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1732 Words
El nieto de los Stevens. PADMÉ CRAFT. *** Al salir de clases fui directo a mi casillero, quería dejar unos libros para no tener que andar con el peso de regreso a mi casa, metí la combinación que me habían dado en un papel, pero la estúpida manilla no cedía su seguro, volví a meter la combinación e intenté forzarla un poco, pero la estúpida puerta no se abría, apreté la quijada y le di un golpe de puño cerrado ahogando una exclamación sintiendo la reacción de mi acción en los huesos de mis manos. Oh, mierda. Dolía. -Men, ¿No puedes abrirla? Me tensé un poco, intentando aparentar que no me dolía porque se suponía que era un hombre machista, duro y fuerte macho-pecho-peludo, sin embargo mi mano pulsaba del ardor, ¿ya había mencionado que yo era la vergüenza de las chicas feministas? Sí, yo intentaba ser fuerte y brabucona, pero era tan frágil como una galleta polvorosa. Ahora tendría que aprender a tragarme mi delicadeza. Aclaré mi garganta y me voltee a la persona que me hablaba, era un chico, su cabello castaño, ojos grises muy oscuros como el humo, era alto, puede que un poco más que yo y sin duda bastante atractivo. Maldición, cuando era Padmé, siempre salía con chicos guapos, era incluso un pasatiempo para mí coquetear. Aspen, ahora eres un hombre. Un -heterosexual- hombre. ¡Así que reacciona estúpida! -Eh... -aclaré mi garganta para volver mi voz gruesa- No, Bro, metí la combinación y no me abre. El chico estiró una de la comisura de sus labios, tenía una sonrisa encantadora que podía hacer que mi salchicha cobrara vida. Eso fue asqueroso Padmé. -Déjame ver -me quitó el papel de mis manos y me eché a un lado para hacerle espacio, el chico frunció débilmente el ceño y metió la combinación-, tienes que moverlo con delicadeza, meterlo y jalarlo solo un poco, no forzarlo, es el truco. ¿Que tú vas a meterlo y moverlo...? Maldición, eres Aspen, no una chica con hormonas revueltas. Concéntrate estúpida. Él apenas tocó la puerta del casillero y ésta se abrió revelando un casillero vacío y con algo de polvo, intenté no acercarme mucho para no comenzar a estornudar otra vez. -Gracias, Bro -dije frunciendo débilmente el ceño para aparentar indiferencia, sus hombros anchos, y sus brazos fuertes se marcaban en su franela negra con un collar de dije de plata que colgaba de su pecho llamando la atención a su torso, definitivamente era toda una tentación observarlo, era colirio para mis ojos. -Mis abuelos me dijeron que estabas en este instituto -Don colirio se encogió de hombros- y que debía cuidarte las espaldas. ¿Cuidarme? ¿Abuelos? Estreché los ojos sin entenderlo, mierda, ¿Él sabía mi verdadera identidad? Sentí tensarme, no, era imposible... -¿Tus abuelos? -repetí incrédula sintiendo que debía comenzar a justificarme y a inventar historias antes de comenzar a huir por mi mentira. -Sí -dijo pareciendo no comprenderme, alzó las cejas y agregó: - Oh, mis abuelos son los que te tienen hospedado. Soy Eliot Stevens. Ah, era el nieto de mis nuevos papás temporales, Eliot, bonito nombre para mi colirio. Era más papacito que yo, ¿Su Jerry sería del mismo tamaño que el mío? Hey, efocada Padmé. Él estiró la mano y yo se la estreché intentando que mi agarre fuera fuerte, así demostraría ser rustico y tener presencia, o al menos eso vi en los videos y tutoriales que vi en internet, su tacto me hizo sentir un cosquilleo en el vientre, era sin duda muy fuerte y firme, mi respiración se descontroló y tuve que aparentar no querer lanzármele encima. -Soy Aspen White -solté nuestras manos, aclarando mi garganta, esa voz profunda que debía hacer me hacía cosquillear la garganta. Unas porristas pasaron por nuestro lado, una rubia de grandes tetas y otra morena muy alta de bonito cuerpo que sin duda el uniforme resaltaba, observé como saludaron a Eliot, él las saludó con una gran sonrisa simpática donde lucía como todo un galán irresistible y se afincó de los casilleros descuidadamente solo para darle un repaso a sus espaldas, abrí la boca casi ofendida por el descaro que tenía de ver el culo de otras chicas frente a mí, nunca me había pasado, usualmente yo era esa chica que pasaba frente a los chicos y volteaban a verme el culo. ¡PERO YA NO ERES UNA CHICA PADMÉ! Mierda. Cerré la boca e intenté actuar con indiferencia volteando a ver a las porristas como si me interesara ver lo corto de su falda y no como si estuviera celosa de que él las mirara. A mí me quedarían mejor esas minifaldas. Observé a otra chica a lo lejos caminar en dirección a nosotros y la señalé con mi barbilla mientras comenzaba a sacar los libros de mi bolso y los colocaba en mi casillero. -Aquella morena alta está buena -comenté porque creí que eso decían los chicos y quería de algún modo mezclarme como un chico. Pero a diferencia de lo que creí Eliot frunció el entrecejo y sus ojos grises se enfocaron en mí pareciendo como si lo hubiera ofendido. -Es mi hermana menor, Men. Azopotamadre. Apreté los labios tragando saliva en seco sintiendo como la sangre se concentraba en mis mejillas ante tal cosa, maldición, justamente tenía que ser su hermana la que se suponía yo me comía con la mirada. -Oh, lo siento, Bro -murmuré y continué guardando los libros en mi casillero cerrando los ojos y reprimiendo mis pensamientos estúpidos por intentar ser un buen fuckboy. -Olvídalo, solo no te metas con ella o te parto la cara. -Dijo, lo miré por su tono amenazante, pero él sonrió para cambiar el tema y decir: - Vi que le escupiste a Chriss Engeles en la cara. Fruncí el ceño deteniendo por un momento lo que hacía y me atreví a echarle un vistazo observando nuevamente esa ligera sonrisa condenadamente sexy bailar en sus labios ¿me había visto escupirle a Chriss? -¿Estudiamos juntos? -dije incrédula, el afirmó con la cabeza. Oh mierda, me había visto estornudando y soltando pedos. -Estaba sentado detrás de ti -se limitó a explicar. Doble mierda, no solo me había visto estornudando y soltando pedos, sino que también los olió. Al parecer no lo había visto, pero no era como si hubiera detallado a algún otro estudiante que no fuera Chriss. -Uh, sí, es que se estaba metiendo conmigo -comenté intentando ocultar el sonrojo de mis mejillas mientras terminaba de meter los libros al casillero, lo bueno de que hubiera entrado a mitad del año escolar era que el tiempo sería más corto, pero lo malo era que ya todos tenían su círculo de amigos y con mi torpeza era muy raro que pudiera atraer a alguien como sucedía en esos raros libros que leía que entre más torpe era la chica más atraía a las personas porque les causaba ternura, algo así como "te seduciré con mi torpeza". Pero la diferencia era que yo no vivía en un libro ni tampoco era tierna por mi torpeza porque de hecho intentaba ser un hombre y en ellos la torpeza no lucía para nada bien. Se suponía que Aspen era un fuckboy malote. -Bueno, si quieres sobrevivir en el instituto, es mejor que no te metas con Chriss, es un chico problemático -dijo-, aquí dentro del instituto puedes sentirte protegido, pero afuera es donde están los problemas. Yo más que nadie sabía que afuera eran donde estaban los problemas, pero por eso estaba aquí. -Ya -dije sintiéndome de repente enfadada-, no le tengo miedo. Me preparé todos estos meses para enfrentarlo. En ese momento, la hermana de Eliot se acercó a nosotros, ella apenas miró a Eliot, sus ojos grises un poco más claros que los de su hermano estaba fijos en mí pareciendo curiosa y cautivada paseando su mirada desde mis pies hasta mi rostro, cuando notó que yo la observaba pude ver una ligera sonrisa avergonzada y apartó la mirada comenzando a sonrojarse. Vaya, vaya.. Al parecer le gustó la papacito Padmé. En realidad ella era bonita, con su cabello recogido y ojos grises, pero no era una bomba sexy, de hecho parecía tímida y pasaba muy desapercibida. -Hey, ella es mi hermana, Elmira -dijo Eliot-. Elmira, él es Aspen, el estudiante de intercambio. Le ofrecí la mano y ella la estrechó apenas atreviéndose a mirarme con una ligera sonrisa en los labios, como si temiera coquetearme, probablemente porque la mirada de Eliot sobre mí era incómoda, como si estuviera dispuesto a cumplir su promesa de partirme la cara si me metía con ella, así que solté nuestras manos. No soy lesbiana, Bro. Bueno, en dado caso sería gay porque preferiría meterme contigo, no con ella. -Mucho gusto -me limité a decir y cerré la puerta del casillero, para comenzar a caminar, ellos me siguieron hacia la salida. -¿Quieres un aventón? -preguntó Eliot señalando algún lado del estacionamiento donde me imaginaba estaba su auto. Que me llevaran me serviría para ahorrarme unos minutos de caminata y mezclarme más con ellos, realmente necesitaba tener amigos en esta ciudad. Afirmé con la cabeza, sin embargo, me detuve cuando mi teléfono comenzó a vibrar en mi bolsillo y sentí como si algo frio bajara de mi estómago al saber quién era la única persona que tenía mi número que podía llamarme a esta hora. -Eh, es decir, no, gracias, yo... -musité- tengo que ir por unas cosas primero. -Pero podemos dejarte cerca -dijo Elmira, creo que por primera vez escuchaba su voz, ella parecía realmente desesperada porque siguiera con ellos, tal vez quería intentar coquetearme o algo así. No me gustas Elmira, sorry. -No, es que... prefiero caminar -aclaré mi garganta-, gracias Bro, nos vemos después. Yo le ofrecí la mano al mismo tiempo que él me ofreció su puño, ambos nos reímos y empuñé mi mano para corresponderle. Me despedí de Elmira con un gesto de la cabeza intentando ignorar el hecho de que se sonrojara más que un tomate por mí y comencé a caminar rápidamente lejos de ellos y del instituto, cuando estuve segura de que estaba sola y nadie me veía o escuchaba, saqué mi teléfono y miré la pantalla. Tomé una profunda respiración al ver el nombre. Como lo sospeché.
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