Mientras veía mi reflejo en el espejo del baño, recordé todos los sucesos de la noche anterior, desde el pequeño enfrentamiento que tuve con Bellini, hasta el beso con Sarah y su despedida abrupta y aunque lo quisiera negar, ella parecía ofendida y enojada. Parecía que mis ojos dorados se burlaban de mí y no paraban de gritarme “perdedor”. De nuevo volví a perder la noción del tiempo, las mañanas las ocupaba para “dormir” aunque al despertar me sentía más cansado, en las madrugadas me alistaba para salir a algún bar, bebía con gente desconocida y me amanecía en algún cuarto de hotel, seguí esta rutina por lo que me parecieron semanas enteras, en esos momentos me sentía anestesiado y podía dejar de pensar en ella, pero cuando volvía a recobrar mi conciencia, me sentía más perdido y aban

