Isabella Los latidos de mi corazón, duelen, por la fuerza que embisten a mi esternón. Abro mis ojos, sintiendo sus labios contra los míos. «Madre santa purísima ¡La bestia me está besando!» súbitamente, le empujo, en mi contra. Observando su semblante perturbado o asustado, al darse cuenta de lo que ha hecho. ─Lo siento…tanto, Bella…perdóname ─suplica, rápidamente. Arrugando su entrecejo, muerdo mi labio, sintiendo el avasallo de emociones en mi interior «¿Por qué lo hizo, será por venganza, para demostrarme que me ve como a un pedazo de carne? Fue un beso…solo eso. La bestia no puede besar de otra manera…» pienso, acribillándome la mente. Pestañeo, mirando sus labios. ─Buenas noches…Bestia ─suelto, queriendo huir, esperando no ilusionarme como una tonta, por un beso. ─Bella… ─llama

