—Todo está listo Alek—anuncie entrando a su oficina donde estaba parado mirando hacia el ventanal.
—Gracias—me agradeció dando se la vuelta y lo ví batallando con el nudo de su corbata.
—Te ayudó—me ofrecí sin pensar lo y cuando me di cuenta mis manos ya estaban sobre la corbata.
—No has perdido práctica—me dice poniendo sus gruesas manos sobre las mías deteniendo mi labor.
—Supongo que aún tengo el don—dije mirándolo.
—Papá siempre decía que nadie ajustaba corbatas tan perfectas como tú... —susurro mirando todo mi rostro.
Nerviosa baje la mirada y solté su corbata para alejarme pero Alek aún con sus manos sobre las mías me hizo pegarlas a su pecho de nuevo.
Su pecho se sentía tan fuerte y musculoso debajo de su traje que no pude evitar suspirar nerviosa,estábamos muy cerca, demasiado que si fueramos los de antes no tendría nada de malo por qué era una costumbre abrazarnos sin embargo ya no eramos esos chicos adolescentes; ahora ya eramos dos adultos.
—Que haces?—le pregunté mirándolo aún con esa sensación de nerviosismo que estaba atacando cada fibra de mi cuerpo.
—Quiero disculparme por lo de esta mañana—me dice apretando mis manos sobre su pecho.
—Descuida—parpadeo confundida—Yo no entendí tu señal.
—Aun así lo siento.
—Ok—asiento incómoda intentando safar me de sus manos sin embargo Alek lo impide.
—No puedo tomarte de las manos?
—Si...—asiento nerviosa—es sólo que se siente extraño.
—Por que?,tu y yo antes hacíamos esto y no tenía nada de malo—me dice arrugando su entrecejo.
—Pero ya no somos unos niños Alek—le confieso lo que obviamente eh estado pensando.
—Eso lose pero de verdad quiero que volvamos a ser como antes—dice pero la dificultad de sus palabras al pronunciarlo me hizo imposible creerlo.
—Yo también.
Alek sonríe como nunca antes lo había visto y me peso tener que arruinar el momento con mis siguientes palabras.
—Hay que ir un paso a la vez.
—De acuerdo—me soltó pensativo.
—Hermanos?—pregunte con una leve sonrisa.
—Hermanos—acepto con una sonrisa extrañamente pícara.
Narrador desconocido.
Lo que no sabía Mía era que la promesa de volver a ser hermanos no significo así para Alek, Él que había sufrido en silencio y callado su amor por ella durante años pero ahora que había vuelto y la había perdonado por irse se juro en ese pacto que no serían más hermanos sino algo más.
Ella se impresionó cuando lo vio por primera vez y se ponía nerviosa cada que él se acercaba así que nada estaba perdido.
Alek con esa sonrisa pícara hacia Mía se juro enamorarla y descubrir si no estaba loco en sentir eso cuando estaba cerca de ella.
Mía.
Después de poner los términos claros si ambos queríamos volver a ser hermanos y llevarnos bien,salimos hacia la sala de juntas pero su tranquilidad me puso a pensar muchas cosas y entre ellas que no estaba convencida de su aceptación de volver a ser hermanos,la manera en como me sonrió fue extraña pues hace días me trató de lo peor en el funeral del abuelo y ahora cedía cuando claramente estaba entredicho que nada sería igual entre los dos.
De tanto ir pensando en lo que habría dentro de su cabeza llegamos al fin a la sala de juntas,Alek rápidamente y caballeroso abrió la puerta izquierda de cristal y me dejó pasar primero luego él lo hizo,le sonreí agradecida pero rápidamente se me esfumó el gesto de la cara cuando me di la vuelta hacia la mesa enorme de reuniones,justo en el segundo asiento de la derecha estaba el sujeto que había insultado y chocado en el elevador con otros extraños a su lado.
—Bienvenido señor Bennett—saludo el sujeto a Alek mirándome con diversión.
—Bienvenido Oliver...—le respondió Alek y quise creer que no lo escuche bien pero Alek lo confirmó al presentarnos.
—Mía él es el señor Oliver Caruso, Oliver ella es Mía Bennett mi hermanastra y por ahora mi secretaria.
—Bienvenida señorita Mía—me dijo él tipo con una sonrisa enorme que no hizo otra cosa que avergonzarme y desear meterme cien metros bajo tierra.
—Gracias... igualmente—alcance a pronunciar.
Alek extrañado por mi reacción me hizo mover las piernas poniendo una mano en mi espalda que me incito a caminar.
