Mientras tanto, Jaen bajó y se dirigió de inmediato a la cocina. Las chicas aún no despertaban y Robert dijo que estaría allí a las seis de la mañana. En uno de los cajones de la cocina había cinco panes redondos, los cuales, pensó él, eran justo lo que necesitaban. En el refrigerador solo había un poco de mantequilla de maní, la cual parecía perfecta para untarla en el pan. Tomó uno junto a la mantequilla y se sentó en el comedor.
Alzó la vista sin dejar de untar su pan para ver a Mike, quien entraba allí. Su rostro era serio como de costumbre, pero Jean notaba que debajo de esa máscara de seriedad, había algo que lo inquietaba. El Frinx tomó su desayuno y se sentó frente a Jaen.
–Me alegro de que consiguieras despertar el poder del cristal. –Comenzó sin mirarle.
–Tenía que hacerlo. Muchos confían en mí. –Jaen suspiró.
–¿Quién lo diría? Luego de ser un debilucho que casi muere a manos de un guerrero oscuro, ahora eres todo un líder con una piedra bajo tu guardia. Es impresionante como pueden cambiar las cosas… –Se interrumpió abruptamente como si pensara en lo que acababa de decir.
–Mike… ¿Está todo bien? –El humano le miró preocupado.
–Si… –Michael tragó saliva–. Sí, sí, sí. Todo va perfectamente. ¿Me pasas la mantequilla de maní?
Jaen prefirió no decir nada más. Tomó el tarro de mantequilla de maní y lo deslizó por la mesa hasta él. Luego de una sonrisa fingida, Mike lo tomó y comenzó a untarlo.
Las escaleras sonaron con pasos múltiples. El sonido de tacones descendía al comedor. Las chicas entraron al lugar. Mary llevaba una chaqueta de cuero n***o y bajo esta un crop top del mismo color. Sus jeans ajustados hacían juego con el resto de la ropa. Cubriendo sus pies un par de botas de cuero con un tacón alto la alzaban. Sus gafas no estaban. En su lugar usaba lentillas. El cabello rojizo le caía por su espalda. Scarlet, por su parte, vestía de la misma forma. Sin embargo se podía diferenciar notoriamente por su verde cabello que caía en rizos hasta sus hombros y el brillante adorno circular que iba sobre estos, reflejando la luz por las esmeraldas incrustadas en el oro.
–Y luego dicen que somos nosotras las que tardamos más de lo normal. –Habló Mary arqueando una ceja–. Míralos. Aun llevan puesta sus pijamas.
–¿Dónde será la fiesta de hoy? –Preguntó Mike impresionado.
–Anunciaremos la verdad sobre Ashura. Sería algo poco creíble si viene de personas comunes y corrientes. –Respondió Scarlet, quien dejaba notorias las verduzcas marcas en su rostro-. Pero si lo dicen seres diferentes…
–Es más probable que nos crean. –Culminó Jaen atónito por la belleza que irradiaba su chica–. Tiene sentido.
–A ver. –Mike tragó el bocado que aun masticaba–. ¿Y no hubiese sido mejor que vistieras con la ropa típica de los Clorux?
–En ese caso creerían que soy una loca cosplayer que habla incongruencias –La chica dejó los ojos en blanco.
– ¿Hay alguna diferencia? –Bromeó Mike para ver la mirada asesina que lanzó Scarlet.
–Robert está por llegar y ustedes aún no terminan de prepararse. –intervino Mary–. Dejemos los chistes para otro momento. ¡Muévanse!
***
El timbre sonó. Antes de que este fuera tocado por segunda vez, la puerta se abrió, viendo Mary que se trataba de Robert. Esta le había pedido que procurara vestirse de n***o, al igual que el resto. Llevaba puesta una camiseta negra de mangas cortas. Pantalones de cuero n***o iban sobre sus piernas y un par de botas del mismo color. No llevaba gorra, como de costumbre. Sus ondulados cabellos café iban desordenados, pero limpios y brillantes.
–¿Me veo bien así? –Preguntó el humano inseguro.
–Te ves genial. –Admitió Mary.
–Gracias, supongo… –Respondió haciendo un gesto con los hombros.
El chico la siguió al interior de la casa, llegando a la pequeña sala, donde todos estaban reunidos. Hide estaba totalmente vestido de n***o. Mike, al igual que Jaen, llevaba una camiseta sin mangas del mismo color, sobre la cual se sobreponía una chaqueta de cuero brillante. Los pantalones de los tres eran negros y de cuero. El cabello de Mike ondeaba hacia el lado izquierdo, sobre el cual llevaba el adorno de la realeza. Sus orejas puntiagudas llevaban un par de pendientes de oro en el pabellón de estas. Las marcas azules en su rostro realzaban su inhumanidad.
–Al parecer todos vamos de n***o. –Comentó Robert al verlos. Sus ojos se montaron en las coronas de Scarlet y Mike, además de las gemas que cada uno llevaba.
–¿Y este quién es? –Preguntó Scarlet de forma despectiva.
–Bienvenido, Robert. –Comenzó Jaen ignorando el comentario de su novia–. Estábamos a punto de comenzar el debate sobre nuestra misión de hoy.
–Tu, Mary y Hide son los encargados de dirigir esta misión. –Acotó Mike–. Solo ustedes conocen su mundo a la perfección.
–Si se supone que Robert ha aceptado ayudarnos… ¿no debería tener un fragmento del Cristal Terrenal? –Inquirió Mary.
–Claro. –Respondió Scarlet con sarcasmo–. Quizá con él pueda conseguir algo de cerebro.
