otra historia magica 2

2187 Words
-No es eso, es que no comparto tus mismos intereses. -Bueno, hagamos algo que tú quieras. No podía negra que era muy atractivo, tenía un aire de misterio que volvía loca a las mujeres, la verdad me la pasaba bien con él y no me molestaba la idea de que tuviéramos algo más que una amistad. -Sí, eso me gustaría. -¿Enserio?-pregunto tomando mis manos. -Sí. -¡Por fin!-dijo en voz alta. -No hables tan fuerte-dije echándome a reír.-El sábado tocara una banda que me gusta mucho, podríamos ir allí. -Si claro. Al terminar de almorzar, regresamos a la oficina y cada uno se fue en sus respectivos lugares hasta que llegó la hora de la salida. Sentí miedo de regresar a casa, así que me dirigí a la casa de mi madre para quedarme a dormir con ella. No acostumbraba a visitarla muy seguido debido a que el trabajo absorbía casi todo mi tiempo. Me senté en el sofá y ella me sirvió un vaso de jugo con una rebanada de pastel que tenía guardado. Su especialidad eran los postres y cada viernes acostumbraba hacer un “pastel sorpresa”. -Gracias mama, esta delicioso. -Hija, ¿te ocurre algo malo? -No, ¿Por qué lo dices? -Hacia mucho que no venias a visitarme.  -Perdón por eso mama, intentare venir a verte lo más que pueda. -No te preocupes cariño, ¿Cómo va el trabajo? -Estresante, pero bien. -Qué bueno. -¿Recibiste noticias de Alan? -Ni una sola. -Esos policías son unos inútiles, como siempre no se puede confiar en ellos. -El próximo fin de semana iré a visitar a tu abuela, ¿te gustaría venir? -Lo siento mama, pero no puedo volver a esa casa. -Entiendo que te sientas mal por lo de tu hermano, pero no puedes dejar de ver a tu abuela. -No es solo eso, anoche…me paso algo que no logro explicar. -¿Qué ocurrió? -Una especie de duende apareció en mi casa y me estiro del cabello, quiso llevarme con el mama, y el mismo árbol donde se le enterró al abuelo apareció en mi jardín. -Hija, estas alterada por lo que ha pasado y lo entiendo. -Mama, no tiene nada que ver con eso. -Seguro que lo habrás soñado. -No fue un sueño mama, cuando desperté esta mañana, encontré mi cocina un chiquero y mi comida había desaparecido. -¿Hablaste con la policía? -¿Para qué mama?, ¿para qué me metan en un manicomio?, no quiero dormir ahí, ¿podría quedarme contigo? -Pero hija, no puedes abandonar tu hogar. -No pienso hacerlo, será solo por unos días. -Bueno, si eso te tranquiliza. -Gracias mama. Me alegro haber venido a visitarla. La culpa que sentía por tantos días de no haber venido a verla había desaparecido por completo y lo mejor era que no tendría que enfrentarme a lo que fuera que estuviera en mi casa.  -Y, ¿tienes planes para esta noche? -No creo, ¿Por qué? -Tu tía me invito a un baby shower, ¿te gustaría venir? -No gracias, creo que me quedare. -Como quieras, ¿estarás bien si te quedas sola? -Claro que sí. -Bien, me imaginaba que no ibas a querer estar con un montón de viejas. -No eres tan mayor-reí. Siempre fue una dramática que exageraba por todo.  Capítulo 3 Mientras que ellas se encontraban celebrando el futuro nacimiento de un bebe. Yo me quede sentada en la sala mirando la televisión, no había nada interesante para ver más que las mismas películas que ya había visto un millón de veces. Comencé a sentir sueño y poco a poco me fui quedando dormida. Abrí los ojos y me levante rápidamente al ver que estaba recostada sobre la tumba de mi abuelo, Levante la vista topándome con ese horroroso árbol. Quise alejarme del lugar, pero mis pies no reaccionaron.  