Ariana Valmont se quedó congelada un instante. Se había descuidado y terminó revelándolo sin querer. Así que levantó la barbilla y respondió con aparente calma: —¿O qué? ¿Preferirías que tu esposa pasara largos períodos trabajando en el extranjero sin nadie vigilándote, para que puedas esconder mujeres en casa? Damian Blackwood soltó una risa baja antes de acercarse y besarle suavemente la frente. —No importa dónde estés, yo iré contigo. Aunque todas las mujeres del mundo quieran acercarse a mí, la única persona que amaré serás tú… mi tulipán. Para él, Ariana se parecía muchísimo a esa flor. Elegante. Noble. Independiente. Y aunque no buscara llamar la atención, era imposible ignorarla dondequiera que estuviera. Ariana bajó la mirada y sonrió para sí misma. _______ Tres días des

