Punto de vista GASPAR El ascensor se abrió con un zumbido metálico y lo primero que vi fue a Helena… con él. Iván estaba inclinado sobre su escritorio, demasiado cerca, con esa sonrisa arrogante que me hervía la sangre. Y ella… ella lo miraba con seriedad, sí, pero también con esa atención que yo quería solo para mí. Mi pecho se contrajo. No escuché a Samuel a mi lado, ni el murmullo de los pasillos. Solo ese cuadro que parecía repetir la puñalada de la noche anterior. Caminé hasta ellos con pasos medidos, pero cada músculo de mi cuerpo gritaba violencia. —¿Interrumpo algo importante? —escupí, con un tono helado que hizo que varias cabezas se giraran. Iván ni se inmutó. Se giró con calma, la carpeta en la mano. —Negocios, Gaspar. Algo que quizás tú no entiendas, porque no todo se co

