombre pero mis nervios no me lo permitían.
Observé a una niña de aproximadamente diez años alzando la mano, me causó ternura por lo que decidí responder su pregunta antes que la de cualquiera.
—Tú sueles ser muy romántica en todas tus historias, pero no tienes un novio ¿Por qué no has encontrado a tu príncipe azul?
Me pareció muy encantadora así que me tomé un par de segundos para pensar en mi respuesta:
—Es verdad que soy muy romántica, adoro todo lo que se relaciona con el amor sin embargo, no he conocido a alguien que haga que mi mundo se ponga de cabeza. No he tenido ninguna relación amorosa con anterioridad, no recuerdo si ya lo he mencionado alguna vez, debido a que durante mi vida entera me he centrado en otras cosas como la escritura. Adoro el amor y me pregunto cada día que se siente ser amado por alguien de una forma tan pasional, pero, confío en que la persona indicada para mí llegará en cualquier momento...Ni siquiera me daré cuenta probablemente, yo sólo esperaré a que la vida me sorprenda.
—Ay, qué romántica...Me he sorprendido al enterarme que nunca has tenido una relación.
—Sí, pero, creo en el destino ciegamente y en todo lo que este tiene para ofrecerme. Además que todo debe ser a su tiempo —indiqué.
—Muy buena respuesta, me ha encantado.
— ¿Cuál es tu parte favorita de ser escritora? —Aquella fue la segunda pregunta.
—Amo la escritura en sí, por lo que es difícil escoger algo en especial...Tal vez el hecho de que gracias a mis libros la vida de alguien puede estar cambiando. Considero que no muchas personas tienen la capacidad de influir en las personas o de enseñarles algo, así que aprovecho esa capacidad para enseñar cosas positivas...Me encanta que después de leer alguno de mis libros, me comenten que gracias a ellos han aprendido algo nuevo. Diría también que me fascina crear personajes y mundos, los cuales son reales en mi imaginación.
— ¿Alguna escena o personaje de tus libros ha sido inspirado por algo o alguien en tu vida?
—No, todo lo que escribo en simplemente lo que llega a mi cabeza de repente. Algún día le escribiré un libro a quién me enseñe varias cosas y que me ame por lo que soy más allá de lo que tengo.
Las preguntas siguieron, una detrás de otra, y la verdad ya estaba un poco cansada.
—Es momento que nuestra ronda de preguntas termine, ahora les pido que formen una fila de manera educada y se preparen para las firmas. Recuerden que cada uno puede traer hasta cuatro libros de nuestra autora, mientras ustedes se forman ella tomará un pequeño descanso.
Bajé del mini escenario con un dolor de pies horrible, me cambiaría de zapatos en la parte de atrás de la librería. No obstante, cuando ya le estaba haciendo una mujer me dijo:
— ¡Hola, déjame decirte que me ha encantado tu nuevo libro! —La rubia me sonrió amablemente.
—Oh, te lo agradezco mucho corazón —Le respondí de la misma manera terminando de acomodar mis zapatos—Disculpa que me vea tan mal en este instante, pero también soy un ser humano y tengo mis malos momentos.
—Lo sé, no te preocupes. Me llamo Wendy, un placer conocerte.
—Leah, aunque ya han dicho mi nombre miles de veces durante la presentación —Reí.
—Quería preguntarte directamente cómo puedo comprar tus libros en este momento para que me los firmes también...
—Oh cariño, disculpa pero los ejemplares que disponían en esta librería ya se han agotado...—esbocé una mueca— Sin embargo, si puedes esperarme hasta el final del evento te daré uno de los libros que tengo en mi auto.
— ¿En serio lo harías? No quiero ser una molestia.
—No lo es, me encantaría regalarte un libro firmado para que lo guardes como un buen recuerdo. Esperame por aquí, trataré de no acabar con tu paciencia.
—Qué va, gracias a ti por darme un regalo tan especial.
—Es lo menos que puedo hacer, ahora si me disculpas debo ir a firmar un par de los libros —Sonreí— Te veo luego Wendy, eres un encanto.
Kaleb
Irene me mostraba un par de libros que le parecían interesantes, me comento que estaba indecisa acerca de cuáles debería leer. Al final se decidió por cinco, los cuales pagué yo cumpliendo la promesa que le hice ayer. Wendy se había ido por allí de pronto, pero ella era así por lo que no me tomó por sorpresa.
