Ekatherina —¿M-mellizo? Pero ellos nunca me dijeron que tuvieses un hermano. —Balbucea impresionado. —Él fue adoptado casi desde que nacimos, teníamos solo una semana cuando nos separaron. —Respondo con un ronco susurro, sacudo mi cabeza e intento alejar las lágrimas que desean traicionarme en este momento y abandonar mis ojos. Sergey se me queda viendo con evidente frustración al saber lo que perdió en su momento de habernos encontrado a ambos. —Veo que al fin te das cuenta de lo que perdiste. —Canturreo victoriosa—. Me alegro de que nos hayan separado así por lo menos no tuviste en tus manos a los dos hijos de Marcus para llevar a cabo tu venganza. —¿Cómo es que nunca me entere de eso? —Inquiere apretando los dientes. —Muy fácil, yo nací muy débil, casi me dieron por muerta por

