—sigues dándome vueltas y gorreándome el trago. —claro, se me olvido decirte lo del mafioso como el que se llevó a tu novia, es más, sospecho que es el mismo. —otra vez me estás diluyendo, si dices que eso sucedió hace mucho como va a ser que sea el mismo perro al que voy a dar final y haré lo mismo que le hace a sus víctimas, dicen que las mata siete veces. —no considero que se pueda eliminar más de una vez, a menos que lo revivas para volverlo a finiquitar. —bueno, ya es tarde y aún nos quedan botellas, mejor siga contando, a ver que puedo aprender. —Listo entonces estaba. Luisa, caminando hacia la escuela, sintió que era observada por algo y escuchaba como si un gran perro olfateara. Sintió unas ramas de un árbol que crujían detrás de ella. Al voltear su cabeza, no vio nada. Asusta

