Dante —¡Dante! No digas eso frente a nuestros padres —me reprende Clarisse con las mejillas coloradas. —Ellos no escucharon. ¿Te gusta el nombre para la bebé? —la cuestiono en un intento por desviar su atención. —Sí, mucho —pone su mano en mi mejilla y me sonríe antes de darme un beso. Nuestros padres permanecen un rato pasándose entre ellos a la bebé para cargarla, pero cuando vuelve a llorar se la entregan a Clarisse, quien vuelve a alimentarla. —Nosotros nos vamos hijo. Queremos ir a ver a tu hermana un rato, pero mañana regresamos —se despide mi madre. —Yo también ya me voy hija, Sylvana está sola con Luca y seguro a estas alturas la pobre ya debe de estar cansada. —Sí, papá —don Orlando les da un último beso tanto a Clarisse como a la bebé y sale junto con mis padres, dejándono

