Decidí que fuéramos a la cafetería que siempre frecuentaba, no veía forzoso que nos escondiéramos dado que la noticia ya había sido dada desde ayer, así que no cambié nuestra mesa en el jardín, por un saloncito privado. Tomamos asiento, el mesero tomó nuestra orden y en cuanto nos dejó, decidí empezar la infinita negociación que seguramente tendríamos. — Dígame, ¿Cree poder con esto? – pregunté, sé que empezar así era algo muy atrevido, pero necesitaba ver seguridad de su parte. — Siendo sincera, no creo que cualquier mujer en mi situación diga que esto es “fácil”. Tal vez haya personas que lo consideren así, pero no es mi caso, creo que no soy alguien a la que se le consideraría adecuada para estar a su lado. Su respuesta fue inesperada, no me dio la seguridad que espe

