Capítulo 16

1381 Words
En madrugada como niña pequeña cuando había tormentas fuertes que me asustaban fui al despacho a refugiarme y conseguir esa tranquilidad sólo que está vez mi abuelo no estaba ahí,sus brazos y su voz para calmarme tampoco. No sé cuánto tiempo estuve con la vista perdida y la carta entre mis manos, pensando en regresar el tiempo en un si hubiera... Cuando escuché la puerta abrirse y unos pasos acercarse a mi. —Mía,Estás bien? —Dejame sola—le respondí sin mirar lo. —No lo haré—nego como el testarudo que era. —Bien—acepte rendida. —Espera!—me detuvo al intentar levantarme de la silla de cuero. —Alek por favor no me siento bien como para pelear contigo. —Y no haremos eso—me asegura apretando con su mano una de mis rodillas descubiertas por la bata qué traía de piyama. —De verdad quiero estar sola—le repetí al punto del sollozo y Alek con ternura como jamás lo había hecho me sonrió. —Sabes algo?, El abuelo te amo demasiado y aunque no estuviste aquí presente cada día para él si lo estuviste. —Cómo sabes que es por él que estoy así?—le pregunto y él se relame los labios. —Lose por qué el también me dejó una carta—dice poniéndose de pie y sacando un papel doblado de su pantalón. —Creí que el notario había sido muy discreto. —No tienes por qué ocultarte Mia y hacerte la fuerte todo el tiempo—me dijo dejando el papel sobre el escritorio. —Y tú no lo has hecho? —Claro que sí—asiente—muchas veces y siempre termino hundiéndome más. —Entonces no puedes ayudarme. —No puedo por qué no me dejas. —De acuerdo—suspiro—Me siento terrible por qué...debí haber estado aquí con él,no debí ser egoísta y alejarme de todos. —Mía... —No!,Déjame sacar esto de mi pecho —grito sollozando. Alek aprieta los labios pero no me dice nada y continúo. —Tuviste razón al decirme egoísta aquella vez porque me olvide de todos y de él. —Lo dije hablando desde el dolor y el enojo de Mía. —A veces eso suena más honesto que promesas vacías. —Mía, el abuelo te amaba mucho. —Y aún así no puedo entender por qué?, porque jamás me odio cuando me fui. —Te podré decir muchas cosas ahora para hacerte sentir bien pero sé que ninguna lo hará como lo que hay escrito en esa carta Mía—me dice y solloce con más fuerza. —No...eso no va ayudar me. —Mía mírame—ordena pero no lo hago,sólo meneo negativamente la cabeza. De pronto siento sus manos sobre las mías que me hacen levantarme del asiento y mirarlo. —Alek... —Mírame—me ordena otra vez y lo hago,me pierdo en el brillo de sus pupilas claras. —El abuelo te amo tanto como a mi así que jamás vuelvas a dudarlo ok? —Si—asiento y sin poder evitarlo me solté de sus manos para abrazarlo. Alek se tensa por unos segundos pero finalmente sus brazos me rodean y así poco a poco mi cuerpo de repente se relajó ante las caricias suaves de sus manos sobre mi espalda,mis lágrimas que mojaban su camisa se desvanecieron«habia encontrado tranquilidad que tanto anhelaba. —Gracias...—le susurré sobre su pecho. —Siempre estaré para ti—me respondió acariciando mi cabello con ternura. —Yo también—dije al separar la cabeza de su pecho. —Nunca lo he dudado—sonríe acariciando una de mis mejillas y algo dentro de mi se encendió. Mis ojos no pudieron evitar extasiarse con su rostro,sus ojos intensos que me miraban tan fijamente y sus labios gruesos esos que había mordido con afán ahora me parecían un delirio. Algo apenada por mis pensamientos y que él lo notara agache la cabeza rápidamente. —Tengo que irme—exclamé rompiendo nuestro abrazo. —Bien—acepta alejando su mano de mi mejilla. —Buenas noches—me despido con una sonrisa