Ekatherina Los últimos meses han sido realmente los mejores de mi vida, Maurizio me consiente tanto que fácilmente podría acostumbrarme a sus cuidados y mi bebé según el doctor va creciendo sin complicaciones, acaricio mi vientre y escucho las ocurrencias de Dante y como se queja amargamente del humor de mi hermano para con la pobre de Milena, no entiendo que le sucede con ella, simplemente no la tolera y la pobre chica cada que se lo cruza en la casa se aparta de un brinco como si se tratase de un virus realmente peligroso. —Vamos Ekatherina te dejo en tu casa y me voy al despacho, es una pena que Maurizio no haya venido a tu cita con el doctor. —Me tiende la mano y lo tomo del brazo para salir del restaurante donde me invito después de pasar por la clínica. Mientras esperamos a que l

