Clarisse Después de esperar por otros dos largas semanas para obtener los resultados de las pruebas de paternidad, me encuentro en el juzgado junto con los abogados, mi padre y Dante haciéndome compañía, mientras que del otro lado se encuentra el infeliz de Santiago con dos abogados y en compañía de una mujer pelirroja bastante joven y a la cual reconozco como su esposa. Le lanzo una mirada cargada de odio cada que puedo y él, por el contrario, sonríe como si estuviese seguro de que mi bebé es suyo, provocando que mis manos tiemblen del coraje y desee pararme para darle un buen puñetazo en la cara y borrarle esa sonrisa cínica. De un momento entra el juez y todos nos ponemos de pie, después de unas cuantas palabras podemos volver a nuestros lugares. —Damos inicio al caso 4578, por un