nerviosa. —Descansa polisona—bromeo con una sonrisa cautivadora qué me hizo reír como nunca. A la mañana siguiente... Apenas llegó la mañana y abrí los ojos,una alegría me inundó,hablar con Alek anoche hizo que pudiera sentirme mejor y me animará de nuevo. —Te noto muy feliz hija—dijo papá mientras cortaba la fruta de su plato. Estábamos los cuatro desayunando como siempre pero está vez no había esa tensión en el ambiente. —Lo estoy papá—respondí mirando a Alek que oculta una sonrisa al masticar por lo bajo. —La sorpresa que te dejo tu abuelo debió alegrarte seguramente hija—añade mi madre mirándonos a los dos. —Claro—miento devolviendo la vista a mi desayuno. —Y a ti también no Alek? —Por supuesto Joselyn—Alek asiente con una sonrisa falsa. Aunque su gesto me desagrado,no quería hablar de la carta que me dio el abuelo con mi madre no por qué no confiará en ella si no porque ya lo había hecho con Alek,sentí que ahora era un momento especial de los dos y debía quedar así solo entre los dos. —Estás lista para irnos Mía?—me pregunta dejando los cubiertos a un lado. —Si—asiento levantándome de la mesa al mismo tiempo que él y eso hizo reír a papá. —Sabía que tarde o temprano ambos volverían a ser como antes. Los dos no le respondemos en cambio nos miramos con complicidad,era verdad que algo había cambiado entre nosotros pero yo siempre lo había negado porque lo odiaba y estuve mucho tiempo molesta con Alek por ser tan ególatra,molesto y frío conmigo. —Es hora de irnos—dice Alek aclarando se la garganta. —Nos vemos papá—me despido tomando mi bolsa de la silla. —Suerte cariño—me deseo mamá antes de tomar su taza de café. Le sonrió y sin decirles nada más salí del comedor cuando a mitad del pasillo antes de llegar a la puerta de la salida Alek tomo mi brazo y me detuvo. —Ey todo está bien? —Si—asiento sonriendo le. —Me preocupo que hoy no pudieras venir conmigo al trabajo—me dice y una parte en mi interior salto de emoción por su preocupación. —Hablar anoche contigo me hizo tener la mente más tranquila y clara. Alek sonríe. —Aún tengo la habilidad? —No te creas tanto—digo divertida y él menea la cabeza soltando una risa ronca. Después ambos salimos de casa hacia el trabajo con esa misma energía y diversión. Todo el camino fue tan ameno que Alek no quería dejarme ir y terminar mi trabajo, acababa de leerle su agenda y él muy insistente quería que me quedara a hacerle compañía. —Alek en serio tengo que terminar algunas cosas—insisto por tercera vez pero parecía que no me escuchaba. —Puedes terminar todo aquí—me sugiere encogiéndose de hombros sobre su silla. —Y si viene Laurent a verte hoy? —No importa, además no tiene nada de malo que nos vea trabajando juntos—me dice despreocupado pero para mí que la conocía tan bien y estaba consciente de su desagrado por mi,si me era preocupante e incómodo. —mmm No losé Alek... —Anda!,Además quiero mostrarte algo después. —Qué es?—pregunto confundida. —Pronto lo sabrás—promete señalando con sus ojos la silla frente a su escritorio. —Bien—acepto por qué sabía que no tendría opción y con Alek un No nunca funcionaba así que tome asiento y el me sonrió haciéndome rodar los ojos hacia atrás. Unas horas después... —Ya me dirás qué estás tramando?—exclame cruzando los brazos cansada de insistir y recibir solo silencio de su parte. —Si te lo digo ya no sería sorpresa. —Sabes que no me gustan las sorpresas le recuerdo por qué siempre me desesperaban. —Tranquila,sólo sigue mi voz y no me sueltes—me pide apretando mis hombros desde atrás.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD