Seguramente me veia patetico, estupido y mi dignidad estaba por el subsuelo, pero estaba dispuesto a ser todo eso con tal de tener a Augustin entre mis brazos. Mi antiguo yo, ya lo hubiese tirado por la ventana. Minimo. Toqué su oreja con mi nariz y besé su mandibula, el se estremeció de tal forma que mi traje ya estaba arrugado por culpa de sus puños. Esta accion se repitió varias veces, y si fuera por mi lo habria hecho mil veces más. -Yo- yo no sé lo que siento.- me dijo al oido.- No estoy seguro de mis sentimientos. -No te estoy forzando a nada Augustin.- le si un beso en la frente y lo miré a los ojos.- Yo solo te estoy diciendo lo que siento. -¿Como alguien como tu puede estar enamorado de mi?.- hizo una mueca.- Tu mereces algo muchisimo mejor.. mereces a alguien libre. -No es

