Al día siguiente, como se lo prometí a doña Bianca hacemos una primera escala en el hospital para realizarme una prueba de sangre y verificar que esté embarazada. Después de que la enfermera me informa que mañana tendremos los resultados, nos detenemos en una pequeña cafetería para que pueda comer algo, sin embargo, me es imposible comer debido a las fuertes náuseas que suben por mi garganta. —Creo que este bebé hará sufrir mucho a su madre —comenta Dante, sin dejar de sobar mi espalda. —Es horrible, con Luca no sentí ningún malestar —me quejo con los ojos cristalinos—. Quiero irme, no aguanto el olor del jugo. —Vamos —Dante paga la cuenta y después de tomar a Luca salimos de la cafetería—. Creo que le pediré a mi suegro si tu nana nos puede ayudar en lo que nace el bebé o le puedo pedi

