—¡Ariana, ten cuidado! ¡Ponte detrás de mí! Caleb se levantó apresuradamente del suelo, todavía aturdido por la golpiza. Al ver a tantos hombres rodeando a Ariana, instintivamente se colocó frente a ella para protegerla. Aunque era un chico alto y fuerte, no le preocupaba recibir algunos golpes. Pero jamás permitiría que alguien lastimara a una mujer tan hermosa como Ariana. —¡Hazte a un lado! Ariana lo apartó de una patada sin la menor consideración. Desde su punto de vista, Caleb no solo no podía ayudarla, sino que probablemente terminaría causándole más problemas. —¡Ariana, no seas impulsiva! ¡Mejor corramos! Caleb gritó mientras se preparaba para huir. Pero en el siguiente segundo se quedó completamente congelado. Vio a Ariana sosteniendo el té con leche en una mano y las br

