Ariana limpió rápidamente los peces que había atrapado Damian, lavó la olla y comenzó a preparar un guiso de pescado. Al mismo tiempo, encendió la parrilla y empezó a cocinar la carne y las verduras. Damian se volvió para observarla. Ariana estaba rodeada por el humo de la parrilla, y su delicado rostro iluminado por la suave llovizna hacía que toda la escena pareciera un sueño. De repente, sintió una felicidad que nunca antes había experimentado. Por primera vez, comprendió que en la vida existían cosas más valiosas que el trabajo y la riqueza… como pasar tiempo con la mujer frente a él y simplemente verla cocinar. —¿Dónde está el comino en polvo que compraste, Damian? —preguntó Ariana mientras revisaba las bolsas a su alrededor buscando el condimento. El tono de su voz sonó tan natur

