Rachel le dio unas palmaditas en la cabeza. —Ah, niña tonta, no lo entiendes. Damian Blackwood tomó medidas contra nosotros para darte una lección. No fue por esa mujer insignificante, sino porque cruzaste la línea. Piénsalo: es el hombre más poderoso de Haverton. ¿Cómo podría tolerar que una mujer intente manipularlo? ¡Lo que hiciste fue desafiar su autoridad! Victoria se animó al escuchar esas palabras y se incorporó de inmediato. —¿Quieres decir que a Damian no le gusta en absoluto esa chica? ¿Que no está haciendo todo esto por ella? —¡Por supuesto que no! —respondió Rachel—. Escucha, los hombres siempre prefieren a mujeres dulces y obedientes. Deja que pase un tiempo y luego discúlpate con él. Volverá a tratarte como antes. —Sí, mamá, confío en ti. Victoria se secó las lágrimas.

