Me alejo lentamente de él y veo como sus ojos se han tornado oscuros por el deseo, sin embargo, aparto mi mirada rompiendo con esa conexión que habíamos forjado hace unos instantes. —Vamos a tu habitación, debes darte un baño apestas a borracho. —Esta tan distraído sin prestar atención a mis palabras que solo asiente y se deja arrastrar fuera de su despacho. —¿Le ayudo señorita? —Pregunta uno de sus hombres en cuanto nos ven salir. —Sí, por favor, también podría llamar a alguien para que le prepare la tina, necesita un baño con urgencia. —Como ordene. —Me informa otro de sus hombres el cual sale disparado en busca de alguien para que le preparen el baño, mientras el otro me ayuda a subir a Stefano hasta su habitación. En cuanto llegamos lo sienta en la cama y éste continúa observándome

