No era otro que el propio Damian Cooper. Ariana soltó una pequeña risa. —Qué coincidencia… justo estaba hablando de él. Tu cuñado acaba de llegar. —¿Mi cuñado? Kevin se giró rápidamente y, efectivamente, vio a Damian Cooper entrando al lobby. Sin molestarse siquiera en preguntarse cómo aquella mujer conocía a su cuñado, salió corriendo hacia él con una profunda reverencia. —Llegó al menos diez minutos antes de lo previsto. ¿Por qué no descansó un poco más antes de venir? Damian Cooper entrecerró los ojos y ni siquiera lo miró. —La señorita Valmont dejó muy claro que nadie debía llegar tarde. Kevin sonrió de manera aduladora y bajó la voz con desprecio. —Escuché que la señorita Valmont es apenas una niña. Ni siquiera terminó el posgrado antes de asumir el control de la empresa. Ya

