Al día siguiente cuando llegué a la empresa fui directo a la oficina de Alfredo. —Arlin— Escúchame bien!!! Si vas a estar besándote con mi prima que sea en un lugar privado. —Alfredo— Arlin aún no nos casamos y ya me estás reclamando! —Arlin— Te lo advierto, si veo otra vez cómo se besan me van a conocer ambos. —Alfredo— De que serías tú capaz Arlin? —Arlin— No me tientes. —Alfredo— Creo que el padre de tu hijo seguro te dejó por eso! —Arlin— Del padre de mi hijo no te permito que hables. Me acerqué a Alfredo y le di una cachetada pero sin él decir nada me besó. —Alfredo— Cada vez que me des una cachetada te pagaré con un beso. —Arlin— Ahórrate tus sucios besos, no quiero besos tuyos. —Alfredo— Pero si te encantan esos besos y no puedes ocultarlo.. —Arlin— Pero que humilde eres

