Desconocido —Espero que esta vez me traigas buenas noticias. —Comento mientras miro a uno de mis hombres. —Lo siento jefe, pero esa maldita mujer tiene mucha suerte, nuestros hombres pensaron que estaba sola en esa iglesia y resulta que había un hombre con ella, este no dudo ni un momento en defenderla y le permitió escapar. —¿Para qué te pedí que contrataras a los mejores si no son capaces de liquidarla? Y si, sé perfectamente que ella fue entrenada por los mejores asesinos, recuerda que sé todo sobre ella, pero aun así ya deberían de saber su punto débil. —No es solo eso. —Responde mientras baja la mirada. —Te escucho. —Le hemos perdido el rastro, esta mañana cuando entraron nuestros hombres para deshacerse de ella, se dieron cuenta de que ya no estaba en esa casa, posiblemente h