— ¿En dónde demonios se habrá metido Wendy? —Se cruzó de brazos haciendo un puchero.
—Ya la conoces, tiende a desaparecer de repente y luego la tienes de nuevo contigo —Reí observando un libro.
Y como dije, Wen apareció con una enorme sonrisa de satisfacción en el rostro. Iba a preguntarle la razón, pero ella habló primero:
—Kaleb mi amor, acabo de arreglar todos tus problemas amorosos —Me abrazó y besó mi mejilla— Me debes un enorme favor.
— ¿Qué problemas amorosos, Wen?
—Los que tienes con Leah —Sonrió causando que Irene se asuste.
— ¿Qué hiciste, Wendy? —Le cuestionó cruzándose de brazos. Acto seguido, enarcó una ceja.
—Acabo de hablar con Leah, le he preguntado en dónde puedo obtener alguno de sus libros para que ella me los firmase...En fin, me ha dicho que aquí ya se han agotado y que ella misma me dará un ejemplar. Quiere que la espere para ir a verlo en su automóvil luego de todo esto.
— ¿Qué? —Estuve a punto de desmayarme, lo juro.
— ¿Te volviste idiota?
—Ya soy una idiota y lo saben bien, aquí lo importante e interesante es que podremos estar con ella en un momento más íntimo...Y allí vas a aprovechar y vas a presentarte ante ella.
—Estará encantada seguramente porque te ha dado una mirada de quiero comerte —al oír semejante estupidez de parte de Irene, me contuve para no reír con fuerza.
— ¿Y cuál es esa mirada?
—Pues una coqueta, nerviosa y...Bueno, algo más. Se supone que tú eres el hombre aquí Kaleb, deberías darte cuenta de todo este tipo de cosas.
—Bueno, no importa lo de la mirada ahora mismo...Tenemos que concentrarnos en lo que pasará después de la firma ¿Les parece si la invitamos a tomer un café?
— ¿A tomar un café? ¿Mejor no la invito a mi casa?
— ¡Eh, galán, no aceleres tan rápido!
—Wen, Wen, nada más quiero invitarla a una cena —sonreí pensando en la maravillosa velada que podíamos tener hoy— Obviamente, ustedes dos están incluidas en mi plan. Sería muy agradable si yo preparo algo para ella con pasión y dedicación.
—Claro que sí, si no estamos presentes podrías terminar mal...
—Eres malo para coquetear con alguien a decir verdad...
—No lo soy, Irene.
—No Kaleb, sí que eres malo para eso...Muy malo.
—No me están ayudando en nada con eso...Mejor iré a ver a Leah firmando libros, seguramente se verá más hermosa de por sí.
—Eres un idiota enamorado...
—Pero, cambiando de tema, suena bien la idea que tienes acerca de prepararle algo...
Estuvimos esperando que Leah terminara de firmar todos los libros suyos que los lectores trajeron, cuándo vimos que empezaba a ponerse de pie luego de despedirse y agradecer al público por haber asistido, mis nervios incrementaron.
—Kaleb...Ya es hora, yo iré a recordarle lo que me ha prometido mientras ustedes se quedarán en algún lugar en el que pueda verlos con facilidad —Wendy dio unos golpes en mi hombro y le sonrió a Irene con complicidad.
De acuerdo, es momento de conocer a la mujer de la pluma con mayor cercanía.
Leah
Mi mano derecha dolía fuertemente gracias a todas las firmas que realicé durante aquellas tres horas tan cansadas. No puedo quejarme pues, en una ocasión, llegué a firmar los ejemplares de "Amor y destino" por nueve horas consecutivas. Recogí todas mis cosas, y los trabajadores de la librería se me acercaron.
—Ha sido un enorme placer para cada uno de nosotros, tener en nuestra librería a una autora tan respetada como lo es usted.
—Muchísimas gracias por darme la oportunidad de estar aquí, ahora guardo una experiencia muy bonita en mi corazón —les agradecí tomando sus manos.
—De parte de la librería queremos darle un regalo, por supuesto, esperamos que sea de su agrado.
—No tenían que hacerlo, gracias...—Sonreí expectante, he de admitir que me fascinaba recibir regalos relacionados a mi trabajo como escritora. Mi sonrisa se hizo todavía más grande al ver varias cadenas con los nombres de mis novelas grabadas en ellas— ¡Esto es de verdad precioso, les agradezco mucho!
Ellos sonrieron, no obstante esa burbuja se rompió al ver a Malena.
