Alexa. El camino hacia la fiesta de Lila es callado. Ninguno de los dos tenemos realmente ánimos de hablar sobre el elefante en la habitación y, más que ánimos, a mí lo que me falta es tiempo para pensar qué es lo que debo decir. Después de todo, admitir descaradamente que bloquee el recuerdo del beso sería grosero de mi parte o eso creo. Sin que Saúl se dé cuenta, tomo mi celular y con un par de clics, encuentro un artículo llamado "Cómo reaccionar a un beso robado" en Wikihow, lo cual agradezco. Comienzo a leerlo discretamente, aunque realmente no estoy prestando demasiada atención a la lectura porque estoy muy preocupada que Saúl me atrape en el acto y, a la par, no puedo dejar de pensar en qué sería de mí si no existiera esa página. —Alexa —dice Saúl rompiendo el silencio y baja el