Cuando ambos nos sentamos,Alek comenzó a hablar del contrato pero no pude escuchar nada de lo que dijo por unos ojos marrones sobre mi,que me miraban con curiosidad todo el tiempo mientras acariciaba su mandíbula con aparente interés en lo que decia Alek.
—Ahora sí se fijan bien notarán que dentro de cada carpeta hay una copia de los términos de nuestro contrato,si están de acuerdo y desean firmar ahora Mía les proporcionará una pluma—dice Alek cruzando las manos encima de la carpeta.
—Mía...—me llamo de nuevo.
—Oh si...—jadeo desconcertada pasando una pluma para cada uno y cuando le extendí una al sujeto del elevador este me sonríe con diversión.
—Gracias señorita Mía es muy amable... —me agradeció pero la ironía de sus palabras me dejaron como estúpida y trajeron a mi mente mi descortesia en el elevador con él.
Lo único que pude hacer fue asentir con la cabeza e irme a sentar de nuevo a lado de Alek que me miró extraño pero no dijo nada gracias al cielo.
—Estoy de acuerdo Bennett y ojalá esté proyecto juntos resulte fructífero para ambas partes.
—Estoy seguro que nadie se arrepentirá—le aseguro Alek con una sonrisa enorme casi idéntica a la de él sujeto.
Ambos habían cerrado el trato de sus vidas o eso significaba en el mundo de todo empresario y magnate como ellos dos lo eran.
—Nos vemos pronto señorita Mía—se despidió el sujeto levantándose imponente de la silla y luego hacia Alek que me pidió recoger las carpetas y llevarse las a su oficina.
Estaba terminando de apilar otros documentos que Alek debía firmar en mi escritorio cuando del elevador salió el diablo con vestido y tacones«Laurent Evans.
—Hola querida—me saludó con una sonrisa tan falsa como su nariz.
—Hola Laurent que te trae por aquí?
—Vengo a ver a nuestro chico—dice con obviedad refiriéndose a Alek.
—Está ocupado.
—Para mí nunca lo está.
—Te puedo ofrecer algo mientras lo esperas...—le digo deteniendo la cuando hace el amago de irse.
—Gracias linda pero...
—De verdad está ocupado—la interrumpo apilando más hojas sobre el escritorio con una sonrisa.
—Te acepto un agua mineral entonces.
—Bien—asiento mirando la irse a sentar en un pequeño sofá que había a lado de la oficina de Alek.
No voy a mentir que no me dió gracia mirarla ahí con su cara de mosca muerta desespera esperando lo ni los gestos que hacia cuando se bebía el agua de la botella que no era para nada mineral pero ella no tenía por qué saberlo.
Una hora más tarde Alek abrió su oficina donde se había encerrado para trabajar y sin decirle nada, Laurent se le lanzó a los brazos anunciando le su presencia.
—Que haces aquí?—le pregunto confundido y algo molesto.
—Vine a ver si podíamos ir a cenar juntos hoy?
—No puedo—nego seco apartando sus manos de su pecho.
—Por qué?—pregunto ofendida.
—Voy a cenar está noche con unos socios.
—Ok, entonces puedo acompañarte.
—No es necesario ya tengo acompañante—dice mirándome de reojo haciendo enfurecer a la rubia.
—Mía?,Estás jugando cierto?!
—No—nego.
—Tú lo sabias?—pregunto mirándome de una manera hostil.
—No—negué mirando a Alek con molestia—acabo de enterarme igual que tú.
Laurent jadea incrédula y negando con su cabeza devuelve su atención en él.
—Por eso anoche me llamaste y me dijiste esas estupideces.
—No te menti y como anoche te lo dije estoy ocupado en un proyecto.
—Bien—Laurent asiente,lo toma del cuello y acercándose a su oido le dijo algo que me fue inaudible entender—que disfrutes tu cena.
—Adiós Mía—se despidió con una sonrisa algo siniestra caminando hacia el elevador,no le respondí por qué me quedé confundida por la expresión de Alek.
—Estas bien?—le pregunte acercándome a él.
—Si—asiente parpadeando levemente.
—Entonces iremos a cenar con unos socios?
—Está mañana lo mencioné frente a nuestros padres,creí que ya estabas conciente de ello.
—Lo siento—me disculpo—lo olvide.
—No te preocupes,hay que volver a casa.
—Si—asiento—pero tienes que firmar algunos papeles.
—Mañana lo haré—me promete con una sonrisa—tu madre debe estar esperando nos para que te alistes con ella.
—Bien—sonreí nerviosa—vámonos.