PODRÍA DECIR INCLUSO que de aquella experiencia que viví en Buenos Aires lo que más disfruté fue la libertad que tuve como adolescente, y que viví la cara de la necesidad para poder salir adelante como persona. Me costó leer siquiera un capítulo de algún tema de Medicina en el primer año, para mí aquello parecía una osadía difícil de sortear. Y no por mi capacidad intelectual, sino por el mero hecho de que esa carrera ostentosa y gloriosa por mucho simplemente no cumplía mis expectativas. Aquella Universidad pública no era la mejor del país, de hecho, era bastante corrupta, y con un nivel bastante bajo. Pero los estudiantes eran los más creídos de todo, y lo peor era que reprobaron los exámenes. Incluso uno de ellos que después con el tiempo se autonombró “Embajador del Primer Año” porque

