ERA LA DELEGADA DEL curso, del primer año de Medicina de la Universidad, una líder que entró a la Academia con las intenciones más pulcras y transparentes de reivindicación que luego se vio envuelta en un entorno n***o y corrupto, de alimañas, y pirañas. Mi reputación, durante los primeros meses en la Universidad, y delegada del curso era buenísima. Era respetada, admirada, y me hacía sentir; de hecho, la gente me buscaba para que yo le resolviese sus problemas. Tenía todo el énfasis, ese rebelde y juvenil que me caracterizaba en ayudar a los demás; y, por consiguiente, ayudar al curso en cualquier problema que pudiese presentarse. –––––––– * * * * CON EL TIEMPO, LOS problemas con los profesores y los estudiantes empezaron a presentarse. Empezaban a criticar mis actitudes con palabras c