Las ramas del árbol se movieron y un extraño ser bajo del árbol colocándose junto a mí. Baje la mirada esperando que se alejara, pero se quedó mirándome detenidamente, estaba tan cerca que podía sentir su respiración en el cuello. La criatura me jalo del cabello haciéndome caer al suelo. Me arrastro hacia el maizal y me puse a rezar esperando que me soltara, pero siguió jalándome hasta entrar en el maizal. Finalmente me soltó, mire a mi alrededor y me sorprendí al ver que me encontraba en un bosque. Una espesa niebla se formó a nuestro alrededor y seis monstruosas siluetas comenzaron a aparecer. Desperté gritando y con la respiración agitada. Ya no me encontraba en la casa de mi madre, sino en el patio de mi casa. Asustada Salí corriendo de allí y me fui en a visitar a la única persona que podría explicarme lo que me estaba pasando. Una ex compañera de colegio que según recordaba había vivido experiencias paranormales, estaba segura que ella no me tacharía de loca. Al llegar allí, se sorprendió al verme. No éramos muy amigas que digamos, pero nos llevábamos bien. -Hola Tajy, ¿Qué haces aquí? -Hola Jazmín, ¿puedo pasar? -Si-me guio a su sala. Me senté en su sofá y ella se sentó a mi lado. Capítulo 4 -Perdona que haya venido tan temprano. Pero de verdad necesito tu ayuda. -No te preocupes, ¿Qué se te ofrece? -¿Sigues teniendo experiencias paranormales? -¿A qué viene esa pregunta? -Digamos que…podría estar pasando por algo parecido. -¿Qué ocurrió? -¿Tú crees en mitos como el Jasy jatere o el pombero? -La verdad no. -Me lo imaginaba, perdona, no debí venir. -No, entiendo que hay muchas personas en el interior que dicen haberlos visto, ¿te paso algo parecido? -Sí. Le conté lo que me había pasado y lo tomo bastante bien, no se burló de mí, pero tampoco dio ningún comentario al respecto. -Y… ¿Qué opinas? -La verdad no sé qué decirte, te diría que puede ser sugestión, pero no creo que sea tu caso, ¿segura que no estabas soñando? -No, estaba totalmente despierta. -¿Ingieres alguna droga? O ¿bebiste alcohol? -No, estaba muy consiente. Te lo juro. -¿Puedes mostrarme el lugar? Asentó y la lleve a mi casa, le mostré el jardín y el lugar donde había visto al árbol. -Aquí fue donde el duende me llevo, justo donde apareció el árbol. -No siento nada. -¿Estas segura? -Muy segura, mi percepción nunca se equivoca. -Tal vez en la cocina percibas algo-la tome del brazo y la lleve a la cocina. -¿Qué tal ahora? -Nada, lo siento. -Entonces… ¿me lo imagine todo? -Es lo más probable. -Prefiero pensar eso a creer que fue pombero. -¿Eso es todo? -Creo que sí, gracias por venir. -Por nada. No me quede tranquila por lo que me dijo, pero preferí darle la razón. De cualquier modo, hice que un cura bendijera mi casa y decidí no darle más importancia al asunto. Luego de bendecir la casa, deje ver al duende, pero de vez en cuando tenía pesadillas con el árbol deforme. Soñaba que me encontraba en mi patio y el árbol me succionaba hasta devorarme. En toda la semana siguiente,  Diego no me dirigió la palabra. Se había molestado por haberlo dejado plantado en el concierto. Con todo lo que paso, había olvidado por completo nuestra cita. Se la pasó ignorándome todo el día, quería disculparme, pero cada vez que iba a hablar con él, se iba con alguien más y me dejaba sola. A la salida, me apresure en alcanzarlo antes de que subiera a su auto. -¡Diego! Siguió caminando sin prestarme atención. -¡Diego!, ¡se que puedes oírme! Iba a subir a su auto, pero me coloque frente a el para impedírselo. -Tenemos que hablar. -¿De qué? -Siento haberte dejado plantado. -No es la primera vez que lo haces. -Lo sé, es que me olvido muy fácilmente de las cosas, perdóname-lo bese esperando que se le pasara el enojo y el correspondió al beso. -Entonces, ¿te gusto? -No solo eso, me encantas. -Entonces, ¿quieres ser mi novia? -Si me gustaría-nos besamos apasionadamente. Rodee su cuello con mis brazos y el me tomo de la cintura pegándome más a su cuerpo. Abrió la puerta de su vehiculó y nos tumbamos en el asiento. Nos quedamos así por unos momentos hasta que el guardia del estacionamiento nos alumbro con su linterna. Ambos nos echamos a reír y le di un último beso antes de salir de su auto. Comenzamos a salir muy seguido y pude volver a tener una vida social activa. Luego de haber conseguido trabajo en una empresa inmobiliaria apenas he tenido tiempo para compartir con mi familia y amigos.  