Viernes en la mañana, otra vez la erección mañanera de Darren está apuñalando mi trasero. Me siento en mi cama, frustrada. Esto es una tortura, tener a este delicioso hombre por tres noches consecutivas durmiendo conmigo, sintiendo todo lo duro de su cuerpo en mi espalda y trasero. Una chica tiene sus límites. También, estoy molesta por el hecho de que he intentado hablar con Donna, pero nunca está, y cuando está se encierra en su cuarto y me ignora. Tay me dice que la deje, pero ella es mi mejor amiga, se supone que debemos hablar de la mierda y luego limpiárnosla de encima. Me siento en mi cama y me desperezo, debo alistarme pronto y Darren también, nuestra clase con el señor López es en hora y media. —Darren. —Lo sacudo con fuerza. El jodido hombre es duro de levantar… ¿Duro

