Aún era temprano.
Jasper quería finalizar los documentos para entregar todo el material a la empresa. Planos, papeleo, archivos digitales, todo. Lo físico estaba en cajas y lo digital estaba siendo enviado a la central de la empresa. Ya había despedido a su asistente. Pensaba tomarse un año sabático en el cual iba a descansar, disfrutar de lo que había conseguido.
Observó a su alrededor. Había creado un hogar, tal como lo había imaginado, como lo soñó y ese año apenas había estado allí tres meses. Como estaban las cosas le parecía imposible poder pensar en algo permanente si continuaba con ese estilo de vida.
Tenía muchos amigos y pensaba participar más en las actividades sociales en las que siempre lo invitaban pero no podía asistir, por estar viajando.
Mientras trabajaba, sus gatos estaban en la habitación haciéndole compañía. Eran muy tranquilas y aún no habían sido presentadas a los dos huéspedes de la casa. Al día siguiente tenía planeado presentar a Magui y Kat, sus dos gatas. Cuando él no estaba, la empresa que cuidaba su hogar se encargaba del cuidado de sus gatas. Eso a partir de ahora cambiaría.
Estaba en la mitad del trabajo programado cuando ve una notificación de Jack. Le dio una enorme alegría la aparición en ese momento de su amigo. Buscó inmediatamente la función de video llamada.
“Jack!. Amigo. Como va todo?. Se te ve muy salvaje” dijo divertido al ver a su amigo con barba y el cabello un tanto largo.
“Todo va muy bien. He regresado de la cabaña hace unos minutos. Estaba revisando los correos y tengo varias propuestas que he estado rechazando. Cuando estés listo quiero hablar contigo sobre la posibilidad de emprender un proyecto conjunto. Estoy listo para volar y por lo que hablamos, sé que tú también. Te he enviado la propuesta inicial para que determines si estás de acuerdo o no con las especificaciones y condiciones.”
Si bien es algo que habían hablado ambos, parecía algo lejano pues Jack lo había sugerido como una posibilidad, el era independiente y podía cambiar el curso de su carrera de un momento a otro. Quedó sorprendido por la sincronía.
“He renunciado el lunes. En treinta días oficialmente seré un desempleado.” Bromeó Jasper. “Estoy revisando lo que me has mandado. Seriamos socios eh!. Está por verse quienes serán los demás profesionales que completarían el staff. Quienes gestionarán los documentos?”
“Eso lo iremos viendo en cuanto estemos de acuerdo en seguir con la propuesta. Es momento de instalarnos en la localidad definitivamente. Podremos elegir, porque seremos nuestros propios jefes.” sugirió Jack persuasivo. “El proyecto que te he mandado fue presentado por un asesor financiero. La estimación y la estrategia financiera, según él, es la más conveniente.”
“Ya veo.” dijo Jasper muy impresionado. “Todo cierra. “Se quedó pensativo unos segundos. Esas oportunidades había que aprovecharlas. El siempre fue de decisiones rápidas y esta vez no iba a ser la excepción. “ Dentro de treinta días podríamos concretar si mi abogado ve todo en condiciones. Tu propuesta, echa por la borda mi plan del año sabático.” dijo en broma. No se imaginaba estando un año sin trabajar.
“Eso es seguro. Ya hay propuestas esperando. Disfruta este mes de vacaciones, amigo, porque finalizando tu período de aviso, comenzaremos el papeleo. Y el primer año promete ser muy activo.
“De acuerdo. Estoy finalizando los documentos de mi última comisión. Luego de eso, pondré toda mi atención en lo que me has enviado. Te espero mañana para que desayunemos. Buenas noches!.”
Se despidieron y Jasper trabajó poco más con esos papeles. Estaba hastiado ya de esa obra. El lugar era una pesadilla de problemas. Todos los inconvenientes que había tenido en esa última obra fueron la gota que colmó el vaso. Ya no soportaría otro proyecto semejante. Todas las modificaciones y reajustes, las visitas a la locación por la inestabilidad, el clima entre los asuntos más importantes que rodeaban a esa pesadilla de obra.
Dejó de lado lo que estaba haciendo y su hermana fue el centro de su atención. Le preocupaba que quisiera enterrarse en vida en la cabaña. Era un lugar demasiado alejado y desolador. Si algo le pasaba, nadie sabría de ella. No había vecinos cercanos y los servicios era muy precarios.
Tendría que idear el modo de que esté protegida o al menos que cuente con ayuda de ser necesario. Amaba a su hermana y se sentía culpable por haberla tenido tan lejos. Sentía que había estado con ese patán, porque estaba sola.
La cabaña estaba muy aislada. Situada en las montañas en Carolina del Norte. El paisaje era de ensueño, en todas las estaciones. No había vecinos cerca de allí. En las condiciones actuales, acercándonos al invierno, no era aconsejable estar allí sin todos los recaudos. El camino quedaba intransitable con la nieve y se acercaban el período en que alguien podría estar aislado por semanas.
