Dos días después regresamos a la ciudad sabiendo que cada uno de nosotros debía de hacer con su vida lo que le plazca pero en privado. Mientras trabaja en mi oficina me di cuenta que en uno de los documentos faltaba la firma de Alfredo, así que me puse de pies y fue directo a él. Al entrar a la oficina pude ver a Paola recostada del escritorio en modo seducción, la verdad no perdí ni gané, la agarré por los pelos y la quité de donde estaba. —Arlin- Paola no fue lo suficientemente clara el otro día? —Alfredo- Arlin suéltala, no estaba haciendo nada malo. —Arlin— Estás seguro? Ella estaba seduciendo a mi esposo, y quedamos que en lugares públicos esto no pasaría. —Paola— Ya suéltame primita, verás solo le mostraba unos documentos. —Arlin— Sal de aquí ahora mismo. Paola salió de la of