—Buenas tardes a todos, déjenme dar las gracias por recibir con los brazos abiertos a Leah. Soy Malena Rinaldi, Responsable editorial de marketing ycomunicación en la Editorial Roses —Se presentó y me dio una mirada que no supe descifrar, algo que me tomó por sorpresa—Me alegra mucho que el evento haya ido de maravilla, lamento no haber podido asistir pero se debe a que surgió algo de repente.
—Muy buenas tardes, lamento la interrupción...—Wendy anunció con incomodidad.
—No se preocupe, ya terminamos con el evento...Muchas gracias por asistir, qué tenga una bonita noche —los encargados de la librería se despidieron, dejándome a solas con Malena y Wendy.
—Leah, cariño, tenemos una cena elegante a las ocho de la noche debido a que ha ocurrido algo maravilloso...Es magnífico simplemente...
— ¿Qué ha sucedido?
—La sorpresa que te tengo es tan grande que será mejor decirlo en la cena...
—Male ¿Puedo invitar a Wendy? —Le pedí con honestidad.
—Oh, yo soy Wendy Russo, gusto en conocerla.
—Es un gusto también, claro que puedes invitarla...¿Pero ustedes de dónde se conocen?
—Sonará gracioso, sin embargo nos conocimos aquí hace unas cuántas horas...
—Casualidades de la vida nada más...¿Wendy tú estás sola en este momento o hay alguien que te acompaña? Es porque nesceito saber la cantidad de personas que irán a la cena para hacer la reservación.
—Oh, no, no estoy sola. He venido con mis amigos Irene y Kaleb.
— ¿Por qué siento que ya he escuchado el nombre de Kaleb en varios ocasiones en el pasado?
— ¿Tal vez por qué es Kaleb D'Amico? —Enarcó una ceja.
— ¿El dueño de la empresa tecnológica? —Le preguntó y ella asintió en forma de respuesta— Oh, entonces será un enorme gusto tener con nosotros al dueño de una de las mejores empresas de Italia...Me pregunto como eres tan cercana a él...
—Kaleb e Irene han sido mis mejores amigos de toda la vida...Básicamente los tres hemos crecido juntos y somos inseparables.
—Vaya, qué interesante...Entonces avísales que están coordialmente invitados a nuestra cena.
—Por supuesto que les avisaré, le agradezco mucho la invitación.
Kaleb
Irene y yo ya estabámos entrando en desesperación porque Wen ya se había demorado demasiado tiempo en regresar con Leah y eso no hacía más que aumentar nuestros nervios...
—Wen suele demorarse mucho en este tipo de cosas, hace que comience a perder la paciencia.
—Sí. Tienes razón.
Sin apuro alguno, ella apareció nuevamente con una gran sonrisa de satisfacción. Acomodaba su cabello y tenía un particular caminar.
—No vas a creer la buena suerte qué has tenido hoy, Kaleb —hizo una baile un tanto extraño— Ay, es que no le puedo creer...
— ¿Qué pasa Wendy? —Irene la sostuvo de los hombros al mismo momento que sus ojos se abrían un poco más de lo normal— ¡Ya basta mujer, no haces nada más que asustarme ferozmente!
—Es que...Es tan extraño que pasen cosas tan buenos justo hoy...Parece que el destino lo quiere así.
— ¿Qué es lo que quiere el destino, Wen? Ah, ya dime que no dejas de asustarme...
—Se supone que fui a buscar a Leah para que cumpliera con lo prometido, sin embargo, ha llegado alguien que trabaja en la editorial a la que ella pertenece...Le ha dicho que tiene una sorpresa enorme que darle por lo que han organizado una cena hoy a las ocho para anunciarlo, al fin de cuentas...Resulta que nosotros tres hemos sido invitados a la dichosa cena, debemos estar muy elegantes porque parece ser algo demasiado importante.
— ¿Qué cenaremos con Leah?
— ¡Que sí hombre, muévete que nos pasarán a recoger a las siete y media! —Contestó empujándonos hasta la salida de la librería.
— ¿Qué dirección les has dado?
—Pues, obviamente, la tuya...Hay que dar una buena impresión, pero nosotras iremos a mi casa...Le prestaré algo lindo a Irene y ya está, nuestro mayor interés está en que te veas excelente y obtengas su atención desde el primer momento.
Está bien, le demostraré a Leah toda la euforia que me ha hecho sentir solo con su presencia.