Además era bastante primitiva. Sabía que su hermana podría vivir allí un corto período pero más de un mes?. La comunicación era precaria. Debía hacer reformas para que considerara dejarla allí este invierno.
Le propondría que aguarde se puedan hacer algunos trabajos que hagan apta la cabaña para la permanencia allí. Le podría pedir a Jack ayuda sobre eso. El era un asiduo visitante. Era el que más la usaba, estaba allí toda vez que podía. Estuvo allí toda la semana pasada, en uno de sus retiros habituales.
Mañana, en el desayuno le pediría que se encargue de eso mientras el finalizaba sus asuntos con la empresa.
Las gatas empezaron a rondarlo, llamando su atención. Maullaron pidiendo hacer su paseo nocturno. Jasper ya estaba cansado, por lo tanto esa distracción fue bien recibida.
“Quieren que vayamos a dar una vuelta?” las gatas corrieron a sus piernas para frotarse mientras el buscaba sus pretales.
Ellas estaban acostumbradas a este ritual. Jasper les colocó el pretal y se aprestaron a salir por la puerta de la cocina hacia el terreno que daba al bosque. No se alejaron mucho. Al cabo de unos minutos pidieron ingresar nuevamente a la casa. Esa noche estaba muy fría.
Jasper apagó todas las luces y subió a dormir. A la mañana siguiente tendría un desayuno que sus seres más cercanos.
…
Esa mañana temprano, Jasper estaba muy alegre en la cocina, haciendo lo que le gustaba… cocinar.
Las gatas estaban en el alfeizar de la ventana observando todos sus movimientos y esperando algo para ellas también.
Mientras tarareaba la música que sonaba de la radio. La luz del sol entraba por todas las ventanas. Era una mañana muy brillante y se notaba bastante fría. El paisaje que se alrededor era impresionante.
La casa estaba muy cerca de las montañas, aledaña al bosque en la parte trasera y hacia el este. Del otro lado el terreno estaba cubierto de praderas. El bosque era muy similar al que rodeaba la cabaña de hoja, con árboles como robles, pinos y arces. Jasper amaba este lugar. El simple hecho de tener toda esta maravilla delante de él mientras hacía algo que le gustaba, lo llenaba de felicidad. Especialmente en esta temporada. En noviembre, el paisaje esta marcado por los colores del otoño, con hojas amarillas, rojas y marrones que caen de los árboles y cubren el suelo. Los días son frescos y soleados, con una brisa fresca que sopla a través de los bosques. La vista de las montañas y los valles cubiertos de hojas de colores es lejos su paisaje favorito, por lo espectacular, un recordatorio del cambio de estaciones en la naturaleza.
La primera en aparecer tras el olor del café fue Ava, quien ingresó tímidamente.
“Buen día.” se acercó la chica para ver que estaba haciendo “parece superar mis habilidades” dijo señalando lo que Jasper estaba haciendo “Por el bienestar de todos, solo me ofrezco a ayudarte colocando la mesa. Te puedo ayudar?
“Buen Día!.” dijo alegre estudiando a la chica de arriba abajo. “Te veo muy bien hoy. Te ha sentado muy bien descansar. Luego del desayuno estarás mejor. Todo lo necesario lo encontrarás en el sector de la entrada” le dijo señalando las puertas cerca de la entrada.
“No recuerdo cómo llegué arriba. Aunque algo me dice que mejor no pregunte.”
“Mejor no.” dijo riendo. “Toma, puedes poner esto en la mesa.” Dijo mientras se ocupaba de las otras cosas en la estufa.
Mientras comenzaron a hablar. Jasper siempre risueño y gracioso. Ava lo escuchaba y lo observaba pensativa. Era muy cauta en las relaciones. Jasper era muy lindo, simpático, sexy pero parecía muy niño. Y nadie puede estar tan alegre a esa hora de la mañana. No quería decir algo que molestara al hermano de Sophy. Generalmente era muy directa en sus relaciones cercanas. Sin embargo debido a su entrenamiento como secretaria ejecutiva podía ser relativamente diplomática o neutra en la comunicación, hasta el punto de ser aburrida.
Por un momento, Jasper miró por la ventana y dirigió su mirada hacia un sector del bosque. “Allí viene Jack. Va a desayunar con nosotros, antes de tratar unos temas que tenemos pendientes.” dijo enigmático.
Ava observó llegar a un gigante vestido de leñador. Su cabello era un poco demasiado largo, y se notaba, le faltaba rasurarse. Era muy varonil. Y su aspecto era la de un tipo peligroso, Ava se lo quedó mirando con la boca abierta.
Era muy grande. Y de él emanaba una energía muy atrayente. “Asombroso magnetismo”, observó desde su ángulo más objetivo y observador. Qué alivio ese tipo de hombres no la atraía. Si alguien tan aburrido y sin gracia como su ex novio la había traicionado, este tipo de hombre, que necesita sacarse a las mujeres de encima, podría hacer mucho daño.
