Sin previo aviso Alfredo entró a mi oficina y me dijo que no podía callar más y que necesitaba conversar conmigo. —Arlin— Dime, te escucho! —Alfredo— Te parece si te invito a cenar hoy? —Arlin— No veo porque tengamos que ir a cenar, lo que vayas a decir dilo aquí! —Alfredo— Mujer pero a quien saliste tan terca? —Arlin— No te importa, seguro Paola te espera. —Alfredo— Bueno le prestaré mi carro. —Arlin— Vaya, pero cuanta confianza! —Alfredo— Sólo quiero que me escuches y que me acompañes a cenar. —Arlin— Está bien pero antes debo ir a mi casa a ver a mi hijo. —Alfredo— De acuerdo. De repente Paola entró a mi oficina sin tocar. —Paola— Alfredo nos vamos? —Alfredo— Si claro que si. —Arlin— Vayan bien. —Alfredo— La llevaré pero con él único objetivo de que lleguemos juntos a la