Íbamos a discotecas y a las convenciones de videojuego que le gustaban tanto. Siempre que íbamos a las convenciones, él se disfrazaba de un personaje con apariencia de elfo y yo de la princesa que aparecía en el juego. Me incomodo hacerlo al principio, pero luego me pareció divertido.  Era un novio increíble, me trataba bien y siempre me apoyaba en los futuros planes que tenía para mi vida.  Mi vida había vuelto a la normalidad, hasta que me llamo mi  madre para contarme que mi abuela había muerto y que se le enterraría en el mismo lugar donde se le enterró a mi abuelo. Le pedí a Diego que me acompañara y el acepto sin problemas. Pedimos permiso en el trabajo y preparamos ropa y comida para dos días en caso de que mi madre quisiera que nos quedáramos más tiempo. No le había contado nada a mi madre sobre mi relación, ella siempre había querido a alguien profesional para mí y Diego era un amante de los animes que no tenía ninguna interés en progresar, más allá de trabajar en una empresa, no le interesaba salir de allí para independizarse económicamente. Por el contrario yo, aspiraba mucho más que pasar el resto de mi vida trabajando para alguien en una oficina. Capítulo 5 Subimos a su auto y nos dirigimos a la casa de mi abuela. Diego metió un cd con canciones en japonés en su equipo de sonido y por todo el viaje me pase escuchando su música. -¿Podemos poner la radio?-iba a poner una emisora, pero el aparto mi mano. -Epepe… cuando tú conduzcas escucharemos la música que queras, pero mientras estemos en mi auto, se escucha lo que lo elijo. Cuando alguien se metía con el anime o con sus gustos, se volvía loco. Suspire resignada y seguí aguantando su música hasta llegar a nuestro destino. Entramos en la casa y todos los vecinos de abuela y mis familiares estaban presentes, mi atención se centró en el mismo joven que había visto en el velorio de mi abuelo. Estaba parado cerca del cajón mirando fijamente el cuerpo de mi abuela. -¿Quién será el?-le pregunte a Diego señalando al joven. -¿Quién?-dijo viendo a la dirección donde estaba apuntando. -Ese que está parado junto a mi abuela. -Solo veo a tus padres y a tu tia. -¿Me esperas un momento?, ya regreso. -Sí, claro. Camine hacia el joven y lo salude amablemente. -Hola. Permaneció callado mirándome sin responder a mi saludo. -¿De dónde conocías a mi abuela? Siguió sin responderme y comencé a asustarme, su mirada hacia que se me erizara la piel. Mi tía y mis padres vinieron a saludarme y el desapareció. Mi cuerpo comenzó a temblar y mi piel se palideció. -Por favor, díganme que ustedes vieron al joven que estaba aquí hace un momento. -¿Cuál joven?-pregunto mi tía. -Precisamente íbamos a preguntarte con quien hablabas-dijo mi padre. -Perdón, necesito un poco de aire-dije saliendo del lugar sin compañía. ¿Qué acababa de pasar?, ¿acaso había visto un fantasma?, no podía ser cierto, tenía que ser producto de la sugestión, tenía que tratarse de eso. Me quede mirando el árbol deforme y justo debajo de este estaba aquel joven. Temerosa fui hacia él, le pregunte quien era y se fue corriendo hacia el maizal donde desapareció mi hermano. Ese maizal, ¿Qué era el maizal?, ¿Qué había ahí?, iba a adentrarme en el cuándo mi novio me llamo desde la entrada. -¡Tajy!, ¡tu madre quiere que vengas! -¡Ya voy! Me aleje del maizal y entre en la casa. Mi madre abrazaba a mi padre desconsoladamente y mi tía me abrazo a mí. -¿Cómo paso esto en tan poco tiempo? -Así es la vida, supongo-respondí sin saber que decir exactamente.  Luego del entierro, me quede mirando el árbol con atención, cada uno de sus rasgos era aterrador, no entendía porque mis abuelos querían ser enterrado debajo de él.  Mis padres se había ido junto con mi tía y mi novio me esperaba en el auto. Al ver que no me estaba yendo con él, se bajó del auto para acompañarme en mi pena. -¿Estas bien?-pregunto abrazándome por detrás.-lo siento.
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