Punto de vista ISADORA El sonido constante del teléfono no la molestaba. Los rumores eran música cuando ella era quien marcaba el ritmo. Isadora estaba sentada en su salón privado, rodeada de carpetas, recortes, pantallas con titulares en tiempo real y dos periodistas esperando en línea. Su asistente había intentado detenerlos, pero ella misma abrió las puertas esa mañana. El caos era un idioma que dominaba mejor que nadie. —Quiero que el artículo salga antes del mediodía —dijo al teléfono, cruzando las piernas con elegancia sobria—. Y usa la foto donde Helena aparece con Iván en la gala de verano. Sí, esa. La que parece romántica aunque no lo sea. El periodista rió del otro lado. —Confía en mí, señora Serrano. Puedo resucitar una relación muerta con solo dos titulares. Isadora

