¡Frígida!

1994 Words

Los siguientes días, las cosas entre Santiago y yo permanecen tan tensas que solo hablamos lo esencial, a tal extremo que nuestra conversación se resume a unos cuantos monosílabos. Tomo mi bolso y bajo como cada mañana para tomar mi desayuno, cuando llego al comedor Elisa me recibe con una cálida sonrisa antes de dejar mi café, un par de huevos, unas tostadas y mi mermelada que no puede faltar. —¿Y Santiago? —Salió muy temprano, señora. ¿Gusta dejarle un mensaje? —No es necesario, ya hablaré más tarde con él. —Respecto a la cena de esta noche, le recuerdo que estará lista a las ocho de la noche, para que salga temprano de trabajar. —No te preocupes Elisa, hoy llegaré a casa a las tres de la tarde —miento con naturalidad al tiempo que me arrepiento por haber olvidado que como cada año

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD