El sonido de la alarma me hizo abrir los ojos, me fue inevitable no pensar en lo que había sucedido ayer, su recuerdo inundó mi cabeza, se veía hermosa, noté que el corazón se me agitaba y me parecía tonto el no poder engañarle. Una llamada entrante atrajo mi atención. — Hoy no trabajas ¿verdad? — la voz de mi hermana al otro lado del teléfono sonaba un poco ansiosa. — Bueno, regresé un día antes de mi viaje, así que planeaba… — No, no, iré con mamá para allá, prepara todo. — Marianne… — Y no invites a nadie más, a nadie, Arturo. — Pero… — Nos vemos dentro de una hora, chao. Mi hermana me dejó con las palabras en la boca, no sé para qué se iban a reunir en mi casa, sabía que últimamente no estaba dedicándole mucho tiempo a la familia pero creí que ya podr

