Ya me siento mucho mejor, luego de dos días infernales de recuerdos tormentosos volvieron los días rutinarios, al principio el temor de ver a Albert aparecer de nuevo en la pastelería era casi tangible, mis nervios estaban a flor de piel empeorándolo todo con la dieta para bajar de peso a la que estoy aferrada y que espero que dure lo suficiente como para ver resultados, que, aunque en realidad no es dieta, es algo como una pre-dieta en la que estoy esforzándome por no comer galletas, o por lo menos no tantas galletas como antes y eso ya es mucho más de lo que había intentado en otras oportunidades. Los recuerdos que me atormentaron durante esos días me ayudaron un poco a tolerar la presencia de Roger en casa, admitir que yo era en parte la culpable de toda esa situación me hacía sentir

