Doppelganger (Parte II)

892 Words
La pared de hielo que había creado Mike para impedir que Hide se acercara se fragmentó en múltiples trozos y, eventualmente, se partió. El temblor continuaba haciendo que enormes grietas aparecieran en techo y paredes del lugar. Los habitantes del resto del edificio corrían por las escaleras hacia la salida. Era notorio que la construcción se venía abajo. Mike corrió tras sus amigos, quienes habían comenzado a bajar junto a la multitud.  Mientras salía del lugar, notó un extraño brillo proveniente de una minúscula abertura en el sofá. Se acercó equilibrándose para no caer por el temblor y metió la mano en dicho orificio en busca de aquella cosa. De inmediato lo sujetó. Pudo palpar un pequeño objeto metálico. Sin detenerse a observarlo, lo colocó en el bolsillo de su pantalón y comenzó a correr hacia las escaleras. En pocos segundos todo se vendría abajo. Los trozos de escombros caían desprendidos al suelo. La gigantesca nube de polvo impedía la visión. Mike corría por las escaleras eludiendo las piedras que caían como lluvia. Su pie derecho dio un traspié, generando que perdiera el equilibrio y cayera al suelo rodando por las escaleras hacia abajo. Cubrió su rostro con los brazos, sintiendo como grandes rocas los golpeaban con fuerza. Estando abajo se puso de pie rápidamente y corrió a la salida. Sus ropas estaban sucias y sus brazos sangraban. La gorra negra se había desprendido de su cabeza. Eso no importaba ahora. Había salido de este lugar. –¡Cuidado! –Gritó Hide cuando, finalmente, todo el edificio se vino abajo. El Frinx dio un salto al frente, perdiendo el equilibrio al caer. Hide no salía del asombro por lo que el doppelganger había dicho. ¿Estaba en lo cierto? ¿Era Michael un asesino? ¿Era verdad que le miraba como algo más que un amigo? Mike se golpeó la cabeza al caer, quedando inconsciente. Scarlet parecía angustiada porque el pelinegro debió sostenerlo antes de que cayera. Estaba a su lado… –Debemos salir de aquí antes de que estas personas noten las marcas de Mike. –Sugirió Jaen y de inmediato todos siguieron su orden retirándose del lugar. Tras cruzar unas cuantas calles, finalmente consiguieron regresar al viejo hogar de Jaen. Las sirenas de ambulancias y de los bomberos sonaban a sus espaldas, siendo obvio el hecho de que estaban buscando heridos o, en caso extremo, personas fallecidas. Tras cruzar la puerta, Jaen, quien sostenía a Mike apoyándolo en su hombro, lo llevó hasta el sofá, donde el Frinx se dejó caer. Durante todo el camino Hide no había dirigido palabra alguna a ninguno. *** –¿Alguien puede explicarme qué demonios está pasando aquí? –Reclamó Robert intentando comprender lo que ocurría. –Recuérdame quién eres tú. –Añadió Scarlet con rostro indiferente. Jaen recordó cuan despectiva puede ser la reina de los Clorux con los humanos cuando no les conoce. –Ya habrá tiempo de explicártelo, Robert. –Jaen intentó arreglar lo que su novia acababa de hacer–. Por ahora es prioritario saber lo que ocurrió en el edificio… –Había otro yo… –Hide parecía atónito–. Dijo muchas cosas… –Era su doppelganger. –Mike habló con esfuerzo, ya se había despertado en el camino. Mary se había retirado a buscar vendas y algunos analgésicos–. No esperaba encontrarme con algo como eso. –Ninguno lo esperaba. Nos dimos cuenta al oír lo que decía el extraño y molesto humano parlanchín. –Scarlet seguía ignorando a Robert–. Dijo que había otra Mary. Solo encajaban las piezas creyendo en la existencia de ese monstruo. –Monstruo… –Musitó Hide casi inaudible para soltar luego un bufido. Mike logró oírlo. Este permanecía reposando su espalda en una de las esquinas, con los brazos cruzados en el pecho. Su mirada iba dirigida al suelo. –Hide estuvo a un paso de la muerte. –Continuó Mike–. Estuvo a punto de mirar a su doble. –¿Muerte? ¿Sabes lo que le ocurre a quien mira a su doppelganger? Creí que era un enigma. –Scarlet parecía curiosa. –Lo era, pero él mismo me lo revelo. Dijo que se convertiría en columna de sal. –Michael hizo una mueca de dolor. –¿Cómo la esposa de Lot? -–Jaen llevó una mano a su barbilla en forma analítica. Fuertes pisadas llenaron la audición de todos. Mary bajaba las escaleras velozmente con un pequeño bolso blanco y una cruz roja estampada en el frente de este. Sin mirar a ninguno de los presentes se movió hacia Mike. Abrió el pequeño botiquín y de este extrajo un pequeño frasco de alcohol y un par de motas de algodón. Jaen y el resto se retiraron a continuar la charla en una de las habitaciones de arriba, ya que Mary les había echado usando un gesto con su mano. Hide miró al Frinx con rostro indiferente pero no se inmutó. Mary lo miró a la espera de que también se retirara. Era incomodo curar a alguien con público alrededor. Por fin el chico se movió. Colocó una mano en el hombro de Mary. –Ve con los demás. Yo me encargo de curarlo. –Propuso sin muchos ánimos. –¿Estás seguro? –Esta lo miró con rostro extrañado. –Sí. Lo estoy.
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