Jasper miró un tanto molesto a la chica. Jack ejercía ese efecto en todos, en especial en las mujeres. Con un dedo le cerró la mandíbula y le dijo seco. “Tranquila, si te mantienes alejada no te morderá.” dijo bromeando “no lo molestes. Es un buen amigo y un hombre de confianza.” dijo Jasper.
Ava soltó una risita nerviosa, que Jasper malinterpretó como excitación.
Jack se acercó a ellos con su seriedad habitual. “Buenos días” saludó con su voz profunda y grave. Luego se colocó en la puerta de entrada de la cocina.
“Hola Jack, ¿cómo estás?” preguntó Jasper, dándole la bienvenida. “Te presento a Ava.”
“Bien, gracias” respondió Jack. —se acercó a Ava para saludarla. “Encantado.” dijo tendiendo su mano, que cubrió toda la mano de la chica.
“Encantada.” dijo recuperándose muy rápido. Su trabajo la había habituado a encontrarse con hombres impresionantes, pero no como este.
Ava lo miró con curiosidad mientras Jasper comenzaba a servir el desayuno. Jack parecía estar acostumbrado a ser el centro de atención, pero no parecía importarle.
Jasper vió el interés en los ojos de Ava, y observó como la chica no perdía un movimiento de su amigo.
En ese instante entró Sophy como una tromba chocando con la pared masculina que era Jack.
Todo ocurrió en un instante. Había terminado de saludar a Ava y al segundo tenía a una pequeña rubia entre sus brazos, con la cara aplastada contra su pecho. Olía a primavera y a promesa. Jack cerró sus brazos en torno a la figura femenina y guardó en su memoria cada sensación generada por el contacto y calor. Sintió que un rayo lo atravesaba y quedó sin aliento. Era suave, tierna y muy delicada. Apretó un poco más el abrazo, pues no pudo evitarlo. Luego se obligó a soltarla lentamente.
Al sentir que nada la sostenía, Sophy perdió el equilibrio y rápido, instintivamente Jack, colocó sus enormes manos en la cintura de la chica para sostenerla.
A esa distancia, Jack por fin pudo verla de frente. La chica estaba un poco pálida y la observó frunciendo el ceño preocupado. Estudió cada uno de sus rasgos delicados. Era preciosa y de facciones muy finas. Se quedó prendado de ella.
“¿Estás bien? —dijo con una voz profunda y ronca.
La electricidad que atravesó el cuerpo de Sophy al contacto con ese gigante y la vibración de ese tono grave la hicieron estremecer. “Estoy bien.” mintió por fin Sophy.
Tanto Ava como Jasper, observaron toda la escena con mucha atención. Jasper no pudo evitar la broma sobre esto, mientras reía divertido.
“Sophy siempre tan impetuosa, tiene esas entradas espectaculares.” dijo Jasper con una sonrisa en los labios.
Ava soltó una risita. Sophy se ruborizó.
“Ya estoy bien, soy Sophy” dijo al fin la muchacha.
“Hola Sophy, soy Jack. Es un placer conocerte.” dijo mirándola profundamente a los ojos. Su voz sonó tan íntima y susurrante que Sophy sintió nuevamente de papel sus rodillas.
Jack la soltó y caminó hacia la mesa para sentarse y desayunar. Durante la comida, las risas y las charlas continuaron. Pero en el fondo, Ava no podía evitar preocuparse por lo que había visto. Era algo en la forma en que Jack había mirado a Sophy, y en la forma en que ella había reaccionado ante él. Era algo que no lograba identificar.
Después de desayunar, Jasper se excusó para ir a tratar unos asuntos con Jack y ambos hombres se dirigieron al estudio.
Las mujeres se quedaron observando cómo los dos hombres caminaban hasta desaparecer detrás de la puerta.
Ava se giró hacia Sophy con una mirada preocupada.
“¿Qué fue eso?” dijo Ava.
“Guau” dijo Sophy. “ Que incómodo. Nunca me había pasado cosa semejante!.”
“Fue toda una experiencia ver los rayos y centellas. Chispas por todos lados!” dijo Ava haciendo gestos y gracias.
Sophy se sonrojó un poco “No habrá sido para tanto. Aunque siento que algo cambió.” miró a su amiga confusa. “Estoy bien, solo me pilló un poco desprevenida al chocar contra Jack. No es común que alguien sea tan fuerte, y nunca me habían sostenido de ese modo” dijo con una sonrisa. “¿De dónde ha salido? dijo casi para si Sophy.
“Del bosque.” Dijo Ava señalando la dirección. Ambas amigas miraron hacia el sitio que Ava señalaba y se rieron por el absurdo.
Ava, luego de la risa y de que su amiga intentó restar importancia a lo ocurrido, la miró con una expresión de duda, pero decidió no decir nada más al respecto. En cambio, cambiaron de tema y comenzaron a hablar sobre sus planes para el día. Sin embargo, la preocupación persistía en la mente de Ava. Algo en su intuición le decía que había algo más en juego en la escena que había presenciado aquella mañana.