–Tienes toda la razón. –Soltó como respuesta a Mary. Jaen negaba con la cabeza al haber escuchado a la Clorux. Dio un par de pasos hacia Robert–. Como ya te explicamos, ocho gemas mantienen la estabilidad de nuestros mundos –señaló el brazalete de Scarlet– la Esmeralda del Viento –movió su mano al anillo de Mary–, La Zirconia Eléctrica –alzó sus manos–, El Zafiro Congelado y el Cristal Terrenal… son las fuerzas con las que contamos. Este último es el que pertenece a los humanos. Este es el tuyo. –En sus manos alzó una delgada cadena que había sacado del bolsillo de su chaqueta, el cual suspendía un pequeño trozo de cristal. Robert lo tomó con rostro lleno de impresión debido a la belleza atrapada en ese pequeño trozo de gema.
–¿Y que se supone que hace esta piedra? –Hide rompió el silencio.
–Si posees una, podrás conocer la ubicación del resto. En cuanto a fuerza ofensiva o defensiva… aún no descubro su habilidad. –Jaen se dejó caer de hombros.
–De eso nos encargaremos cada uno de nosotros. –Respondió Mary con un guiño–. Has hecho tu parte. Es nuestro momento de colaborar en la exploración de este cristal.
–¿Alguien tiene algo más que decir antes de irnos? –Preguntó finalmente el líder de los humanos.
Ninguno respondió. Todos estaban listos para comenzar la recolección de personas dispuestas a colaborar en la lucha contra Anabelle.
Sin embargo, justo cuando Jaen estaba a punto de tomar la palabra, los ojos de Mike se abrieron como si hubiese recordado algo importante. Comenzó a revisar en los bolsillos de su chaqueta y allí estaba, un pequeño prendedor metálico con el peculiar símbolo representante de los humanos. Aquella forma abstracta que parecía ser una roca sin forma. Detrás llevaba un escrito: “Para Jaen”. Los ojos de todos estaban puestos sobre Mike, a excepción de Hide, quien miraba con fijeza su anillo con el pequeño cristal naranja.
–En el apartamento de Hide encontré esto. –Explicó el rubio con cuidado–. Después de todo lo que ocurrió… lo había olvidado. No sé qué es exactamente, pero va dirigido a ti, Jaen. –Extendió el prendedor hacia el castaño.
Jaen dio un paso hacia Mike y sujetó el trozo metálico. Cuando este entró en contacto con él, comenzó a emanar un brillo enorme. Todos entrecerraron los ojos para no dejar de observar lo que ocurría.
De forma increíble, la luz tomó un rumbo fijo hacia el frente del chico humano. Esta actuó como proyección, reflejando una figura de mediana estatura. Cabellos como plata ondeaban por la cabeza del chico y esta vez llevaba ropas tan blancas como las de un ángel. Los presentes quedaron anonadados al notar de quien se trataba: Malchior.
–Mi buen amigo Jaen… –Comenzó–. Esta proyección es en tiempo real. Comenzaba a pensar que nunca tomarían mi pequeño obsequio informativo. Sin embargo, no hay tiempo para lo que quieras decir. Escucha con atención. El consejo de los dioses se ha dividido. Cuatro de ellos están de acuerdo en dejar a los mortales resolver sus asuntos, mientras que tres desean intervenir. –Todos abrieron los ojos perplejos. ¿Incluso Anabelle había ocasionado que los dioses se pelearan entre ellos?– Siento que Hades se trae algo entre manos, pero no tengo la posibilidad de cuestionar a ninguno de los dioses. –Malchior se encogió de hombros–. Además… Anabelle se ha hecho con la Zirconia Eléctrica. -–Mary llevó sus manos a la boca ahogando un grito–. El Castillo de la Tormenta ha quedado en ruinas. –Las lágrimas comenzaban a salir de los ojos de la chica, momento en cual Robert se le acercó, abrazándola por la espalda–. Pero no hemos hallado los c*******s de John, Daphne ni algunos de los guardias. Se presume que han conseguido escapar. –Los ojos de Malchior se tornaron serios
>>Por otro lado, Anabelle sabe que están allí. Pondrá guardias para conseguirlos a como dé lugar. Jaen, si Anabelle consigue las tres gemas restantes en ocho días se desencadenara una guerra como la cual no se ha visto antes en Ashura. –Incluso el mismo Malchior sonaba asustado–. Dioses y súbditos. Mortales e inmortales. Confío en que inclinaras la balanza… al menos la de los mortales. –La proyección se cerró y el prendedor dejó de emanar luz, oscureciéndose en su totalidad.
La tensión que impregnaba el ambiente era notoria. Mary no paraba de llorar y, para sorpresa de Robert, correspondía a su abrazo, usando su hombro como apoyo. Mike negaba con la cabeza mientras apretaba sus puños con fuerza en señal de impotencia. Scarlet cubría su rostro a totalidad en sus manos. El resto de los presentes miraba al suelo con hombros caídos.
–Los dioses… –Comenzó Mike antes de ser interrumpido por Jaen.
–Debemos darnos prisa. –Soltó el humano demostrando su capacidad de liderazgo–. Mary y Robert, irán al norte. Mike y Hide al sur, Scarlet y yo iremos al este de la ciudad. –En sus ojos había ira cautiva–. Anabelle avanza tras cada palabra que intercambiamos. Eviten hacer muestras innecesarias de poder, pero hagan lo imposible por reclutar la mayor cantidad de personas. No olviden que Anabelle vendrá por nosotros…
–Bajo cualquier amenaza usen sus piedras para avisar al resto. –Añadió Scarlet y miró a Robert–. No duden en contraatacar.
Sin esperar nada más los seis chicos salieron del edificio para embarcarse en el reclutamiento de humanos...