Stefano —¿Hay noticias de mi gatita? —Le pregunto a Mich mientras le doy un sorbo a mi café. —Lo lamento señor, pero está vez ella ha sido más sigilosa que otras veces, podría estar cerca de ese barrio donde dejo el carro… —No la creo capaz de eso, es muy lista como para quedarse en ese barrio, correría demasiado peligro y no es que no sepa defenderse es simplemente que presiento que alguien la está ayudando y cuando dé con el infeliz que está ayudando a mi gatita lo desollaré vivo. —Expreso furioso ante la capacidad de esta mujer de ocultarse tan fácilmente de mí, cuando prácticamente todo Cinque Terre me pertenece. —Yo seguiré investigando jefe. —Exclama Mich con un tono de voz un tanto agudo, lo observo y este parece temblar ante mi mirada. —¿Hay algo que desees decirme? —Inquiero

